Cuando no se había inventado la fotografía, era costumbre que los diplomáticos y viajeros se hicieran acompañar de dibujantes que ilustraban los informes oficiales, relatos, libros y periódicos. Así admiramos en las obras de Ephraim George Squier, extraordinarios dibujos que nos permiten apreciar escenas de la Nicaragua de mediados del siglo XIX.
Sin embargo pocos lectores y hasta estudiosos de la obra de Squier conocen el nombre de ese dibujante que logró ilustrar los lugares, monumentos y personajes que aparecen en los viajes de quien fuera encargado de Negocios de Estados Unidos de América en Nicaragua. Gracias a su acuciosidad, a esa constancia hacia la profundidad del conocimiento, es que a través de Jorge Eduardo Arellano podemos conocer el nombre de este artista, a quien Squier ignora en forma injusta.
James MacDonought, por el apellido parece haber sido descendiente de inmigrantes irlandeses. Se ignora cómo y en qué circunstancias vino a Nicaragua acompañando a Squier. Lo cierto es que desde su llegada a San Juan del Norte o como mejor se le conocía, Greytown, sus dibujos permiten conocer nuestra identidad en aquella época, hay dibujos que son clásicos y que ilustran cantidad de publicaciones sin señalar nunca al autor.
La bahía de San Juan del Norte se mira con la floreciente población que entonces había, con gran cantidad de barcos fondeados que trajeron a miles de viajeros en ruta hacia California, atraídos por la fiebre del oro. Vemos los barcos a vapor. Paisajes a lo largo de la travesía por el río San Juan hasta llegar a San Carlos, pasando por el Castillo Viejo o de la Inmaculada Concepción.
El dibujante fue capaz de registrar una tormenta nocturna sobre el lago de Nicaragua, los tremendos chubascos que han hecho naufragar a más de una embarcación. Vemos el puerto de San Miguelito como era en 1849, el volcán Concepción de Ometepe visto desde la bahía de La Virgen, en Rivas. El río Lajas y el volcán Maderas.
La playa de Granada, la ciudad cortada por los arroyos que todavía la atraviesan, la antigua parroquia, el fuertecito de Granada, la iglesia de la Merced; el lago de Nicaragua y el volcán Mombacho visto desde la hacienda de Sandoval, y al sur, el cráter del volcán, el camino llamado de Los Malacos. La laguna y el volcán Masaya o Nindirí con sus campos de lava, mujeres en los bajaderos de la laguna con sus cántaros sobre los hombros o la cabeza.
En Managua, un dibujo de la plaza donde ahora queda la fuente y el Palacio Presidencial, se mira el lago y la península de Chiltepe; la laguna de Asososca con el dibujo de la Serpiente Emplumada en las paredes del cráter; una escena en la que los viajeros descansan a orillas del lago Xolotlán, tomando agua de coco; el centenario genízaro de Nagarote; un panorama del lago con el volcán Momotombo al fondo y en el camino de Nagarote, se aprecia una recua de mulas.
Un dibujo impresionante es el nacimiento del Cerro Negro, que Squier pudo observar. La entrada a León con la Catedral al fondo. La Calle Real. La ciudad con el volcán Momotombo. La Catedral, iglesia de La Merced, una procesión en Semana Santa; la calle de San Juan; iglesia de Sutiaba, un ídolo en ese barrio, una india sutiaba con vestido de fiesta; la entrada a Chinandega con el volcán El Viejo, iglesia parroquial y plaza de Chinandega, Chichigalpa, el puerto de El Realejo, el Estero Real, el volcán Cosigüina visto desde el mar.
Embarcadero en la isla de Zapatera; los ídolos identificados con los nombres de Montezuma, La Niña, el Diablo, Jaguar, Coyole, Cañón, El Gordo, Pedestal, Mutilado, varios de estos ídolos se conservan en la Colección Squier-Zapatera que está en el Convento de San Francisco, en Granada. Entre los ídolos están los identificados como de Penzacola. MacDonought también dibujó los petroglifos de las lagunas de Masaya y Asososca.
Al parecer, James MacDonought, rompió relaciones con Squier, se supone que por la poca mención que le dio en sus informes y publicaciones, es decir no le dio el suficiente crédito que lastimó la sensibilidad del artista. Se marchó de Nicaragua en fecha que se ignora.
EL OTRO DEBUTANTE
En Waikna, Aventuras en la Costa Mosquitia, el dibujante no es mencionado, pese a que dejó extraordinarias imágenes, en muchas de las cuales aparece Squier, identificado por su seudónimo de Samuel A. Bard. El primer dibujo es el del viajero cuando se encuentra con Waikna. Es la obra en la que aparecen más dibujos del autor.
Hay dramáticos dibujos del naufragio que tuvo Squier; escenas de las costumbres, como la forma en que quitan el caparazón a las tortugas; las costas de Bluefields, el entierro miskito, el encuentro con el capitán Drummer que sirve de portada del libro.
La cacería de manatí, el poblado de Quamwatla, un dibujo en el que dan muerte a un tapir, en la laguna de Tungla, con el general Peter Slam, una sukia de Sandy Bay.
Agradecimiento
Especial agradecimiento al doctor Jaime Incer Barquero, presidente de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, por su aporte de datos sobre Squier, su obra y los dibujos que aparecen en este reportaje.