- Tres analistas dan su punto de vista sobre qué esperar en política exterior y en política económica de ganar Daniel Ortega del FSLN, Eduardo Montealegre de ALN, Edmundo Jarquín del MRSy José Rizo del PLC, las cuatro fuerzas con más viabilidad. Aunque con matices, todo indica que la disyuntiva está en votar por las ofertas populistas o por las opciones de contenido realista
“Ortega terminaría siendo un neoliberal”
Si el candidato del Frente Sandinista (FSLN), Daniel Ortega, gana las elecciones del próximo cinco de noviembre y aplica su discurso económico populista, el país podría caer en una postración, señala el economista independiente José Luis Medal.
Medal comenta que Ortega plantea volver a una masificación del crédito sin recuperación de cartera, que es regresar a la cultura del no pago.
Según Medal, un gobierno de Ortega ofrece las alternativas: intentar terminar con el neoliberalismo, o que esa crítica sea solamente propaganda electoral.
Si Ortega escoge la primera opción “el país sería destruido económicamente (…) porque habría una contracción de la inversión privada, una disminución de la ayuda internacional”, dijo el economista.
Aunque para Medal la alternativa más realista es que “termine siendo fondomonetarista o neoliberal” aunque mantenga algunos programas sociales con el apoyo de Cuba y Venezuela.
“Si termina haciendo lo que dice que va a hacer, la economía caería en una profunda postración”, comenta Medal.
En tanto, un gobierno de Rizo seguiría la misma política económica que se ha implementado desde 1990 hasta la fecha.
Aunque está vez tendrá que demostrar su independencia de Arnoldo Alemán y que no será rehén de una bancada arnoldista.
“Si Alemán sigue controlando el PLC, yo vería una reducción significativa en la ayuda internacional, lo cual tendría efectos recesivos en la economía”, agrega.
Para Medal, Montealegre ha presentado un programa más integral porque habla de aspectos gerenciales y de asistencia técnica en su propuesta de Instituto de Fomento, por ejemplo.
“Creo que el cambio fundamental en relación a lo que se ha hecho hasta la fecha es que sería un gobierno más promotor de la producción”, comenta el economista.
“El Instituto de Fomento es una idea excelente porque en el fondo es como volver a cierta política de la época de Somoza, que fueron buenas, como el Infonac y el Banco Nacional de Desarrollo (en los noventa)”, dijo Medal.
Un gobierno de Edmundo Jarquín pondría mayor énfasis en lo social, además que “ha propuesto disminuir las exoneraciones fiscales que permitiría cien millones de dólares anuales y su posición es que los utilizaría para reforzar el combate a la pobreza”, señala.
ORTEGA SE SUMARÍA Al EJE DE CONFRONTACIÓN
Si Ortega gana, se uniría al bloque Cuba-Caracas, que pondría en peligro las relaciones con Estados Unidos, señala Medal.
Según Medal, un gobierno de Ortega haría una política exterior fundada en su confrontación con Estados Unidos, lo que tendría un costo bastante alto.
“Suponiendo un subsidio venezolano, no compensaría los costos que sería la posible pérdida de la ayuda de Estados Unidos”, comenta Medal.
Asimismo, manifiesta que en caso de iniciar relaciones diplomáticas con China Continental, afectaría al país porque disminuiría la cooperación de Taiwán.
Alemán afectaría a Rizo
En el caso de que José Rizo, del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) sea el próximo Presidente, Medal expresa que los cooperantes serían cautelosos en canalizar cooperación al partido de Arnoldo Alemán.
“Particularmente la ayuda de Estados Unidos sería muy cautelosa y probablemente condicionaría a cierta autonomía del Presidente en relación al caudillo de ese partido (Alemán)”, expresa Medal.
También habría temor de los cooperantes sobre la transparencia de los fondos.
Montealegre y Jarquín con ventajas
En el caso de Eduardo Montealegre, candidato de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), tendría la ventaja de que es percibido como un buen administrador.
“Tiene la ventaja que recibiría un apoyo muy decidido tanto de Estados Unidos como de la Unión Europea y los principales cooperantes”, menciona el economista.
Asimismo, dice que no tendría problemas de recibir volúmenes sustantivos de ayuda internacional.
