aunque con una carrera aún incipiente, José “El Brillo” Gutiérrez, ha mostrado sus deseos de superarse en la vida. ( la prensa/m. garcía )

brillo a la vida

[doap_box title=»Necesita respaldo» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Bajo la promoción de Marcelo Sánchez, de Pinolero Boxing, José “El Brillo” Gutiérrez cuenta con un palmarés de 8-0, seis nocauts y un empate en el boxeo profesional. A los 26 años, sabe que debe trabajar muy duro, horas extras, porque es el tiempo es su principal enemigo en su […]

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Bajo la promoción de Marcelo Sánchez, de Pinolero Boxing, José “El Brillo” Gutiérrez cuenta con un palmarés de 8-0, seis nocauts y un empate en el boxeo profesional.

A los 26 años, sabe que debe trabajar muy duro, horas extras, porque es el tiempo es su principal enemigo en su carrera.

“Salgo a lustrar a las siete de la mañana, pero al mediodía dejo a un lado la caja y entreno. Después vuelvo al trabajo y puedo terminar a las 8:30 de la noche”.

“Me gustaría que alguien me patrocine. Yo quiero dedicarme en lleno a mi deporte, y no es que me avergüence, sino porque muchas veces llego muy rendido a la casa después de lustrar hasta 20 pares de zapatos al día, cobrando 5 córdobas por cada uno”, dijo el peleador.

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gutiérrez lustra y boxea

José “El Brillo” Gutiérrez. Hasta hace poco, este nombre pasaba inadvertido en el ambiente boxístico nacional. Pero hace una semana se abrió espacio a punta de golpes y deseos de superación.

Gutiérrez noqueó en tres asaltos al también novato Bismarck “Pastelito” Alfaro, tres veces campeón centroamericano de boxeo aficionado, por varios años miembro de la Selección Nacional y Atleta Amateur del 2005 nombrado por la Asociación de Cronistas Deportivos de Nicaragua (ACDN).

Prácticamente Gutiérrez “despachó” a un boxeador que trataba de ascender precedido de buenos antecedentes, algo que muy pocos esperaban hasta que lo vieron conectar una sólida derecha al mentón de Alfaro, en uno de los nocauts más llamativos de los últimos meses.

“En esta pelea tragué un poquito de golpes porque me propuse sentir sus puños y en el tercero sentí que era mi round”, explicó Gutiérrez.

“Yo sabía que con esta pelea iba a tener nuevas proyecciones, nuevas metas, y cuando la gente me vio noquear todos se quedaron callados, asustados… Sentí un gran gozo, porque me entrené a conciencia, hice sacrificios y obtuve resultados”, añadió.

La caja de lustrar

Al igual que la mayoría de boxeadores, José María Gutiérrez Estrada viene desde abajo tratando de abrirse paso en la vida.

Su sobrenombre “El Brillo” proviene precisamente del único trabajo que hacía antes de boxear: lustrar calzado, labor que desempeña desde los 12 años.

Incluso, aún con el boxeo como un trabajo, por la preparación que implica en el gimnasio, Gutiérrez camina con su caja de lustrar para ganarse el sustento diario de su pequeña hija de tres años Yeslin Mercedes, su esposa Marlene del Rosario y él.

“A mí no me gusta decirle a la gente ‘le lustro los zapatos’, mejor digo ‘le doy brillo’, y por eso es que tengo este apodo”, dice Gutiérrez, quien se ha vuelto muy popular en los mercados capitalinos, especialmente en el Iván Montenegro donde todos los mediodías hace una pausa, deja a un lado la caja de lustrar y se enfunda los guantes.

Sus primeros pasos

Gutiérrez vive en el Laureano Mairena, al oriente de la capital, y se inició en el boxeo precisamente porque alguien lo miró tirar buenos golpes en un pleito callejero y venció a un muchacho más alto y más fuerte que él.

“Un señor me vio peleando en la cancha de la Colonia Miguel Gutiérrez, y como me miró que molí a golpes al otro con mi izquierda, me dijo que no me desperdiciara en la calle, que practicara el boxeo”.

“Yo cogí la vara y con mi caja de lustrar me vine al gimnasio del Iván Montenegro, donde me encontré con el señor Eddy Gazo, quien no pidió un centavo, nada de nada y me abrió las puertas del gimnasio gracias al entusiasmo que traía”, dijo.

Con el tiempo, “El Brillo» también tuvo el respaldo del entrenador Luis León, quien lo conoció porque en ese gimnasio entrenaba al joven peleador Giovanny Rayo.

Desde el inicio, Gutiérrez se sintió respaldado por León, a quien incluso hoy en día llama padre, porque ha sido su principal cómplice en el boxeo.

“Luis me regaló un parte de guantes Cleto Reyes. Yo los agarré con miedo, porque no valen dos pesos, y con el tiempo me debutó en el profesionalismo”, añadió “El Brillo”, quien ahora es muy apreciado por sus vecinos en el barrio.

A los 18 años, probó las drogas, especialmente el crack, y después de unos meses, cuando su vida parecía que se abreviaba por esa mortal sustancia, logró enderezarse.

“Me salí de las drogas porque llegó un momento que andaba descalzo, sucio, hediondo. La gente me volteaba a ver, me denigraban, me decían ladrón cuando no lo era”.

“Todo lo que trabajaba lustrando era para drogas, pero con la ayuda de Dios, con mi madre, superé la drogadicción, me metí a estudiar la primaria y ahora que llevó el sexto grado, me siento bien con este cambio en mi vida”, dice Gutiérrez, quien sueña con un título mundial.

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