Un miembro de los Mets baña con champán al dominicano Omar Minaya (dcha.), el gerente general del club neoyorquino. (LA PRENSA/AP)

VUELCO TOTAL

Omar Minaya fue el artífice al armar este equipo de Nueva York [doap_box title=»Dodgers apelan al cuadrangular» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Los Dodgers rara vez ganan con vuelacercas. No dejan de ser un equipo con buenos números ofensivos, al encabezar la Nacional con un promedio global de .275, pero el jonrón no es su método favorito. Eso […]

  • Omar Minaya fue el artífice al armar este equipo de Nueva York
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Los Dodgers rara vez ganan con vuelacercas. No dejan de ser un equipo con buenos números ofensivos, al encabezar la Nacional con un promedio global de .275, pero el jonrón no es su método favorito.

Eso hasta el impresionante despliegue del lunes en la noche, cuando los cuatro primeros bateadores en el noveno episodio dispararon jonrones para forzar extra innings en la victoria 11-10 sobre los Padres de San Diego.

Muchos de los 55,831 aficionados que acudieron al partido ya se encaminaban a los estacionamientos o conducían en la autopista para escapar al tráfico cuando Jeff Kent abrió el noveno con un jonrón frente a Jon Adkins, quien apenas había admitido uno en 51 innings y un tercio.

Acto seguido, Drew se fue a la calle y el estelar relevista Trevor Hoffman entró para apagar el fuego. Hoffman apenas llevaba malogrados cuatro de las 43 oportunidades de rescate este año.

Pero Russell Martin y Marlon Anderson saludaron con vuelacercas los dos primeros pitcheos de Hoffman para igualar la pizarra y marcar la cuarta vez en la historia que un equipo conecta cuatro jonrones seguidos.

Esto no ocurría desde el 2 de mayo de 1964, cuando los Mellizos lo hicieron en el undécimo episodio de un partido frente a los Atléticos de Kansas City.

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METS EN LA POSTEMPORADA

Nueva York/Ap

Hace apenas dos años, los Mets eran el hazmerreír de todos. Otra temporada con un récord negativo y estaban por echar a su piloto.

En un abrir y cerrar de ojos, y con Omar Minaya como ingeniero, Nueva York completó un vuelco total, convirtiéndose en el equipo a vencer en la Liga Nacional y embebidos por la euforia de su primer título de división desde 1988.

Esa fue la época de Dwight Gooden, Darryl Strawberry y Keith Hernández, campeones de la Serie Mundial de 1986. Muchos de los pilares de los actuales Mets, como José Reyes y David Wright, eran infantes entonces.

“Estoy acostumbrado a estos momentos, pero este es bastante significativo”, declaró Willie Randolph, quien antes de asumir como piloto de los Mets fue coach con los Yanquis, rivales de patio y campeones por costumbre.

“Aún nos falta mucho. Éste sólo ha sido el primer paso. Apenas hemos dado una muestra de lo que este equipo puede ser capaz”, añadió Randolph. “Tenemos mucha ambición”.

El nombramiento de Randolph en reemplazo de Art Howe fue una de las primeras movidas del dominicano Minaya cuando asumió la gerencia general del equipo.

Con chequera en mano, los Mets se hicieron de los servicios de Pedro Martínez y Carlos Beltrán, los agentes libres más cotizados para la temporada del 2005, una en la que Reyes y Wright despegaron como figuras. El equipo respondió con un récord apenas arriba de .500.

La presencia de Martínez y Beltrán sirvió como imán seductor para el arribo de más estrellas.

Minaya volvió a dar los mejores golpes durante el último receso con las adquisiciones de Carlos Delgado, Billy Wagner y Paul Lo Duca. También se añadieron piezas secundarias, pero vitales, como el veterano Julio Franco, José Valentín y Endy Chávez.

Los Mets eran fuertes en todos los frentes: abridores, relevistas, bateo, defensa y banca.

Y sobre la marcha Minaya trajo a Orlando Hernández y Shawn Green al producirse bajas por lesión.

A principios de los noventa, los Mets también habían gastado a lo grande, con nombres como Bobby Bonilla y Vince Coleman, para después defraudar de monumento.

Dentro de una división que resultó mucho más débil de lo esperado, el equipo de Queens respondió al favoritismo apoderándose del comando tras completar su primera serie. De paso pusieron fin a la racha de 14 banderines consecutivos de los Bravos de Atlanta y que incluyó 11 cuando se pasaron al Este.

Según Minaya, quien comenzó la temporada enfrentando críticas no muy veladas por la numerosa cantidad de jugadores latinoamericanos en la novena, el momento en que se dio cuenta que estos Mets estaban para ser protagonistas fue durante una gira en estadios de la División Oeste, que incluyó una barrida de cuatro juegos en Arizona.

“Ahí fue cuando me di cuenta que teníamos un grupo especial y estábamos en un año especial”, dijo Minaya, bañado en champaña tras la victoria 4-0 sobre los Marlins de la Florida el lunes por la noche. “Este es un equipo que nunca paró”.

Los Mets jugarán su primera postemporada desde el 2000, año en que avanzaron con el wild card y perdieron ante los Yanquis en la Serie Mundial.

Una repetición de la denominada “Serie del Subway” es muy probable, ya que sus vecinos están muy cerca de alzarse con su división en la Liga Americana.

En la primera ronda de los playoffs, el rival de los Mets saldría entre San Luis, Los Ángeles o San Diego.

La clave ahora será que el equipo no se duerma en los laureles mientras espera la llegada de octubre.

“Nuestra misión aún no ha terminado”, afirmó el guardabosque central Beltrán. “Vamos por la Serie Mundial”.

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