El escándalo que provocó la caída de uno de sus asesores directos expuso al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva a dos riesgos: tener que disputar una segunda vuelta en las elecciones de octubre y enfrentar un juicio de destitución durante un eventual segundo mandato, dijeron responsables de campaña y analistas.
Los miembros de la campaña del principal rival de Lula, el socialdemócrata Geraldo Alckmin, creen que la renuncia de un asesor especial del presidente, Freud Godoy, constituye el esperado “hecho imprevisto” que podría modificar el juego electoral que parecía sentenciado a resolverse a favor del mandatario saliente el 1 de octubre y forzar una segunda vuelta, el 29.
Godoy renunció tras ser denunciado como posible instigador de una tentativa de compra de documentos destinados a comprometer a Alckmin y al candidato socialdemócrata a la gobernación de Sao Paulo, José Serra, en la adquisición fraudulenta de equipos médicos.
Lula y el PT aseguran que no tienen nada que ver con todo lo ocurrido, y el presidente del partido, Ricardo Berzoini, denunció una “armadilla” en la cual habrían caído algunos militantes.
El impacto electoral del asunto sólo se conocerá con la divulgación de sondeos en los próximos días.
Lula, del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), es gran favorito para liquidar el pleito en el primer turno, según las encuestas que desde hace varias semanas le otorgan el 50 por ciento de intención de voto, con gran diferencia sobre Alckmin, que suma 29.
Un colaborador de Alckmin señaló que las encuestas telefónicas apuntaron el lunes un crecimiento de algunos puntos de su candidatura. La oposición apuesta fuerte en una segunda vuelta, que polarizaría la elección.