La Mastectomía, cirugía que se aplica a quince de cada veinte pacientes diagnosticadas con cáncer de mama en Nicaragua, es un procedimiento para extirpar la glándula mamaria que aloja al tumor maligno. ( LA PRENSA/ G. FLORES)

El silencioso verdugo de la feminidad

El cáncer de mamas no sólo es el segundo tipo de cáncer que más afecta a las mujeres nicaragüenses, sino que es la causa de que 15 de cada 20 mujeres diagnosticadas con este mal, se les extirpe la glándula mamaria afectada, con las implicaciones que conlleva perder una de las mamas, consideradas símbolos de […]

  • El cáncer de mamas no sólo es el segundo tipo de cáncer que más afecta a las mujeres nicaragüenses, sino que es la causa de que 15 de cada 20 mujeres diagnosticadas con este mal, se les extirpe la glándula mamaria afectada, con las implicaciones que conlleva perder una de las mamas, consideradas símbolos de feminidad. La cifra de mastectomías supera los 700 casos en los últimos dos años
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La realización de un autoexamen mamario por la mujer para detectar cualquier anomalía en su seno con sólo tocarlo periódicamente, puede ayudar a detectar el cáncer en su etapa inicial. Esto aumenta las condiciones de vida de la paciente, indicó Indiana Talavera, Jefa del área de oncología del Hospital Bertha Calderón.

La falta de autoexploración es una causa de que un setenta por ciento de los cáncer en el seno sean detectados en su etapa tres, cuando el tumor es grande y se debe aplicar la quimioterapia previa a la cirugía.

La etapa uno y dos se caracterizan por el tamaño pequeño del tumor; mientras la etapa cuatro es cuando la enfermedad se ha esparcido en la mama o en otros órganos.

Una vez que la paciente fue diagnosticada con cáncer de mamas deberá ser revisada de por vida.

Las revisiones pueden ser cada tres meses, en el primer año posterior a la conclusión del tratamiento de mastectomía, quimioterapia y radioterapia. Y cada cuatro meses acudir al médico, después de dos años.

A partir de los cinco años de haber concluido el tratamiento, deberá ser revisada anualmente, indicó Yolanda Ramírez, gineco oncóloga con más de cinco años de experiencia.

“Es más barato prevenir, con constantes diagnósticos, que tratar a la enfermedad en un estado avanzado”, comentó Martha de Villa, Presidenta de la Asociación de Mujeres Contra el Cáncer (Asmucan).

Una noticia esperanzadora para las pacientes es que el Ministerio de Salud (Minsa) incluirá en su propuesta de presupuesto de esa institución, para el 2007, que los medicamentos de quimioterapia sean incluidos en la lista básica de medicamentos de esa institución.

“Es una propuesta (que se incluya la compra de quimioterapia), pero esperaremos a lo que nos destine o modifique el Ministerio de Hacienda”, expresó el Viceministro de Salud, Israel Kontorovsky.

En Nicaragua, además del Bertha Calderón en Managua, los hospitales regionales de Estelí y de León atienden casos de cáncer, sobre todo cuando se requiere de la cirugía extractiva o mastectomía. Si los casos son más graves son transferidos a Managua.

Los costos

Las pacientes con cáncer de mamas reciben tratamientos diferenciados. Pero lo común entre todos los métodos es el alto costo.

400a 800 córdobas es el costo de una mamografía, para detectar el cáncer de mamas. En el caso de las aseguradas, el examen es cubierto por el seguro.

1000 y dos mil dólares es el costo en el que oscila una mastectomía o cirugía para extirpar el tumor del seno. En el Bertha Calderón es gratis.

5000 y veinte mil córdobas es el costo en el que oscila cada ciclo de quimioterapia, para reducir el tamaño de los tumores y evitar el esparcimiento de las dañinas células. En el Bertha Calderón, la Fundación Ortiz Gurdián dona el medicamento.

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400 a tres mil córdobas cuesta el tratamiento de hormonoterapia, para detener el regreso de las células malignas.

Hace un año su vida era como la de una ama de casa común en León. El cuido de sus seis hijos, cuatro menores de edad, le acaparaba la mayor parte de su tiempo. Sin embargo, inesperadamente, “una pequeña pelotita” en su mama derecha le cambió la vida a ella y a toda su familia.

María Auxiliadora González tiene 40 años, es originaria de León y aún está luchando con mucha fe y una inmensa fuerza interior a prueba de muchas angustias, para sobrevivir al cáncer de mamas, el segundo tipo de cáncer que más afecta y mata a las mujeres nicaragüenses.

Ella, sin saber cómo y por qué, pasó a formar parte de las terribles cifras del Ministerio de salud (Minsa) las cuales indican que el año pasado, 443 mujeres fueron diagnosticadas con cáncer de mamas. Mientras, en el primer trimestre de 2006 ya hay 66 nuevas diagnosticadas, más de la mitad (32 mujeres) se encuentran entre los 35 y 49 años.

Lo más grave, a juicio de la gineco-oncóloga Indiana Talavera, es que la mayoría de las pacientes acuden a los centros hospitalarios hasta que el cáncer se encuentra en una etapa bastante avanzada, cuando el tumor canceroso mide entre cuatro y seis centímetros .

Talavera, quien además es Jefa del Servicio de Oncología del Hospital Bertha Calderón, de referencia nacional en este tema, explicó que precisamente el dañino avance de las células cancerosas en las etapas avanzadas es la principal causa para que a 15 de cada 20 diagnosticadas mensualmente con este mal, se les extirpe la glándula mamaria afectada.

