- Los patios leoneses se han convertido en la nueva ruta turística de esta ciudad. Disfrute de un recorrido por el rincón más fresco de estas viviendas del occidente del país donde conocerá su historia, su gente y sus jardines
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CORRESPONSAL/LEÓN
Las altas temperaturas que se registran en León parecieran hacer de esta ciudad un lugar casi insoportable. Al caminar sobre las calles de asfalto el calor es cada vez mayor.
Aunque la ciudad cuenta con una variedad de bellezas históricas, culturales y arquitectónicas, muy poco pareciera que puede hacerse para combatir el calor. Sin embargo escudriñando en la intimidad de su belleza, un clima fresco se conserva en sus casas.
Un recorrido por el rincón más fresco de las viviendas leonesas es la nueva ruta que oferta la Oficina de Información Turística de León, en coordinación con la Escuela de Turismo de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), capítulo de León.
AMPLIOS Y FRESCOS
Los patios de las casas leonesas se caracterizan por su amplitud, y su abundante y variada vegetación. En algunos se pueden encontrar frutos de diferentes épocas del año, así como plantas ornamentales.
Con esa nueva propuesta se espera mostrar a los turistas un poco sobre las costumbres de los pobladores de esa ciudad y las bellezas de flora que en éstos se encuentran.
En el proyecto participan doce patios de la ciudad, los que fueron divididos en dos categorías y, cada una representa una ruta turística, integrada por seis patios. La primera la constituyen los coloniales que se ubican en el centro histórico de León y, la segunda los indígenas desarrollados en el barrio Sutiaba.
PATIOS COLONIALES
Las plantas ornamentales predominan en los denominados patios coloniales. Cercano a la iglesia de El Calvario, se encuentra el hostal Parador de Oviedo, de Fátima Oviedo, uno de los lugares donde el turista puede apreciar la variedad de flora y la estructura de esos espacios.
Cuatro corredores con pilares de madera y techo de tejas enmarcan los patios de las casas construidas a base de taquezal o adobe, en el centro histórico de León, permitiendo que la vegetación se adentre a las viviendas, principalmente en las habitaciones edificadas en los pasillos.
En la casa de Fátima Oviedo, el visitante no sólo tendrá la oportunidad de conocer un típico patio leonés, sino también parte de la historia de ese pueblo, de la que esas paredes de más de cien años son las testigos más fieles.
Lo que hoy es un hospedaje para turistas sirvió hace años como casa de la familia Jerez Tellería y es ahí donde nace el general Máximo Jerez. Años después fue propiedad de otras familias y, su ocupación fue desde reformatorio hasta casa de alfabetización en los años ochenta.
Doña Fátima, sobrina de monseñor Augusto Oviedo y Reyes, fundador del Reformatorio San Juan Bosco que funcionó en esa casa durante unos 15 años y donde se brindó atención a unos 30 menores, explica que por la amplitud de la vivienda decidió, hace dos años, convertirla en un hostal.
TAMBIÉN COLEGIOS
Al costado sur del Parque Central se puede apreciar otro hermoso patio que se caracteriza por su verdor. El colegio La Asunción también se ha sumado a este proyecto de dar a conocer la flora de las casas leonesas.
Se caracteriza por contar con plantaciones pequeñas como la limonaria, aunque al recorrerlo se topará con dos hermosos pinos, uno de éstos ya sobresale entre el edificio de dos plantas.
De acuerdo a las valoraciones hechas por estudiantes de ecología de la Universidad de Alcalá, España, quienes han contribuido en el desarrollo del proyecto, ese patio cuenta con más de 60 plantas de diferentes tipos.
A diferencia de las casas, los cuatro corredores de La Asunción tienen distintas funciones, en dos se ubican oficinas, uno es un pasillo y el cuarto el salón central.
Dania Hernández, responsable de la Oficina de Información Turística de León, explica que dentro del paquete se incluyó un patio institucional para mostrar la importancia que tienen las plantas en los centro educativos.
En otro de los patios donde se pueden encontrar variaciones es en el de doña Mercedes Galo de Somarriba. La propietaria se muestra muy satisfecha con el inicio del proyecto, porque valora que es una nueva forma de mostrar las riquezas que se conservan en las casas leonesas.
El patio de Galo sólo está enmarcado por dos corredores. La propietaria explica que cuando adquirieron la casa, hace treinta años, era una fábrica de plástico por lo que ella y su esposo tuvieron que acondicionarla.
PATIOS INDÍGENAS
Carlos Santovenia, director de la Escuela de Turismo de la UNAN-León, explica que en los patios indígenas tienen mayor diversidad de plantas y se dividen generalmente en tres partes. Además refiere que por la cantidad de vegetación es frecuente la visita de algunas aves.
La casa de Edwin Cáceres nos muestra con mucha precisión esas divisiones. Al inicio del patio se encuentran todas las plantas pequeñas como las ornamentales y medicinales, que comúnmente están cultivadas en maceteras.
Introduciéndonos entre esa pequeña selva, encontramos la segunda parte, donde se siembran las plantas de mediano tamaño como la anona, la guanábana, la papaya, el jícaro y la guayaba.
De último el visitante encontrará los hermosos arbustos como el mango.
La presencia del jícaro es muy común en Sutiaba, ya que según Cáceres, propietario de la casa y estudiante de Turismo, ha sido utilizado como alimento para el ganado y por la creación de utensilios como la jícara, los indígenas de Sutiaba acostumbraban a cultivarlo en sus parcelas.
LA RUTA
Recorrer los seis patios que constituyen cada una de las rutas turísticas tiene una duración de dos horas. La visita se realiza a pie. “Queremos que el turista también aprecie las bellezas arquitectónicas de la ciudad”, manifiesta Hernández.
Para visitar alguna de estas dos nuevas opciones, el visitante debe abocarse a la Oficina de Información Turística de León para hacer sus reservaciones. El recorrido por cada ruta tiene un costo de 20 córdobas para nacionales y cuatro dólares los extranjeros.