DENIS MARTÍNEZ logró ganarse el respeto de sus distintos managers en las Grandes Ligas. ( la prensa/archivo )

Denis habla de los managers

“Weaver era difícil” Los tipos más duros, no sólo en el beisbol, son los que dirigen en el terreno, quizás porque son “los culpables de las derrotas” como apuntaba Nicolás Bolaños. No sé cuántas entrevistas le hice a Denis Martínez desde su debut con el Granada de Heberto Portobanco en el beisbol casero, pero voy […]

  • “Weaver era difícil”

Los tipos más duros, no sólo en el beisbol, son los que dirigen en el terreno, quizás porque son “los culpables de las derrotas” como apuntaba Nicolás Bolaños. No sé cuántas entrevistas le hice a Denis Martínez desde su debut con el Granada de Heberto Portobanco en el beisbol casero, pero voy a colocar sobre el tapete, estas impresiones de su relación con los managers, conseguidas hace varios años en una nota elaborada en su casa en Miami.

¿Cómo fue tu relación con Earl Weaver, qué tipo de tratamiento recibiste?

“Weaver fue siempre un tipo duro, y como tal, intentaba endurecer a los novatos lo más pronto posible. A ratos parecía implacable. Siempre agitado, arisco y agresivo, gritando y gesticulando. Puedo decir que provocaba temor. Decía constantemente: éste no es un club social, es un equipo que se armó para ganar, y para lograr eso, hay que pelear con toda la bravura posible, así que no hay concesiones para nadie. Sólo logran imponerse, los tipos de carácter”.

“Te voy a relatar una anécdota. En 1977 estaba ganando contra Milwaukee cuando cedí dos bases. Weaver llegó enfurecido al montículo. Los ojos le flameaban, no había forma de no intimidarse. Él me gritó: ‘¿qué te pasa? ¿Por qué no tirás strikes? ¿Para que creés que te tenemos aquí? No es para echar a perder juegos. Si no te sientes capacitado, mañana mismo te regreso a Triple A. Aquí sólo pitchean los que pueden hacerlo, así que decime si podés o no’. ‘Vamos rápido’, le respondí aturdido: ‘sí puedo hacerlo’. Entonces dio la vuelta y me dejó confuso, pero reaccioné, metí el brazo, dominé y fui el ganador”.

¿Qué pasó después?

“Cuando todo terminó se me acercó, me colocó el brazo encima del hombro y me dijo casi suavemente: ‘Okey, eso es lo que se hace. Tú puedes, yo lo sé, por eso estás aquí. Por ahora olvida todo lo que te dije, excepto la consideración de lo útil que fue’”.

“Fue entonces que veteranos como Mark Belanger y Brooks Robinson me dijeron: ‘Tómalo con calma. No permitas que ese enano te afecte. Tu estás aquí para responder y lo has hecho bien. Así que, para adelante’”.

“Comprendí que al llegar a las Grandes Ligas, el novato siente una gran presión, consecuencia de la carga de responsabilidad. Cuando lográs atravesar esa etapa, ya te sientes adentro”.

“Durante el tiempo que estuve con Weaver me convencí que era una manager duro de tratar, pero excelente, con un claro y preciso concepto del juego, de los adversarios y del personal disponible, hábil para sacarle a cada uno el máximo provecho”.

¿Cuál es tu opinión sobre Buck Rogers?

“Trabaje con él en Montreal y se trata, sin duda, de un buen manager. Me gustó su forma. Es la otra cara de la moneda respecto a Weaver, porque se trata de un tipo educado, tranquilo, sin ese extra de fogosidad, pero cuando se enojaba, la agarraba con los coaches, con los umpires o con los peloteros. Algunas veces lo vi excederse, pero finalmente lograba controlarse. Siempre mostró vastos conocimientos”.

¿Y Felipe Alou? ¿Cómo fue tu conexión con él?

“No es porque sea latino, o por ser un gran amigo, pero para mí Felipe Alou tiene merecido ese profundo respeto que todos le tienen. Llegó a ser calificado como el número uno. Es un manager pendiente de cómo buscar las debilidades de los adversarios para ganar un juego. Siempre está escarbando todos los detalles. Nunca se duerme, no se le pasa nada por ese sentido de la anticipación que tiene. Permanece a la expectativa tratando de captar señas. Es difícil adelantarse a Felipe. Su cerebro está totalmente enfocado en las variantes que ofrece cada juego con una disciplina admirable. Yo me le sentaba a la orilla para escucharlo, captar su estrategia, analizar el juego. Él siempre conversaba conmigo, porque me tenía confianza. Me decía a menudo hablando pausada y ceremoniosamente: ‘Entonces mister Martínez, yo voy hacer este movimiento y dependiendo de la respuesta, tengo listas otras dos maniobras, que serían estas’. Yo me quedaba admirado de su talento”.

¿Cuál fue tu opinión sobre Bobby Cox?

“Cox es una persona muy independiente y trabajadora. Es un manager que gusta al pelotero. Te da tu lugar, no está metido en lo que no lo corresponde y es profundamente respetuoso. Todos esos aspectos te hacen desear jugar para ese manager y por esa razón es que Boby Cox es uno de los mejores”.

¿Te interesaría ser manager?

“Aprendí mucho y pienso que tengo material para dirigir y para entrenar”.

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