Especial para LA PRENSA
Nuestro deporte rey está pasando por una crisis sin precedentes en su historia. No es posible que más de cien años de beisbol, estén al borde del colapso y sin visos de solución.
Este deporte, con el cual muchas generaciones hemos nacido y crecido, no está muerto en la memoria colectiva del pueblo. En reuniones sociales, en los parques, en esquinas de ciudades y pueblos y en el trabajo, la gente hace referencia a las hazañas ejecutadas en el pasado por nuestros peloteros en los campeonatos nacionales o con la Selección, es decir, es un sentimiento siempre a flor de piel.
Sobre esto último me quiero referir a dos anécdotas que me contaron, en las cuales nuestra gente hace referencia a su deporte rey.
Cuando se estaba redefiniendo la situación de los distritos de Managua, cuando la famosa raya de El Crucero, llamaron a un grupo de pobladores de Managua a la Asamblea Nacional para conocer sus puntos de vista sobre la nueva división de la capital, dicen que la única preocupación de los pobladores fue: ¿a cuál de los distritos le va a quedar el Bóer?
A mediados de los años ochenta, un grupo de contras que habían incursionado a territorio nicaragüense, llegó al poblado San Fernando, en Nueva Segovia y chocó con el Ejército en las calles del pueblo. Finalizado el combate, en una de las calles aledañas al parque, un contra estaba muerto sobre el timón de un viejo jeep, dicen que una señora, a quien la mataba la curiosidad por conocer al muerto, cruzó la calle en medio del silencio posterior al combate, le levantó la cabeza al difunto y exclamó asustada: ¡Si es el catcher de Ciudad Antigua!
Necesitamos de manera urgente un replanteamiento de nuestro beisbol, los aficionados se están ausentando de los estadios, la Primera División se ha convertido en una liga recreativa que además finaliza amputada, no hay cantera para la profesional, en general no tenemos los relevos del mañana.
Considero que entre las alternativas que se pueden poner en práctica para poderle encontrar solución a la crisis están:
1).- El deporte escolar. El nuevo gobierno que asuma, debe darle prioridad al deporte en las escuelas, donde existe la cantera más grande, con presencia diaria en los centros de estudio y con maestros de Educación Física de manera permanente. El beisbol a través del deporte escolar debe ser una política de estado en los próximos años.
2).- El apoyo y seguimiento sistemático por parte del Injude y Feniba a las Ligas Menores que hoy se están impulsando en diferentes categorías y que son respaldadas por empresas privadas, organismos de la sociedad civil y quijotes del beisbol que han contribuido a forjar grandes peloteros en nuestro país.
3).- En sustitución de la Primera División, se debe poner en marcha anualmente un campeonato nacional de beisbol especial, con edades entre los 17 y 22 años, que sea la cantera para la Selección Nacional y la Liga Profesional. Estoy seguro que el deporte escolar y las Ligas Menores darán un aporte invaluable con peloteros a este campeonato nacional.
El Injude, Feniba, las alcaldías, la empresa privada, los Comités de Desarrollo Departamental y otros organismos de la sociedad civil deberán ser partícipes de este esfuerzo que llevaría además de recreación al pueblo, al rescate del prestigio beisbolero, que es parte de nuestra identidad nacional y poder enfrentar el futuro con disciplina, responsabilidad, deseos de superación, sentido patriótico, pero además con la experiencia de más de 100 años de jugar y el entusiasmo del primer día cuando en julio de 1891 Granada se enfrentó al equipo de Managua representado por la Sociedad del Recreo, primer esfuerzo organizativo que contó con el respaldo del (ex) presidente Adán Cárdenas y otros entusiastas de nuestro deporte rey.