- Más de cien reos conviven en una estructura que fue diseñada para sesenta, que no presenta condiciones higiénico sanitarias adecuadas, a lo que se suma la mal nutrición e ingesta de agua con alto contenido de heces fecales y falta de atención médica especializada
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CORRESPONSAL / BLUEFIELDS
La extrema insalubridad, falta de sistema energético adecuado, agua potable, seguido de las condiciones infrahumanas en las que los reos de Bluefields, en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), permanecen encerrados, los hace cumplir tres veces más el delito por el cual fueron castigados.
Los internos de Bluefields toman agua, cocinan e ingieren sus alimentos y se bañan con agua contaminada con altos niveles de heces fecales.
Así lo reconocieron las autoridades penitenciarias cuando visitaron Bluefields, para celebrar un seminario internacional sobre las condiciones carcelarias del Sistema Penitenciario Nacional (SPN) en esta ciudad.
“Nunca, jamás, había visto una situación así. Es espantoso, infrahumano, terrible. Nunca pensé que la situación de los detenidos fuera tan dramática”, declaró la alcaide Alma Iris Sobalvarro, Directora de Control Penal del SPN.
La galería que alberga la población penal de Bluefields tiene 276.36 metros cuadrados, que abarca un ambiente de estancia, recreación, nueve celdas, y un área para baños y necesidades fisiológicas (un hoyo).
El área disponible habitada es de 178.58 metros cuadrados donde se alojan entre 100 y 102 detenidos, lo que marca una relación habitada de 1.7 metros cuadrados por detenido, indica un informe del SPN, dado a conocer recientemente a las autoridades locales.
FLAGRANTE VIOLACIÓN
El Procurador Especial de los Pueblos Indígenas y Comunidades Étnicas de la RAAS, Wilfredo Jarquín Lang, dijo que ya han elevado esa denuncia ante las instancias correspondientes, pero que han hecho caso omiso al asunto.
“Es una violación flagrante a los derechos humanos de la persona, independientemente del daño que ha cometido a la sociedad. El gobierno nacional tiene conocimiento de esto, pero no ha tenido voluntad de resolverlo”, señaló Jarquín.
El informe hecho público dice que no todos los privados tienen cama que les garantice dormir cómodamente; existe un alto porcentaje de reos que duermen en hamacas; otros duermen en el piso (sobre cartones), situación que los expone a enfermedades dermatológicas y respiratorias.
En la galería de detenidos del SPN y las celdas preventivas policiales de Bluefields, se inhala un hedor putrefacto por sus cuatro costados, tanto, que en la visita reciente que las autoridades penales hicieron a esta ciudad, la funcionaria del SPN tuvo que salir del recinto para evitar el vómito o desmayo por el mal olor, según observamos.
COMERCIANTES AYUDAN
Ante la falta de recursos suficientes para resolver los problemas de higiene y alimentación de los internos, varios comerciantes locales se han dado a la tarea mensual de donarles algunos insumos, lo que ayuda a paliar un poco la situación infrahumana por la que atraviesan.
“La solución que hasta ahora encuentra el SPN es el traslado de reos hacia otros centros penales, pero eso no contribuye a la solución del problema, pues les causa más dificultad tanto al reo como a sus familiares, que pierden el derecho de visitarlos o llevarles medicamentos y alimentación”, observó el Procurador.
La falta de ventilación en el SPN y las celdas preventivas de la Policía local y del SPN, sumado al hedor, provoca que los internos pasen sufrimientos que no pueden ser resueltos por sus custodios.
CLAMOR ANTE VISITANTES
En Bluefields, una delegación de funcionarios miembros de la Jefatura Nacional del SPN, acompañados por diplomáticos del Reino Unido, consultores nacionales, especialistas en temas penitenciarios, el Procurador de Derechos Humanos de Bluefields y funcionarios locales, visitaron las celdas penitenciarias y policiales de esta ciudad.
Los gritos de auxilio de los internos eran desgarradores, y no era para menos, el calor sofocante, la falta de agua, luz y el mal olor desesperaba a los reos.
“Los compañeros de Bluefields (oficiales SPN) tienen ganados tres o cuatro veces nuestro salario, sólo estar aquí encerrados, escuchando los miles de lamentos de los internos es terrible”, observó la Directora de Control Penal.
CONDICIONES INFRAHUMANAS
El estudio sobre la situación de salud y alimentación de los detenidos del SPN y la Policía de Bluefields realizado por funcionarios penales arroja que las instalaciones sanitarias están ubicadas dentro del área del pabellón de alojamiento, y son de uso colectivo, el servicio sanitario consiste en un orificio en la superficie del suelo embaldosado de concreto y con drenaje al exterior.
