Un misil chino es expuesto en Shanghai. China ha amenazado con una invasión a Taiwán si la isla declara su independencia formalmente, como no lo ha hecho aún desde 1949. ( la prensa/ap)

“El estatus quo es la opción más realista de Taiwán”

Para China, Taiwán es y será una “provincia rebelde” pero, de hecho, la isla es un Estado y una de las economías más modernas del mundo. Si bien es imposible una unificación entre iguales, tampoco la independencia de Taipei es viable. Al menos, dado el presente equilibrio militar de ambos lados y la superioridad de […]

  • Para China, Taiwán es y será una “provincia rebelde” pero, de hecho, la isla es un Estado y una de las economías más modernas del mundo. Si bien es imposible una unificación entre iguales, tampoco la independencia de Taipei es viable. Al menos, dado el presente equilibrio militar de ambos lados y la superioridad de EE.UU., a China no le resulta la opción militar, asegura este profesor tico, autor de un libro sobre la seguridad en el Estrecho de Taiwán y en Asia

Carlos Murillo Zamora, académico costarricense:

La relación China-Taiwán es una de los asuntos internacionales más complejos de Asia y en el mundo.

Pekín tiene el reconocimiento oficial de las grandes potencias y de la mayor parte del mundo, pero todas las economías desarrolladas tienen vínculos comerciales fuertes con Taiwán, una de las más grandes economías. Incluso, dispensan un trato quasi-diplomático a los representantes comerciales taiwaneses.

Nicaragua reconoce a Taipei como Estado, por lo que no puede tener relaciones diplomáticas con Pekín.

China ve a Taiwán como una “provincia rebelde” que un día volverá a ser unida al continente. Taipei lucha por el derecho a ser reconocido como Estado independiente y ser aceptado en la ONU.

Carlos Murillo Zamora, de 45 años, es profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional y en la Universidad de Costa Rica. Este costarricense ha sido profesor visitante en universidades de Managua. Ha participado en seminarios sobre seguridad y defensa en Taiwán.

El viernes pasado, Murillo presentó su libro —el cuarto que escribe—: Taiwán: Seguridad y Defensa en un contexto complejo, publicado en Managua por el Centro Regional de Estudios Internacionales, un centro de estudios académicos.

En este momento ¿cuál es la relación de Taiwán y China?

Usualmente esa relación pasa en una situación de muchos altibajos, de un perfil muy bajo; durante semanas no se habla del tema, y otros momentos, en los que hay una retórica de ambas partes de un tono muy elevado , incluso de confrontación. Estamos en un momento bastante bajo, en cierta medida por los problemas internos de Taiwán en el ámbito político, por el inicio de la campaña electoral presidencial.

¿Cuándo son las presidenciales?

El próximo año. En alguna medida no hay un momento de retórica y de tensión a través del Estrecho de Taiwán porque hay un reacomodo de fuerzas político-electorales. El alcalde de Taipei, que tiene oportunidad de ser electo, ha mostrado moderación en el tema de la independencia de Taiwán.

¿El del Partido Democrático Progresista del actual presidente Chen Shui-bian?

No. Es el actual alcalde de Taipei (Ma Ying-Jeou). Incluso no ha adoptado un nombre latino como la mayoría de los candidatos.

Él está proponiendo una política de estatus quo en el sentido de que no se puede continuar con un proceso de independencia taiwanesa, como lo ha manejado el presidente Chen Shui-bian, pero tampoco significa una unificación como lo propone el Kuomingtang (el partido nacionalista tradicional, el más viejo y que estuvo en el poder hasta hace unos años desde la formación de Taiwán, después de la victoria de los comunistas de Mao Tse-Tung en el continente en octubre de 1949), sino una relación especial entre los dos Estados.

Es absolutamente impensable que haya una unificación entre iguales, eso no es realista.

Sí. El dilema de Taiwán es precisamente eso: una unificación simétrica es inconcebible, y aunque algunos lo quisiéramos, la realidad impide una independencia total de Taiwán. Entonces la opción más viable para los próximos años, incluso para las próximas décadas, es una situación de estatus quo, es decir, cada uno tratando de mantener su propia concepción del principio de una sola China, proponiendo políticas autónomas que no signifiquen independencia.

Hong Kong es una antigua colonia británica entregada hace una década a China que conserva una amplia autonomía. ¿En Taiwán hay quienes favorecen una salida del tipo de la de Hong Kong? ¿Es popular la idea?

No, en términos de popularidad no es la opción preferida. Más o menos la opinión pública está dividida en un sector importante cercano al 50 por ciento que opta por el estatus quo que han mantenido en los últimos 50 años —en particular los últimos 15 años—, y un porcentaje que flota entre el 25 y el 30 por ciento de quienes son independentistas, partidarios de que se declare la independencia de la República de China y se convierta en República de Taiwán, y un porcentaje similar que defienden la unificación plena a China pero bajo un estatus similar al de Hong Kong, denominado “un país, dos sistemas”. (La República Popular China es un estado comunista, aunque con economía de mercado en desarrollo. Hong Kong ha sido un enclave financiero de un capitalismo pujante. Nota de LA PRENSA).

Apenas poco más de veinte países reconocen a Taiwán como Estado, son países pequeños, débiles, mientras que las grandes potencias todas reconocen a Pekín, aunque tienen lazos comerciales con Taipei.

