- Con un total de 300 niños de escasos recursos inició la primera presentación de la Carpa Escuela de Circo llena de diversión, colores y mucho maquillaje
Jorgito abría la boca como quien dice la letra A, mientras su papá le maquillaba con un lápiz negro los extremos de sus labios. Al igual que él, otros niños hacían expresiones frente a pequeños espejos para decidir de qué manera los iban a maquillar.
“Es importante conocer los puntos de expresión en el rostro para así pintar y cuando el payaso se ría se vea que está muy contento y cuando esté triste también se exprese ese sentimiento”, afirmó Jorge Orozco, quien es el payaso “Dulcito” y quien maquillaba por primera vez a su hijo Jorgito, el cual dice llamarse payaso “Tito”.
Estos dos payasos y otros como “Toty”, “Sami” y “Tito”, quien es don Roberto Aguirre, pertenecen al Club del Clown, que es la Compañía Nicaragüense de Payasos, fundada en 1992 por Aguirre, su actual director.
Esta compañía nació con la visión de llevar recreación y entretenimiento a los corazones de los niños, jóvenes y personas en general; para ello crearon el proyecto social Carpa Escuela de Circo con el fin de brindarle una alternativa de vida a los niños, sobre todo a los más desposeídos del país.
“El proyecto consiste en transmitir nuestros conocimientos a las demás personas que gusten de ser payasos, porque si no lo hacemos nos volveríamos empíricos y es bueno que los niños y jóvenes conozcan de este mundo”, afirmó Aguirre.
En el proyecto Carpa Escuela de Circo se imparten clases de arte circense en los géneros de malabarismo, equilibrismo, acrobacia, gimnástica, comicidad y danza a 300 jóvenes y niños de escasos recursos económicos, abandonados, de la calle, huérfanos, en situación de riesgo, procedentes de 16 centros de acogida, centros de prevención y centros de educación primaria.
Primera presentación
El domingo pasado por la mañana, dentro de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, los aspirantes a payasos tuvieron su primera presentación en público después de varias horas de ensayo.
La edad no fue un límite para participar, niños, jóvenes y adultos se maquillaron y se disfrazaron con ropas de diversos colores y tamaños, entre más cómicos mejor.
En esta primera presentación que fue gratis, el público pudo observar las acrobacias de los niños y reírse a carcajadas de las ocurrencias de los payasos. Mientras los alumnos ponían en práctica su aprendizaje.
“Con esta nueva carpa que fue donada por la fundación española Payasos sin Fronteras, quienes siempre nos han ayudado con las becas de los niños, nuestros estudiantes tendrán la oportunidad de presentar todo lo que han aprendido por todo el país”, comentó Aguirre.
Después de la actuación
Una vez que los estudiantes de la Carpa Escuela de Circo egresen, tendrán la opción de unirse a un circo o ser payasos independientes, como el caso de “Dulcito”, quien después de haberse especializado en “payasadas” se dedica a animar fiestas privadas y actividades empresariales, lo que según él, es muy bien remunerado.