- Presidente desea que fuerza de paz tenga “robustas atribuciones”
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WASHINGTON/AFP
El presidente estadounidense, George W. Bush, llamó este lunes a un despliegue “urgente” de la fuerza internacional en el sur de Líbano, al tiempo que adelantó que el Consejo de Seguridad de la ONU podría adoptar una segunda resolución para definir la misión de las tropas.
El mandatario norteamericano planteó “la necesidad urgente” del despliegue “cuanto antes” de la fuerza internacional reforzada en Líbano, conforme a la resolución 1701 del Consejo de Seguridad que puso fin el 14 de agosto al enfrentamiento entre Israel y el movimiento chiíta libanés Hezbolá.
“La comunidad internacional ahora debe designar a los que dirigirán esta nueva fuerza internacional, darle robustas reglas de intervención y desplegarla lo antes posible para garantizar la paz”, agregó el presidente. “Llamamos a todo el mundo” a participar en dicha fuerza, añadió en rueda de prensa.
Bush deseó que Francia, en especial, despliegue más de los 200 soldados anunciados hasta ahora como complemento a los 200 que ya se encuentran con la Fuerza Interina de la ONU en Líbano (FINUL), después de que la prensa estadounidense criticara severamente el compromiso de París con Líbano.
Tras la aprobación de la resolución 1701, los efectivos de la fuerza internacional, que debe interponerse entre Israel y el Hezbolá, deben pasar de 2,000 a 15,000 soldados, aunque sin participación estadounidense, que prometió ayuda humanitaria por 230 millones de dólares.
En su llamado, Bush no dio detalles sobre la misión de la FINUL, aunque ya adelantó que una segunda resolución sería sometida al Consejo de Seguridad para “dar más instrucciones a la fuerza internacional”, aunque se negó a precisar si el desarme del Hezbolá iba a figurar en su mandato.
“Cada cosa en su momento”, respondió el mandatario. “Primero hay que empezar por aclarar las reglas de actuación” de la FINUL y crear “una zona de seguridad” o “zona tapón”, de la que tampoco delimitó la superficie.
Al mismo tiempo, Bush insistió en la necesidad de que el Hezbolá se desarme “con el tiempo”, tras volver a culpar al movimiento chiíta de haber originado la guerra con Israel con el secuestro de dos de sus soldados.
A pesar de no enviar a soldados al sur de Líbano, dejando entender que la presencia estadounidense en el país árabe no era bienvenida por razones políticas, el presidente prometió apoyo logístico a la FINUL, así como inteligencia.
Con su ayuda de 230 millones a los libaneses, Bush trató claramente de no dejar al Hezbolá el monopolio de la ayuda a las víctimas de la guerra para no permitir que fortalezca todavía más su imagen de triunfador.
La ofensiva israelí en Líbano dejó al menos 1,278 muertos, de ellos 1,140 civiles, así como 4,054 heridos, según un balance no definitivo, basado en fuentes oficiales. En 34 días de combates contra el Hezbolá, 119 militares israelíes resultaron muertos, así como 41 civiles.