CORRESPONSAL/ CARAZO
El humanismo de un grupo de universitarias y maestras extranjeras se hizo sentir en la comunidad rural Los Guerrero, en Diriamba, tras la construcción de una cancha multiusos.
El grupo, compuesto por ocho personas originarias de España, Holanda, Checoslovaquia y Sudáfrica, compartió sus vacaciones con la comunidad durante tres semanas y además logró pintar la escuela de esa localidad, reparó las pizarras, entre otras tareas.
Maaike García, Miriam Olid y Kristina Holikova son las profesoras que estaban al frente del equipo de estudiantes que visitaron Diriamba. El grupo forma parte de la ONG, radicada en Holanda, Estudiantes para el Desarrollo (SVO), de la universidad de Maastricht, ubicada al sur de Holanda, cuya mística es experimentar un poco la vida de los que tienen menos recursos económicos y aportar con sus propias manos al desarrollo de comunidades pobres.
“Me impresionó ver cómo trabaja la gente de duro y que tienen mucho menos que en Holanda, pero pese a su pobreza son felices”, dijo Nathalie Janssen.
Entre lo más difícil que les tocó vivir con los pobladores a estas jóvenes fue la falta de agua potable y energía eléctrica, pero les impresionó más ver que muchos no tenían nada que comer en sus casas.
La profesora Maaike García dijo que entre las jóvenes había estudiantes de las carreras de Historia del Arte, Estudios Europeos, Psicología, Pedagogía y Ciencias de la Salud.
“Cada una viene costeando sus pasajes y la estadía, pero además los proyectos que se ejecutan”, señaló García.
Por su parte Miriam Olid refirió que cada estudiante debe aportar como mínimo para el viaje 2,100 euros.
El enlace con Diriamba se realiza a través del Instituto Tecnológico de Alimentación y Empresas de Servicio (ITAES). Según las profesoras extranjeras, también se coordinan con el padre Gustavo Zúniga, párroco de Diriamba, para determinar qué comunidades urgen ayuda. La organización SVO visita Nicaragua desde hace cuatro años, pero trabaja en otros países desde el año 1992.
El ITAES también coincidió con el grupo de universitarias europeas, la costarricense Amalia González, quien confió que recientemente llegó al país para impulsar la formación de voluntariado universitario.
Explicó que trata de concretar nexos con universitarios y alumnos de quinto año de secundaria para que hagan voluntariado a favor de sus coterráneos. “Si otros jóvenes vienen a Nicaragua para ayudar sacrificando sus vacaciones, por qué nosotros no podemos hacer lo mismo por nosotros mismos”, dijo González.