Pasteles para un día especial

[doap_box title=»Curiosidad» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] En cada país, el ritual de compartir el queque tiene sus particularidades. En Puerto Rico, por ejemplo, se acostumbra guardar una parte en el congelador para comerlo un año después, en el primer aniversario de casamiento. [/doap_box] Alma Meléndez Parte de las costumbres de las bodas es partir el pastel de […]

[doap_box title=»Curiosidad» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

En cada país, el ritual de compartir el queque tiene sus particularidades. En Puerto Rico, por ejemplo, se acostumbra guardar una parte en el congelador para comerlo un año después, en el primer aniversario de casamiento.

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Alma Meléndez

Parte de las costumbres de las bodas es partir el pastel de los novios, comer el primer pedazo y compartir el resto con los invitados porque según la creencia ancestral, esto les traerá buena suerte, fertilidad y felicidad.

En las bodas de nuestro tiempo, dice doña Patricia Sandino, dueña de la pastelería Delikatessen La Granja, el queque de bodas representa la primera acción que la nueva pareja realiza como marido y mujer. “El primer compartir entre ellos mismos y con la sociedad”.

Hoy en día, el papel del queque va más allá del mero simbolismo, es un complemento ornamental, un accesorio que debe ir a tono con la decoración de la fiesta.

Los pasteles se decoran con tanto esmero como la capilla y salón. Ahora es habitual encontrarlos en colores blancos combinados con tonos pasteles, color crema o beige y decorados con cintas, perlas o flores.

El pastillaje y fondant (pasta de azúcar fina con acabado que parece de seda) forman parte de los acabados más finos.

Se recomienda encargar el pastel un mes antes de la boda para que la pastelería se esmere. La preparación de la pasta y el decorado requieren al menos 48 horas de trabajo. Se puede encargar una torta real con una ficticia cubierta de fondant. Lo que es muy solicitado por las parejas que desean un queque grande y ostentoso, pero que no desean gastar demasiado dinero en el mismo. Recuerde que el pastel es para compartir.

El origen

Dicen que la costumbre del queque de bodas se originó en Inglaterra, a principios del siglo XVII, cuando se apilaban pastelitos de harina, pan, agua y sal debajo de los novios, formando una torre que mientras más alta, más felicidad le traería al matrimonio. Un siglo después, en Francia, sustituyeron la torre de pastelitos por una torta dulce de varios pisos, que es la forma con la que conocemos los queques hoy en día.

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