(FOTOS LA PRENSA/M. GARCÍA)

“El mayor problema del beisbol es su desorden”

Luego de una breve carrera como lanzador, Davis Hodgson se convirtió en manager y ha sido exitoso, pero como suele ser claro en sus conceptos y firme en sus posiciones, a menudo es excluido de la Selección Nacional de Beisbol; sin embargo no necesita estar ahí para ser valorado como el mejor manager disponible davis […]

  • Luego de una breve carrera como lanzador, Davis Hodgson se convirtió en manager y ha sido exitoso, pero como suele ser claro en sus conceptos y firme en sus posiciones, a menudo es excluido de la Selección Nacional de Beisbol; sin embargo no necesita estar ahí para ser valorado como el mejor manager disponible

davis hodgson, gerente del chinandega

Cuando el entonces Ministro del Instituto Nicaragüense de la Costa Atlántica, Ray Hooker, dijo en 1981 a Davis Hodgson que debía salir del país a prepararse para dirigir en el beisbol de Primera División, la respuesta del angosto ex lanzador de 27 años fue concluyente.

“Ya estoy listo”, le dijo.

Hooker sabía que aquella respuesta estaba lejos de ser jactanciosa. Era sincera. Todo porque desde joven la claridad en los conceptos y la firmeza en sus posiciones, junto a su franqueza al hablar han sido las características que han identificado a Hodgson.

“Hay gente que se molesta que le digan la verdad, pero yo siempre lo hago, aunque con mucho respeto. Sé que eso me ha costado ser excluido, pero estoy bien conmigo mismo”, dice el dirigente, convertido ahora en gerente del equipo de Chinandega.

Para una mayoría en el país, Davis es el mejor manager. Es el que más estudia, el que más disciplina impone y uno de los pocos, sino el único, que suele ir al toro por los cuernos cuando se trata de abordar una dificultad.

Hodgson ya no es un chavalo. Tiene 52 años y su cabellera se le ha fugado, pero se conserva siempre tan delgado, que si Guillermo Uriarte lo ha visto, seguro habría dicho que “va adquiriendo la esbelta figura de un bambú”.

El vínculo de Hodgson con el beisbol inició desde sus días de infancia en Bluefields, aunque fue el baloncesto el deporte que practicó primero. Luego se dedicó a lanzar y llegó a Primera División, pero sobre todo, ha sido siempre un estudioso del juego.

“En lugar de camisetas o zapatos, siempre pedía a mis familiares en Estados Unidos que me mandaran libros de beisbol. Así que eso me permitió leer desde muy temprano y mantenerme actualizado sobre cualquier variante en las reglas o métodos en la instrucción del juego”, explica.

LA PRENSA habló con Davis porque no anda con vueltas al abordar los temas, y como es natural, un primer asunto fue la Selección Nacional, que viene de clasificar para los Panamericanos de Río de Janeiro, pero que falló en ganar un boleto para el Mundial del próximo año en Taiwán.

n ¿Qué te pareció el trabajo del equipo en el Preolímpico de Cuba?

Los muchachos hacen lo que pueden. No se podía esperar más porque no se ha trabajado para más. Se está cosechando lo que se ha sembrado. Aquí se recoge lo que sale, lo que se nos presenta. Y si somos críticos de verdad y evaluamos con objetividad, no se tuvo que hacer mucho esfuerzo para ganar ese boleto a los Juegos Panamericanos. Al menos yo no le veo mayor mérito ganarle a Ecuador y Colombia, y en el camino a Dominicana y Venezuela. Aquí seguimos estancados.

n ¿Cuál es el mayor problema del beisbol?

