- Raúl Castro parece consolidar su control, pero otras figuras podrían jugar papeles importantes
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LA HABANA/AP
A simple vista, reina la normalidad en Cuba un mes después de que Fidel Castro cedió el poder por primera vez en 47 años. Pero entre bastidores, parece estar surgiendo una nueva dirección compartida, capaz de impulsar reformas y que podría provocar un cambio en la política estadounidense hacia la isla.
Raúl Castro, presidente interino mientras su hermano Fidel se recupera de una operación intestinal, está ejerciendo un poder efectivo y también parece crecer la figura del vicepresidente Carlos Lage, otro miembro de la dirección colectiva, que aparece con frecuencia en la prensa estatal.
En el pasado, ambos se han mostrado un poco más proclives que Castro a ensayar reformas económicas.
Raúl, quien tiene 75 años, cinco menos que Fidel, causó cierta conmoción recientemente al decir que apoya una normalización de relaciones con Estados Unidos, aunque sólo si los estadounidenses desisten en sus esfuerzos por influir en los asuntos de Cuba.
Raúl Castro parece firmemente en control de la situación y uno de los grandes interrogantes que surgen ahora es si Estados Unidos modificará su vieja política de derrocar al gobierno.
“Si Raúl Castro opta por hacer algunos cambios profundos en Cuba, eso le quitaría sustento a la actual política de Estados Unidos”, opinó Mark Falcoff, profesor honorífico de la fundación conservadora de Washington American Enterprise Institute.
Las leyes actuales estipulan que no se puede alterar el embargo que impuso Estados Unidos a Cuba hace años mientras alguno de los Castro mande.
Si bien en Cuba aumentan las presiones para que se tomen medidas que alivien las penurias económicas de la población, la impresión generalizada es que muchos cubanos están dispuestos a darle a Raúl Castro una oportunidad de mejorar las cosas.
Incluso algunos disidentes, como Oscar Espinosa Chepe y Martha Beatriz Roque, dicen que Raúl Castro podría prestar más atención a las generaciones más jóvenes y dar mayor cabida a la iniciativa privada.
Agregan que cualquier apertura, por modesta que sea, seguramente conllevaría mayores libertades políticas.
Raúl Castro expresó interés en la versión china de socialismo con libre empresa durante una visita que hizo a China en 1997 para estudiar su economía.
Y fue Raúl quien anunció en 1994 que Cuba había aprobado el funcionamiento de mercados de productos agrícolas privados, en los que los agricultores podían vender sus productos al precio que dictase el mercado.
Lage impulsó otras reformas limitadas en esa época para ayudar a Cuba a salir de la crisis económica en que se vio sumergida tras la desaparición de la Unión Soviética. Esas reformas abrieron las puertas al uso del dólar en las transacciones comerciales y a la inversión extranjera. También dieron lugar a la formación de cooperativas agrícolas y a la legalización de cientos de pequeñas empresas.
Posteriormente, sin embargo, Fidel Castro anuló muchas de esas reformas.
Ese retroceso no cayó bien, pero es poco previsible que los cubanos se rebelen en busca de reformas profundas rápidas. En el país reina la calma desde que Fidel le entregó el poder a Raúl a título provisional el 31 de julio.
Falcoff agregó que el gobierno estadounidense teme que si estalla el caos en Cuba, se produzca una emigración masiva de cubanos a la Florida.
Washington renovó recientemente su ofrecimiento de levantar el embargo si los cubanos se embarcan en un proceso democrático.