- Tras ser botado por Houston y saltar de una dificultad a otra, su carrera parecía no tener futuro, pero la enderezó a tiempo
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Aún en medio de la euforia provocada por su ascenso y el apuro de abordar el avión que lo llevaría a la tierra prometida, Devorn Hansack tuvo tiempo para algunas reflexiones.
“Fijate que estoy a diez minutos de tomar el avión que me llevará de Pórtland a Boston y lo que puedo decir en este momento para los muchachos de allá, es que sigan metiendo mano, que nunca hay que rendirse. Se tiene que luchar”, afirmó el espigado tirador moreno.
Y luchar es lo que ha hecho este angosto lanzador de Laguna de Perlas desde hace varios años.
Después de ser firmado y retirado por la organización de los Astros de Houston, Hansack regresó al país y lanzó con el equipo de la Costa Atlántica, antes de pasar por el Estelí, el Bóer y los Leones. Posteriormente se incorporó a la Selección Nacional que fue a Holanda y finalmente al sistema de Ligas Menores de Boston.
Pero antes, tuvo un breve paso por la prisión y dio positivo en una prueba de doping en el torneo de Holanda.
Sin embargo, no bajó los brazos y desde este domingo recién pasado, Hansack se ha vuelto la noticia de mayor impacto en el plano deportivo nacional. Se ha convertido apenas en el noveno nicaragüense en ser subido a las Ligas Mayores.
“Aún estoy emocionado. El gerente de los Medias Rojas me dijo que no celebrara mucho después que ganáramos el campeonato porque quería hablar conmigo. Y una vez que el juego terminó, fui directo a la oficina con el manager Todd Claus, y Theo Epstein me dio la noticia», asegura Hansack.
La noticia era su promoción a las Grandes Ligas y entonces la celebración fue doble. Ganó el partido por el título con los Perros Marinos y desde ayer, está en Boston.
“Me divertí mucho con el equipo de Portland y ahora sólo espero recibir la oportunidad de lanzar y mostrar lo que puedo hacer”, señaló.
EL DÍA MÁS FELIZ
“Después que hablé con el señor Epstein y escuché lo de mi ascenso, sentí que había llegado el día más feliz de mi vida. Con Boston éste es mi primer año y ya voy para las Grandes Ligas. La verdad es que estoy demasiado satisfecho”, insistió Hansack.
Hansack admite que siempre tuvo fe en llegar a las Grandes Ligas, pero que tras ser botado por los Astros, dudó que su sueño pudiera hacerse realidad. Sin embargo, cuando se unió al equipo costeño de Primera División, pensó que debía continuar en la lucha.
“Uno tiene que lanzar bien, con todo lo que tiene. No importante dónde lo hagas, pero alguien te puede estar viendo y te puede dar la oportunidad que tú has buscado”, reflexiona el lanzador.
Eso hizo Hansack y Hubert Silva se fijó en él y tras recomendarlo ante sus superiores, Craig Shipley dio el visto bueno y Devorn recibió un contrato con los Boston.
“Recuerdo que me dijeron que Devorn tenía mal record con los Astros y que era un riesgo darle un chance, pero yo insistí y después que Shipley lo vio en Holanda, se le abrió un nuevo chance”, asegura un Silva emocionado.
Pero antes de ser redescubierto por Silva, Calixto Vargas lo vio en una Serie del Atlántico en Bluefields y se lo trajo a entrenar a Managua, para ser firmado luego con los Astros.
“Tenía 17 años y su físico era extraordinario. Lo traje a Managua y trabajé con él. Su carácter era difícil, pero se notaba que sus condiciones lo llevarían largo”, señaló Calixto.