Adolfo Franco, administrador adjunto para América Latina y el Caribe de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), y uno de los impulsores del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), sostiene que este “viejo sueño” prácticamente es una realidad.
“Yo lo veo con tremendo éxito porque veo a la región como un rompecabezas y veo que hoy día tenemos firmados tratados en el norte, centro y sur de América. Estamos con Canadá, México, Centroamérica, República Dominicana, Chile, Perú, Colombia. Queda por supuesto Bolivia, Brasil, Argentina, Cuba, Venezuela, pero bueno, la mayor parte de esas naciones ya tiene el sabor de algo parecido a un tratado de libre comercio con la zona andina y Mercosur; entonces tenemos la esperanza de que se puedan superar posiciones”, explica.
¿Pero lo lograrán con un Hugo Chávez , un Fidel Castro y un Evo Morales de por medio?
Pensamos que las diferencias que hay con la mayoría de los países del sur de América podrían ser superadas si son diferencias que claramente se entienden en relación a naranjas, soya y maní. Estas cosas se pueden superar. Así es que cuando uno ve el cuadro con el Caribe, porque no podemos olvidar a las sociedades más pequeñas, definitivamente los únicos países que quedan fuera son Cuba, Venezuela y en parte Bolivia, porque he conversado con ministros bolivianos que han mostrado el interés de extender las preferencias comerciales que tienen con la zona andina; es decir, hay interés de preservarlas, entonces hay probabilidad de establecer algo con ese país. Aunque, como bien ha dicho varias veces el presidente estadounidense George Bush, la única manera de lograr un crecimiento económico verdadero en el mundo será abriendo mercados y atrayendo la inversión nacional e internacional y ese punto de vista aplica para todos los países.
¿Es decir que al final, Cuba y Venezuela terminarán cediendo?
Por los menos le digo que Cuba es un país donde se reparte la pobreza, hay una filosofía allí de repartir la pobreza, que se antepone a la que se concentra en repartir la riqueza creándole capacidades a las personas. En Cuba, el sistema funciona repartiendo lo que se quita a otros, le quitan a mucha gente pero no estoy convencido que esa repartición se haga bien, que se reparta bien lo poco que se puede lograr confiscando los bienes y el dinero. Así que los modelos, según mi experiencia en la vida, terminarán mal. En Europa y Asia los países que han adoptado políticas de apertura en un mercado libre, atrayendo inversiones, con reglas justas y claras, muestran crecimiento económico. Los otros modelos (como el cubano y el venezolano) tienden al fracaso pero como ya le he dicho en las preguntas anteriores, todo en la vida es un proceso. Llegará el momento donde lograremos lo que queremos, nuestro compromiso en tanto se mantendrá en relación a la democracia, justicia, y oportunidades.