El informe dice además que el pabellón de “encierro” de los detenidos del SPN cuenta con cinco unidades higiénicas de 1 x 1 metro cuadrado, sin puertas ni cortinas, para al menos 102 detenidos.
Dice también que solamente al área de detenidos para mujeres cuenta con inodoros, puerta y cortina.
La investigación penitenciaria arroja asimismo que los baños del SPN de Bluefields no cuentan con sistema de suministro de agua, tampoco con un sistema de eliminación de los residuales líquidos o aguas servidas.
Los reos no tienen suministro de agua para el baño y sanitarios, se recoge de un pozo (contaminado) y se traslada dentro del penal para almacenarlos en barriles, de esta manera se garantiza que los internos puedan bañarse sólo de día.
INGIRIENDO HECES
“El suministro de agua con que cuentan los detenidos del centro penitenciario de Bluefields proviene de un pozo ubicado dentro de las instalaciones del centro penal, no cuenta con los estándares de calidad higiénica ni potabilidad necesaria, ya que a través de estudios químicos y bacteriológicos han encontrado altos niveles de contaminación de heces fecales. Esa agua la ocupan para beber, cocinar y para bañarse”, certificó un especialista.
Estos, entre otros hallazgos fueron certificados por el especialista en Antropología, Medicina Penitenciaria, Salud Pública y Epidemiología, Oscar Bravo, en una conferencia sobre condiciones de detención en la Costa Caribe de Nicaragua.
MAL ALIMENTADOS
“La impresión que tuve cuando entré al Sistema Penitenciario (de Bluefields) es que pónganlos en ese rincón y ahí que vean si se mueren, es terrible”, consideró la alcaide Alma Iris Sobalvarro.
Para el procurador Jarquín Lang, es inaudito que a los reos de Bluefields, les asignen 15 córdobas diarios para la alimentación de 60 internos, cuando la cantidad de detenidos es de 102, lo que implica que cada interno se alimenta con 8.80 córdobas los tres tiempos del día.
“Eso significa que además de las condiciones infrahumanas que les toca vivir, los reos pasan por una dieta obligatoria totalmente por debajo de los estándares normales de la alimentación”, concluyó Wilfredo Jarquín Lang.
Según el jefe del SPN, Prefecto Carlos Sobalvarro, el penal de Bluefields cuenta con una infraestructura obsoleta y deteriorada, carece de las mínimas condiciones para albergar privados de libertad, con un índice de hacinamiento del 65 por ciento.
Entretanto el jefe del penal de Bluefields, alcaide Carlos Manuel Muñoz Basilio, dijo que existen 12 reos enfermos hipertensos, cardíacos y valetudinarios que purgan condenas en las celdas de la penitenciaría local, que requieren atención especializada.
“A veces el reo entra al Sistema (Penitenciario Nacional de Bluefields), pero luego, por las mismas condiciones carcelarias, ellos se enferman y se complican. Tenemos 12 casos de hipertensión, arterial, cardíaca y valetudinaria”, reveló el jefe penitenciario.
Muñoz dijo que estos casos pareciera que no fueran de preocupación, pero “hay que tener suma atención, porque en la hipertensión, el interno se te puede quedar (morir)”.
POLICÍA TAMBIÉN HACINADA
En tanto, Gregorio Aburto dijo que las seis celdas preventivas de la Policía de Bluefields tienen una capacidad para 40 detenidos, sin embargo albergan a 120.
“El 93 por ciento de los reos que tenemos no son nuestros, sólo el siete por ciento nos corresponde, los demás son reos a la orden de las autoridades judiciales o condenados, pero el Sistema (Penitenciario Nacional) no los acepta porque están hacinados, tienen el mismo problema de hacinamiento”, reconoció el jefe policial.
Del total de detenidos en la Policía, 31 son de sentencia condenatoria, 80 detenidos en proceso a la orden de juez competente y 9 en proceso de investigación policial.
El comisionado Aburto dijo que ese problema les dificulta su capacidad operativa, ya que la fuerza destinada para cuidar presos la deberían estar utilizando para el combate a la delincuencia.
“No existe una adecuada ventilación e iluminación natural, situación que los expone a múltiples enfermedades”, reconocen las autoridades de la Policía.
La investigación sobre las condiciones carcelarias en la Costa, indica que la institución del orden no garantiza a sus detenidos ningún programa de reeducación ni rehabilitación social para los detenidos.