UNA MUTILACIÓN

La mastectomía, o cirugía en la que se extirpa la mama, es la causa de grandes tristezas y vergüenzas.

Para Martha de Villa, una sobreviviente del cáncer de mamas, diagnosticada con este mal hace cuatro años, “la mastectomía es una verdadera mutilación, que sólo puede ser superada por el amor a los hijos y la familia”.

Martha de Villa es la Presidenta de la Asociación de Mujeres Contra el Cáncer (Asmucan), fundada oficialmente desde hace un poco más de dos años. Desde entonces, la detección temprana del cáncer ha sido el principal objetivo en el quehacer de esta asociación.

PRESERVAR LA VIDA

Los registros del Minsa estiman que desde el 2004 al primer trimestre del 2006, 977 mujeres han sido diagnosticadas con cáncer en el seno. De ellas, 18 han muerto por la enfermedad.

Según estos mismos datos, al menos el 75 por ciento de las diagnosticadas son sometidas a mastectomías, es decir que la cifra de mujeres a quienes se les extirpa el seno por cáncer supera los 700 casos entre el 2004 y primer trimestre del 2006.

“El cáncer mata porque envía células desconocidas, de rápida reproducción y nocivas a través de la sangre, y afecta a todos los órganos vitales”, explicó Yolanda Ramírez, especialista en gineco-oncología.

Precisamente por la rapidez de la enfermedad y porque la mayoría de las pacientes llegan con niveles avanzados, la mastectomía es una decisión casi generalizada, indicó la Jefa del Servicio de Oncología del Bertha Calderón.

“Cuando el cáncer está en etapa avanzada se debe hacer lo más pronto posible una mastectomía, porque es mejor perder un pezón que la vida misma», explicó Ramírez.

María Auxiliadora González, de 40 años, diagnosticada desde el año pasado con ese mal, opina de la misma forma. Para ella, “el cuido de mi familia es más importante que mi pecho, por eso no me siento mal porque me lo hayan quitado”.

González no sólo fue sometida a una mastectomía en su seno derecho hace un mes, sino que le practicaron una “cirugía de limpieza”, en la que también le quitaron gran parte del tejido del tórax en su lado derecho, para evitar mayor contaminación.

Pese al procedimiento al que fue sometida González, la nueva tendencia oncológica es optar por las “cirugías conservadoras”, siempre y cuando el cáncer esté en una etapa inicial y no se haya esparcido en el seno, o en otros organismos.

La Jefa del Servicio de Oncología del Bertha Calderón, Indiana Talavera, explicó que en promedio, sólo a 5 de cada 20 diagnosticadas se les practica una cirugía conservadora.

DESCONOCIMIENTO

Ebelia Ochoa tiene 53 años, es originaria de Waslala y también está diagnosticada con cáncer de mamas desde hace un mes, cuando por primera vez en su vida escuchó hablar de esa enfermedad.

Aunque Ochoa ya sentía dolor en su seno izquierdo desde hacía algunos años, jamás pensó en el cáncer de mamas. Fue hasta que un especialista de la brigada médica de la oficina de la Primera Dama en Estelí le realizó una mamografía, que ella se dio cuenta de qué se trataba su mal.

“Nunca había escuchado hablar del cáncer de mamas, pero ahora estoy aquí”, comentó la paciente interna, quien está recibiendo los primeros ciclos de quimioterapia, tratamiento para reducir el tamaño de los tumores y evitar el esparcimiento de las dañinas células.

Al igual que Ochoa, la mayoría de la población femenina nicaragüense, sobre todo en edades tempranas, desconoce de qué se trata el cáncer de senos.

La falta de una política institucional de prevención y de detección temprana de la enfermedad es una gran limitante, criticó la presidenta de Asmucan, Martha de Villa.

MINSA SIN PROGRAMA CONTRA EL CÁNCER

El panorama de las mujeres enfermas es peor aún si se toma en cuenta que el Ministerio de Salud no cuenta con un programa específico para tratar el cáncer, en cualquiera de sus variaciones.

“No tenemos una partida para tratar ningún tipo de cáncer. A las pacientes con este mal los incluimos como parte del servicio de salud integral”, dijo el Viceministro de Salud, Israel Kontorovsky.

El presupuesto del Minsa se estima en unos 2, 854 millones de córdobas para el 2006, de los cuales destina el ochenta por ciento a gastos corrientes y el veinte por ciento a gastos de capital.

El viceministro destacó que la carencia de presupuesto ha sido la causa para que los medicamentos de la quimioterapia no formen parte de la lista básica de medicamentos del Minsa.

Una paciente puede necesitar entre cuatro y diez ciclos de quimioterapia, en dependencia del estado de la enfermedad. Cada ciclo puede costar entre cinco mil córdobas y más de veinte mil córdobas.

Para tratar el cáncer de mamas, la Fundación Ortiz Gurdián costea todos los ciclos de quimioterapia de las pacientes. “Pese a que nos dan la quimioterapia, las familias de las pacientes debemos poner otros materiales”, dijo Jéssica Calderón González, de 16 años, hija de María Auxiliadora González.

Calderón González se vio en la obligación de pedir, hace dos semanas, dinero en la entrada del Hospital Bertha Calderón, para comprar dos vendas elásticas que necesitaba su madre.

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