Hay allí un juego de política internacional muy interesante. Las grandes potencias —EE.UU., Japón, la Unión Europea, y otros países— mantienen más que relaciones comerciales con Taiwán, pero prefieren esa situación actual (ambigua) a que la declaratoria formal de independencia por Taiwán signifique una confrontación con China. No quieren confrontar a China en ese tema. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de estas potencias mantiene un personal diplomático en Taiwán, reciben a funcionarios taiwaneses otorgándoles casi un tratamiento de funcionarios diplomáticos, pero oficialmente sólo hay relaciones comerciales. En la medida en que Taiwán forma parte de la Organización Mundial de Comercio (OMC) como un territorio de economía especial dentro del esquema de una China.

El gran reto de Taiwán es que sólo tenga un número que flota entre 24 y 28 Estados aliados relativamente pequeños de los cuales los centroamericanos son los más significativos, junto con República Dominicana y Paraguay.

Taiwán es en la práctica un Estado totalmente independiente. Está entre las primeras quince economías del mundo en términos de actividad económica, y algunos consideran que está entre las primeras doce en términos de comercio exterior.

¿Cuál es la probabilidad de una solución militar? China frecuentemente amenaza o hace ejercicios militares en el estrecho, ensaya una invasión. Ha insinuado que puede recurrir a la fuerza si Taiwán se declara independiente.

Bajo la actual relación de fuerzas militares entre China y Estados Unidos, las posibilidades de una acción militar son prácticamente nulas. Incluso no sólo por la relación EE.UU.-China, sino por el mismo equilibrio de fuerzas entre Taiwán y China (favorable al primero). Excepto que China tomara la decisión de usar armamento nuclear. De lo contrario no se considera que el Ejército chino esté en capacidad de derrotar al Ejército taiwanés en una invasión.

¿Cuántos hombres tiene Taiwán?

El Ejército, en términos de tropas oficiales, tendría un medio millón de hombres, y se estima que la mitad de la población — diez, doce millones— forman parte de la reserva. Por lo menos hay el sistema de entrenamiento al nivel de juventud. Pero por ser una operación ante todo anfibia (una invasión a Taiwán), China no tiene fortaleza en la parte naval. En ese sentido gana Taiwán.

¿O sea Taiwán tiene una fuerza naval más moderna, tecnológicamente superior?

Sí, más moderna, con sistemas antisubmarinos sobre todo, dados por Estados Unidos dentro de los límites que tiene EE.UU. para otorgar asistencia militar a Taiwán. Esa relación de fuerzas bilateral se ha ido equilibrando. Y en algún momentos, algunos estiman que en los próximos cinco años, podría la balanza inclinarse a favor de China y eventualmente, hacerse viable la posibilidad de una operación armada.

El Ejército chino se ha modernizado, Pekín ha subido sus gastos militares gracias al crecimiento de la economía.

Sí, en este momento es, después de Japón, uno de los países con el mayor gasto militar en el mundo.

El problema es que el asunto de modernización del Ejército chino no es tan rápido. Es un proceso que va a tardar de 15 a 20 años para que (haya una situación en la que) soldado chino versus soldado occidental tenga la misma capacidad. El Ejército no es uno; en realidad son siete ejércitos o siete distritos militares. Fue una estrategia de Mao de no conformar un único Ejército bajo un único mando que pusiera en peligro su propia estabilidad (como máximo líder).

Entonces es muy difícil lograr una operación conjunta de los 2. 2 millones de soldados que tiene el Ejército chino. Y sobre todo coordinar no sólo dentro de las divisiones, sino dentro de los diferentes brazos (unidades de distintos tipos de armas). Por ejemplo entre la parte de la infantería, la fuerza aérea, la fuerza naval y las fuerzas especiales que controlan el armamento nuclear.

Mientras que por la estructura del Ejército taiwanés, éste es unificado con una gran capacidad de coordinación de operaciones conjuntas. Eso le ha dado una ventaja en la relación entre los dos.

Repito: a menos que China usara armamento nuclear.

¿Taiwán tiene armamento nuclear?

Oficialmente no. No posee pero sí tiene baterías de sistemas antimisiles, sobre todo de fabricación estadounidense y propia. Tienen una industria militar, aérea, importante. Fabrican un modelo parecido a los cazas F-16, tienen modelos similares a los misiles Patriot de EE.UU.; también tienen tecnología israelí. Y por esa medida mantiene un equilibrio. El temor es que ese equilibrio a favor de la isla se rompa y se haga viable la opción militar, (aunque) desde la perspectiva económica, China no quiere una operación que destruya la isla, porque ¿qué sentido tiene ocupar una roca cuando el valor de Taiwán es toda su infraestructura económica?

¿Continúa la “diplomacia del dólar” taiwanesa?

Han tenido que moderar esa diplomacia por las repercusiones en algunos países (casos de corrupción y pagos millonarios a altos funcionarios, incluyendo presidentes).

Tenía formalmente un doble carril: el componente oficial que son los programas de asistencia al desarrollo con una mayor flexibilidad que los de otras potencias.

Y el segundo carril era todo el sector privado y la población. Porque en la filosofía taiwanesa la política exterior no es un asunto estrictamente del gobierno, sino que en gran medida es un asunto de todo el pueblo taiwanés.

Entonces cualquier ciudadano que salga de la isla es un funcionario diplomático, un representante y allí hay una diplomacia de doble carril en la que las empresas juegan también un papel importante en la defensa del interés taiwanés.

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