Pensar en grande no es algo que está reservado exclusivamente a los líderes de una empresa. Jefes de unidades y de departamentos también pueden hacerlo. La clave es crear un sentido de gran propósito para su equipo, uno que vincule sus objetivos con los del conjunto.
Por cierto, su objetivo es que cada persona de su unidad piense en grande, a fin de ver qué hacen como individuos y como miembros del equipo para contribuir al éxito de la organización.
¿La recompensa? Cuando cada persona está concentrada en el panorama en su conjunto, los gerentes pueden alentar a sus empleados a que pregunten: “¿Qué ocurriría si …?” Se trata de preguntas que estimulan mejores o diferentes maneras de hacer las cosas.
Por ejemplo, tomemos una actualización de un sistema de tecnología de información. Puede afectar el funcionamiento de una organización.
Pero si el director puede vincular el proyecto con las grandes necesidades de la empresa (“Esto mejorará el tiempo de respuesta del cliente en un 33 por ciento, que es integral para lanzar la nueva línea de productos”) eso proporcionará al equipo un sentido más grande de intención.
Luego, cuando el director invite al equipo a proponer formas de que el producto sea menos inconveniente para los usuarios, la visión relumbrará con pensamiento creador.
Después de todo, cualquier obstáculo en la implementación afectará la reducción del tiempo de respuesta del consumidor, algo esencial. Y lo que es aún más importante, el equipo de tecnología informativa se sentirá en condiciones de pensar de manera más imaginativa en el futuro.