- Contempla la autoconstrucción de 50 casas de concreto, zinc y piso embaldosado
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CORRESPONSAL / MATAGALPA
Habla poco pero cuando lo hace se muestra tan enérgica como cuando trabaja. Dice tener 68 años y doña Secundina Pérez Flores está empeñada en cumplir uno de sus mayores anhelos: tener una casa propia para heredar a sus nietos, aunque eso implique que tenga que trabajar duro como una ayudante de albañilería.
Ella es la mayor de las mujeres que laboran en un proyecto de autoconstrucción de 50 viviendas que impulsa la Alcaldía sandinista de El Tuma-La Dalia en tres barrios marginales del pueblo, uno de los más populosos de ese municipio del departamento de Matagalpa.
Doña Secundina aún vive en una casita forrada con plástico negro, junto a la cual sus vecinos le ayudan a construir una nueva vivienda de concreto, en una parte alta del barrio, cuyos pobladores insisten en llamar Jaime Arauz Centeno, nombre del alcalde sandinista de El Tuma-La Dalia, según ellos, por “agradecimiento” a su gestión edilicia que, en períodos diferentes, acumula más de 13 años.
“Yo tengo una casita de plástico y gracias le doy a don Jaime porque 'se ha puesto las pilas' con todos nosotros (…) yo anduve sobre cuatro años detrás de él para que me diera ese solarcito, aunque no fue regalado, pero lo pagamos poquito a poco”, relata doña Secundina.
Explica que pagó 900 córdobas por el terreno donde ahora ayuda a construir su casa nueva.
La construcción de la casa de doña Secundina lleva más del 50 por ciento de avances, y según dice, “la esperanza es terminarla (…) porque ya estoy para terminar (morir) antes que para vivir, pero bueno, tal vez lo gozan mis nietos. Yo ando aquí trabajando para que ellos se queden”.
MUJERES ALBAÑILES
Clara Luz Valdivia es otra de las beneficiarias del proyecto de autoconstrucción de viviendas en el barrio Jaime Arauz, donde todavía habita en una casa cuyas paredes son de zinc corroído y roto, pero pronto podrá habitar en una casa de concreto, techo con zinc nuevo y piso embaldosado.
“Tenemos que ayudar en todo. Comenzamos a hacer hoyos, a halar arena, piedrín, cemento, bloques y a ayudar a los albañiles a batir mezcla, a picar bloques, en todo lo que se necesite”, dice Clara Luz.
Otras mujeres como Lucía Pérez y Gloria Tercero Martínez aprendieron a “pegar” bloques para edificar las paredes.