- Omar Minaya fue el artífice al armar este equipo de Nueva York
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METS EN LA POSTEMPORADA
Nueva York/Ap
Hace apenas dos años, los Mets eran el hazmerreír de todos. Otra temporada con un récord negativo y estaban por echar a su piloto.
En un abrir y cerrar de ojos, y con Omar Minaya como ingeniero, Nueva York completó un vuelco total, convirtiéndose en el equipo a vencer en la Liga Nacional y embebidos por la euforia de su primer título de división desde 1988.
Esa fue la época de Dwight Gooden, Darryl Strawberry y Keith Hernández, campeones de la Serie Mundial de 1986. Muchos de los pilares de los actuales Mets, como José Reyes y David Wright, eran infantes entonces.
“Estoy acostumbrado a estos momentos, pero este es bastante significativo”, declaró Willie Randolph, quien antes de asumir como piloto de los Mets fue coach con los Yanquis, rivales de patio y campeones por costumbre.
“Aún nos falta mucho. Éste sólo ha sido el primer paso. Apenas hemos dado una muestra de lo que este equipo puede ser capaz”, añadió Randolph. “Tenemos mucha ambición”.
El nombramiento de Randolph en reemplazo de Art Howe fue una de las primeras movidas del dominicano Minaya cuando asumió la gerencia general del equipo.
Con chequera en mano, los Mets se hicieron de los servicios de Pedro Martínez y Carlos Beltrán, los agentes libres más cotizados para la temporada del 2005, una en la que Reyes y Wright despegaron como figuras. El equipo respondió con un récord apenas arriba de .500.
La presencia de Martínez y Beltrán sirvió como imán seductor para el arribo de más estrellas.
Minaya volvió a dar los mejores golpes durante el último receso con las adquisiciones de Carlos Delgado, Billy Wagner y Paul Lo Duca. También se añadieron piezas secundarias, pero vitales, como el veterano Julio Franco, José Valentín y Endy Chávez.
Los Mets eran fuertes en todos los frentes: abridores, relevistas, bateo, defensa y banca.
Y sobre la marcha Minaya trajo a Orlando Hernández y Shawn Green al producirse bajas por lesión.
A principios de los noventa, los Mets también habían gastado a lo grande, con nombres como Bobby Bonilla y Vince Coleman, para después defraudar de monumento.
Dentro de una división que resultó mucho más débil de lo esperado, el equipo de Queens respondió al favoritismo apoderándose del comando tras completar su primera serie. De paso pusieron fin a la racha de 14 banderines consecutivos de los Bravos de Atlanta y que incluyó 11 cuando se pasaron al Este.
Según Minaya, quien comenzó la temporada enfrentando críticas no muy veladas por la numerosa cantidad de jugadores latinoamericanos en la novena, el momento en que se dio cuenta que estos Mets estaban para ser protagonistas fue durante una gira en estadios de la División Oeste, que incluyó una barrida de cuatro juegos en Arizona.
“Ahí fue cuando me di cuenta que teníamos un grupo especial y estábamos en un año especial”, dijo Minaya, bañado en champaña tras la victoria 4-0 sobre los Marlins de la Florida el lunes por la noche. “Este es un equipo que nunca paró”.
Los Mets jugarán su primera postemporada desde el 2000, año en que avanzaron con el wild card y perdieron ante los Yanquis en la Serie Mundial.
Una repetición de la denominada “Serie del Subway” es muy probable, ya que sus vecinos están muy cerca de alzarse con su división en la Liga Americana.
En la primera ronda de los playoffs, el rival de los Mets saldría entre San Luis, Los Ángeles o San Diego.
La clave ahora será que el equipo no se duerma en los laureles mientras espera la llegada de octubre.
“Nuestra misión aún no ha terminado”, afirmó el guardabosque central Beltrán. “Vamos por la Serie Mundial”.