Así como en Pittsburgh —guardando las distancias— celebran el espectacular jonrón de Bill Mazeroski, que definió la Serie Mundial de 1960 ante los Yanquis, en Masaya, experimentan igual sentimiento al recordar el metrallazo de Norman Cardoze para decidir la Serie Final del 2004.
“Ese ha sido el momento más emocionante de mi carrera a nivel nacional. Pegar jonrón ante mi pueblo y hacerlo para decidir el campeonato, fue algo especial”, señala el cañonero con orgullo.
Pero ese batazo fue algo más que eso. Justo en esos días, Cardoze sufría los estragos de un severo sangrado debido a problemas renales y comenzaba a ver salir el sol después de conflictos familiares debido a sus tomaderas y endeudamientos.
“Sentía el desprecio de mi familia por mi jodedera, mis trasnochadas y las deudas. Había sido expulsado de la Selección y sentía que no iba hacia ningún lado, pero pude salir a flote y el jonrón fue como regresar a la vida”, señala el intermedista.
Esa noche del 7 de abril del 2004, Cardoze, o “El Pollo”, como lo bautizó don Adán Miranda, su padre de crianza, le pegó con todo a un disparo de Oswaldo Mairena y mandó la pelota por encima de la cerca del jardín derecho para estremecer Masaya y coronar al San Fernando.
“He pegado buenos batazos con la Selección, pese que conecté en Masaya fue otra cosa. Ese día había sangrado y estaba mal de los riñones, pero pude responderle al equipo y a los aficionados”, señala Cardoze.
Pero la carrera de Cardoze es algo más que aquel espectacular jonrón. Es mucho más. Su nombre está entre los bateadores de 1,000 hits, entre los artilleros con 100 jonrones y los robadores de más de 100 bases.
Es más, en la historia del beisbol nica, Cardoze está junto a figuras del calibre de Ernesto López, Pablo Juárez, Freddy García, Juan Cabrera, Apolinar Cruz y Ramón Padilla, como los únicos que han logrado esas tres proezas: 1,000 hits, 100 jonrones y 100 bases robadas.
“Cuando veo lo que he hecho, siento mucho orgullo. Yo estoy agradecido del beisbol por todo lo que me ha dado, sobre todo las satisfacciones”, señala Cardoze, quien tiene tres hijos: Norman Adán, Cristina Renata y Freddy Leonel, procreados con su esposa Fátima Ruiz.
Pero además de su esposa y sus hijos, Norman tiene en sus papás Ricardo Cardoze y Auxiliadora Ramírez a dos fanáticos fervientes que lo han respaldado en todo momento en el desarrollo de su carrera.
Cardoze ya ha cosechado bastante éxito, pero aún sigue sembrando.