El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en un acto de campaña en Bahía. Las elecciones serán el próximo 1 de octubre. (la prensa/ap/víctor caivano)

Escándalo salpica a la cúpula de Lula

Colaboradores trataron de comprar información sobre opositores [doap_box title=»Los hombres del presidente» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Freud Godoy: Asesor personal de Lula, cargo al que renunció el lunes al ser involucrado en el escándalo. Acompaña a Lula desde su primera campaña presidencial en 1989, en temas de seguridad. Tiene una empresa de seguridad, a nombre de su […]

  • Colaboradores trataron de comprar información sobre opositores
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Freud Godoy: Asesor personal de Lula, cargo al que renunció el lunes al ser involucrado en el escándalo. Acompaña a Lula desde su primera campaña presidencial en 1989, en temas de seguridad. Tiene una empresa de seguridad, a nombre de su esposa, entre cuyos clientes está el PT. Es sospechoso de haber intermediado en la frustrada compra de documentos que comprometerían a opositores.

Jorge Lorenzetti: Miembro del comité de campaña de Lula hasta el martes, cuando renunció. Es conocido como el “churrasquero de Lula”, por haber preparado asados para el mandatario y sus visitantes. Miembro del PT y ex dirigente sindical, se lo considera del entorno de Lula. Aparentemente dirigía a otros implicados en el escándalo.

Oswaldo Bargas: Ex jefe de gabinete del ministerio de Trabajo y uno de los coordinadores del programa de gobierno de Lula. Está casado con una secretaria particular del presidente, Monica Zerbinato. Con Lorenzetti, contactó a la revista Epoca, según ésta, para ofrecer la información que comprometía a la oposición.

Ricardo Berzoini: Presidente del PT y coordinador de la campaña a la reelección de Lula. También fue ministro de Trabajo y sindicalista. Fue implicado en el escándalo el martes, cuando admitió que sabía de una reunión de un miembro de la campaña con representantes de la revista Epoca, a la que fueron ofrecidas informaciones contra la oposición. Berzoini asegura que sólo sabía de la reunión, pero no del comprometedor contenido.

¿Es posible?

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Según Geraldo Alckmin, candidato socialdemócrata a la Presidencia, hay “una banda” de mafiosos “incrustada en el Estado brasileño”. “Ésta es la pregunta que todos los brasileños se hacen: ¿Cómo es que un Presidente de la República puede no saber lo que pasa en su mandato, en su edificio, en su gabinete?”, dijo Alckmin cuando fue preguntado si Lula sería el “jefe” de esa banda.

Un nuevo escándalo político en Brasil ha dado municiones a la oposición para atacar al favorito en las elecciones, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, cuya campaña, que iba viento en popa, se ve inesperadamente sacudida por esta crisis.

El escándalo ha costado por ahora el puesto a un asesor de la Secretaría Particular del presidente brasileño, Freud Godoy, y a un analista de medios del comité de campaña, Jorge Lorenzetti.

Lula convocó el miércoles por la mañana a una reunión de emergencia con sus principales asesores, entre ellos el presidente del PT y coordinador de su campaña a la reelección, Ricardo Berzoini, quien dijo que fue confirmado en sus funciones.

Sin embargo, por la noche Berzoini fue convocado nuevamente de improviso por Lula, dijeron a la AFP fuentes de la campaña, mientras medios de prensa brasileños volvían a decir que su salida era inminente, ante las críticas que surgieron dentro de su propio partido.

Berzoini reconoció el martes que sabía que uno de sus colaboradores, Jorge Lorenzetti, había propuesto material “de interés periodístico” a la revista Epoca, aunque negó conocer el contenido.

Epoca denunció que Lorenzetti, representante de la campaña y amigo de Lula, y Osvaldo Bargas, un coordinador del programa de gobierno de Lula casado con una secretaria particular del presidente, le habían ofrecido información contra la oposición.

Todo comenzó el viernes, cuando la Policía detuvo a dos personas vinculadas al PT que con cerca de 1.7 millones de reales (casi 800,000 dólares) en efectivo en su poder intentaban negociar la compra de un dossier que contenía supuestas pruebas contra candidatos de la oposición.

Esas pruebas implicarían en asuntos de corrupción a Geraldo Alckmin y José Serra, respectivamente candidatos a la Presidencia y a la gobernación del estado de Sao Paulo por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

El informe fue preparado por un empresario vinculado a una mafia que vendió mil ambulancias al Estado mediante licitaciones amañadas y créditos concedidos en forma fraudulenta, un caso por el que están bajo sospecha unos 80 diputados de diez partidos políticos.

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