- Mujeres microempresarias de Chinandega procesan naranja, piña, mango y papaya
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CORRESPONSAL / CHINANDEGA
Pobladores de la comarca El Espino, en el municipio de San Juan de Cinco Pinos, se están dedicando a la producción de jugos de frutas naturales, resaltando su actividad en una zona golpeada por los fenómenos naturales como la sequía, otras veces inundaciones e incluso la hambruna.
María Estela Salinas, Gerenta de la fábrica procesadora de frutas, cuenta que esa empresa está elaborando jugos, mermeladas, sales aromáticas y frutas deshidratas, proyecto en el que viene trabajando desde hace dos años.
“Éramos cinco cuando iniciamos, ahora somos 20 mujeres que nos dedicamos a la producción de jugos naturales de piña, mango, papaya y naranja, en un proceso de arrastre”, dijo Salinas.
La comercialización del producto se ha reducido en León y Chinandega, sin embargo se pretende llegar a distribuirlos hasta en Managua, dijo la microempresaria.
Ellas aprovecharon como valor agregado la fruta deshidratada, para lo cual cuenta con un panel solar, que les ha servido de gran utilidad para la generación de energía eléctrica, ahora que Nicaragua sufre de racionamientos en el servicio.
Las beneficiarias de fábrica cuentan con el apoyo financiero de la Asociación para el Desarrollo Económico del Espino (Aprodese) y donantes holandeses.
COMPRAN A PRODUCTORES DE LA REGIÓN
Para la producción de jugos, la empresa se apoya en comprar frutas de la zona de Cinco Pinos y municipios colindantes del norte, “pero con la expansión la distribución de nuestros producto a otros departamentos, estamos (también) comprando la cosecha de poblados hondureños”, indicó.
Aprodese está impulsando la siembra de injertos de las variedad de frutas que utiliza, con ánimo de desarrollar y hacer crecer esta iniciativa económica, con productores nacionales. La siembra la están realizando en los municipios de Santo Tomás del Nance, San Pedro de Potrero Grande y San Francisco de Cuajiniquilapa.
“No queremos fruta de afuera. Nosotros estamos demandando materia prima y creemos que si nos dedicáramos a sembrar piña y otros frutales que se adapten a la zona, saldríamos de la pobreza que ha reducido a la zona norte”, dijo la microempresaria.
La fábrica de jugos de frutas maneja un capital de 50 mil dólares.
“De las utilidades, nosotras reinvertiremos en mejorar la fábrica y tecnificarla más. Nosotras pelamos la naranja de forma manual, para citarle un ejemplo”, dijo Salinas, quien agregó que están acariciando el sueño de comprar mas adelante una máquina industrial, que nos ahorraría costos y centavos, señaló.
Las mujeres están despulpando las frutas de forma mecanizada. “Ahorita utilizamos una licuadora, pero urgimos de maquinaria industrializada”, reconoció.
El jugo de frutas en sus diversos sabores, elaborado en El Espino, forma parte del desayuno escolar de 23 escuelas de la zona norte del departamento. Las alcaldías y donantes extranjeros entregan partidas para la compra del jugo, el cual se vende en extracto y una vez que se va a servir, los padres de familia y maestros se encargan de prepararlos.