El desorden es el mayor enemigo que tiene el beisbol. No es lo económico. Es el desorden con que se maneja aquí. Y eso, es debido a que hay gente que saca provecho del desorden. Además, hay detalles, por ejemplo, a los peloteros se les convoca por la radio, cuando se les debería mandar quizá no una carta, pero al menos un papelito impreso, o un mensaje de texto, justo ahora cuando las computadoras están más accesibles o los cybers. Es decir, no hay seriedad ni respeto para el jugador. Y tampoco se les garantiza la logística apropiada. En esas condiciones, es difícil poder exigir que rindan bien, si no se les atiende bien. No hay máquinas tirapelotas, ni jaulas de bateo, en fin, no hay nada.

n Tampoco hay planes…

Ese es otro problema y muy grave también. Aquí nadie toma nota ni rinde informes y menos hacer planes. Los mismos técnicos no tienen ese hábito, por tanto, no se sabe cómo evaluar al jugador. Cuando planificás, tenés ciertos parámetros para evaluar, pero si se trabaja a lo que sale, no hay modo de hacer un valoración apropiada.

n Hay quienes piensan que el beisbol requiere una reingeniería…

Claro que la necesita. Además del desorden y la carencia de condiciones para el pelotero, la estructura dirigencial no está aportando muchas ideas y los cambios son necesarios. Yo no concibo que el 2006 la Selección no tenga un máquina tirapelotas, un radar, una jaula de bateo, que son herramientas básicas. Tenemos que evolucionar. A lo mejor no cabe el ejemplo, pero cuando Stanley Cayasso vino con su familia del Atlántico a Managua se vinieron por el Gran Lago y se llevaron como seis meses para llegar. Ahora ese viaje se hace en una hora, pero hay gente que sigue con la mentalidad de aquella época. Te dicen que el pasado funcionó así y que deben seguir así, y pierden de vista que los asiáticos, los europeos, a quienes antes se les ganaba con el uniforme, ahora nos derrotan casi con facilidad. Estamos estancados.

n ¿Qué se debería hacer a lo inmediato?

La Federación debe evaluar con los técnicos que hay a mano, cuáles son nuestras posibilidades en los Juegos Panamericanos y en base a eso hacer nuestro equipo. Si no tenemos chance de quedar del quinto lugar hacia arriba, se le debería brindar la oportunidad a muchachos jóvenes para que vayan a madurar y se le explica al pueblo de Nicaragua que se irá a ese torneo a hacer jugadores. Además que de nada sirve incluir en el equipo a jugadores menores si no los vas a poner a jugar como ocurrió con varios en el torneo de Cuba.

n ¿Habría que comenzar ya?

Claro. Lo primero que debe hacerse es dar el seguimiento a todos los jugadores que tienen chance de estar en el equipo y luego se realiza una convocatoria seria, basada en parámetros como estatura tal, los que corran tanto, los que pesen tanto, y no a fulanito porque le cae bien al dirigente, o a zutano porque pegó un batazo que nos permitió ganar hace varios años o porque lo dicen los periodistas. Por ahí se comienza a mostrar la seriedad.

n ¿Este beisbol está condenado a ser mediocre o se puede mejorar?

Por supuesto que se puede mejorar. El elemento humano está ahí. Aquí hay por lo menos 30 peloteros firmados que deberían ser tomados en cuenta al formar el equipo. Se debe tener buenas relaciones con Major League Baseball y solicitar a esas jugadores con tiempo, como lo explicó Moisés Rodríguez. Pero también, a nivel local hay jugadores que con el seguimiento correcto y la atención correcta, pueden desarrollarse y ser el relevo que se pide a gritos para la Selección actual.

n ¿Ahora, se podrá hacer eso?

Primero hay que ordenar la cabeza del deporte y luego pensar en lo que se puede y se debe hacer. Si todo sigue como está, no vamos a ningún lado. Sólo tomá en cuenta un detalle: las reglas del beisbol, han sufrido 23 modificaciones. Y yo te digo, tomá este dinero y comprame un libro de reglas actualizadas del beisbol, y verás que no lo vas a encontrar. Tal vez unos muy pocos lo tenemos, pero la federación, que tiene como misión promover y desarrollar el deporte, no está interesada en distribuir las reglas porque además, no las tiene.

n ¿Y entonces?

Mi esperanza es que algún día las cosas se ordenen, se transmita credibilidad y se reciba el apoyo adecuado. Sólo entonces vamos a dejar de lamentarnos por los tropiezos que el beisbol sigue sufriendo.

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