- Aunque Corn Island y Little Corn Island están en un sitio alejado de la capital, todos los días reciben la visita de turistas nacionales y extranjeros que llegan en busca de tranquilidad. Eso ocurre gracias a la fama que tienen de ser un “paraíso terrenal”
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Ver Infografia > Un grupo de turistas europeos descansa en una banca bajo la sombra de un frondoso árbol viendo hacia la playa, una pareja camina tomándose de la mano sobre un pequeño andén de concreto, unos niños se entretienen jugando a las damas en un pequeño rancho improvisado, mientras que otros chapalean en las frescas y cristalinas aguas que circundan Little Corn Island, conocida más popularmente como “La Islita”.
Ese es el panorama que se observa al hacer un pequeño recorrido después de bajarse de la lancha que hace la ruta entre Corn Island y “La Islita”. Justo frente al sitio de desembarque hay una serie de rótulos que orientan hacia los lugares que ofrecen hospedaje, alimentación y lo más importante, diversión.
Cool Spot, Derek's Place, Casa Rice, Sweet Air, First Stop, Sunshine Hotel, Light House, My Place, Savannah Cabaña, Ensueños, son entre otros los nombres que se leen en rótulos artesanales clavados en los árboles.
Según Roberto Federick, concejal de la Alcaldía de Corn Island, en “La Islita” no hay paquetes turísticos estructurados, sino que el visitante tiene que decidir dónde hospedarse, comer y entretenerse, ya sea buceando, caminar por los senderos de la isla, o bien, recorrer en lancha las aguas cristalinas que permiten ver el fondo del mar.
Según sean las condiciones económicas de los visitantes, así también será el lugar que encontrará para descansar. Por ejemplo, hay sitios muy cómodos que cuestan entre 75 y 80 dólares por noche, pero también los hay un poco más baratos, con precios que oscilan entre los 25 y 30 dólares.
No obstante, también hay cuartos a precios de entre 5 y 12 dólares. Otra alternativa de ahorro es buscar sitios en los que se puede levantar una casa de campaña y dormir a gusto bajo los árboles.
En esta oportunidad, el equipo de la sección Revista, de LA PRENSA, visitó Little Corn Island en compañía de un grupo de periodistas que llegó a Corn Island con el propósito de cubrir la celebración del 165 aniversario de la abolición de la esclavitud.
En la celebración, María Nelly Rivas, presidenta ejecutiva del Instituto Nicaragüense de Turismo, dijo que esa instancia está apoyando a las autoridades municipales para que ambas islas se conviertan en un sitio aún más atractivo para el turismo nacional y extranjero.
De manera individual, los dueños de establecimientos colaboran para que en el sitio reine la paz. Organizadamente garantizan alimentación y hospedaje a los agentes policiales que propician la seguridad de pobladores y visitantes.
Como era de esperarse, el grupo de periodistas que visitó “La Islita” no dejó pasar la oportunidad de zambullirse en sus frescas aguas, y de no haber sido porque nos avisaron que la comida estaba lista, la bañada hubiese durado más.
BUCEO
Una de las principales atracciones de este sitio es la posibilidad de practicar el buceo, ya sea de manera ocasional o como práctica con miras a la profesionalización. Por ejemplo, un curso de mediodía que incluye clase práctica y teórica tiene un precio de 60 dólares, y al concluir, el alumno recibe un certificado que le permite practicarlo por 12 meses.
Quienes quieran llegar más lejos pueden tomar un curso que dura cuatro días, en el que también se reciben clases teóricas y prácticas a un precio de 280 dólares. Al final se obtiene una licencia de buceo de por vida.
Según los instructores de Dive Little Corn Island, para bucear sólo se necesita tener buena salud y saber respirar por la boquilla que lleva oxígeno del tanque a los pulmones. Como requisito, se llena un cuestionario que recoge la información necesaria para asegurarse de que la persona está sana.
En caso de dudas un médico realiza un chequeo físico. La edad mínima para bucear es de 12 años y según los entendidos, no hay edad límite para dejar de hacerlo. “Se practica hasta que el cuerpo aguante”, dice la joven que atiende en Dive Little Corn Island.