Igualmente pasaría si gana el candidato del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, que tendría buenas relaciones con todos los países.
“Sería capaz de tener muy buenas relaciones con Estados Unidos, con la Unión Europea y no excluiría tampoco relaciones amistosas con otros países como Cuba y Venezuela”, expresa Medal.
Hay riesgos de otra confrontación
Carlos Tünnermann, académico y analista político, advierte que las vinculaciones estrechas de Daniel Ortega con la izquierda radical latinoamericana y su inclinación evidente hacia el liderazgo del presidente Hugo Chávez, y su programa Alba, conllevan el riesgo de una reacción adversa de Estados Unidos hacia un gobierno sandinista.
“Volveríamos a tener un esquema similar a la década de los ochenta en el que nuestro acercamiento a Cuba y a la Unión Soviética nos llevó a introducir al proceso revolucionario a la confrontación Este-Oeste”, indicó Tünnermann, ex embajador sandinista en Washington.
Tünnermann recuerda que aquello fue “dañino” para la revolución y el país, implicando un “gran costo” de sacrificio debido a la guerra.
Más de cincuenta mil jóvenes murieron en el conflicto bélico entre contras y sandinistas auspiciado por Estados Unidos. La economía quedó devastada.
“En buena medida, por habernos introducido en esa confrontación de las dos grandes potencias”, dice Tünnermann.
A su juicio, “cuando el Frente Sandinista habla de no alineamiento, es la misma retórica que se usó en los ochenta y terminó en un alineamiento que trajo funestas consecuencias para el país”.
Por tanto, a Tünnermann le preocupa que Ortega repita la misma retórica antiimperialista aliado a Chávez, quien también confronta a la administración Bush.
“El único alineamiento nuestro debe ser con los intereses de Nicaragua”, reafirma Tünnermann.
ENTRE CHÁVEZ Y BUSH
Tünnermann resalta que Eduardo Montealegre es el candidato que tiene mayor cercanía con el gobierno estadounidense.
Montealegre visitó recientemente el Departamento de Estado entrevistándose con Condolezza Rice.
En tanto, si Ortega está cerca de Chávez y lejos de Washington, José Rizo se vería en la necesidad de recomponer su relación con la Casa Blanca.
“Tendría que ganarse como gobernante la confianza de Estados Unidos y demostrar hasta qué punto logra distanciarse de la influencia de Alemán”, señala Tünnermann.
Recuerda que para EE.UU. lo que perjudica a Rizo es que en el PLC Alemán sigue siendo el rey. “Debe sacudirse la tutela tan perjudicial de Alemán”, enfatiza.
En el caso de Edmundo Jarquín, observa que tendría buenas relaciones con Estados Unidos y al ser un socialdemócrata construiría un puente hacia la Unión Europea.
Ortega, en cambio, busca relaciones con la China, una potencia emergente en el Asia, en posible detrimento de la relación con Taiwán.
el factor chávez
A Tünnermann le inquieta que las ofertas sandinistas parecieran estar cimentadas en la esperanza de los petrodólares venezolanos. En ese sentido, coincide con la Carta Pastoral de los Obispos: hay que examinar los programas, las ofertas, los medios de realización y el origen de los recursos.
Y no olvidar, “la persona” que hace la oferta. Por tanto, dice Tünnermann, la experiencia de gobierno cuenta y en el área económica Ortega genera mucho escepticismo.
Tünnermann no olvida que Ortega “nos llevó a ser el país con la inflación más alta en el mundo” y a sufrir una “deuda externa increíblemente alta”.
También le preocupa la oferta de Ortega de condonación de deudas y subsidios. “Ese sería un pésimo camino porque eso condujo en la década de los ochenta a la cultura del no pago y eso fue lo que llevó a la quiebra del Banco Nacional de Desarrollo, por las constantes condonaciones porque los productores no se esmeraban en producir”.
A su entender, Montealegre y Jarquín hacen propuestas de fomento mucho más realistas y serias.
Tünnermann enfatiza que Ortega apuesta demasiado a la esperanza de los petrodólares. ¿De verdad vendrán?
Ortega viraría hacia Chávez y China
Luis H. Guzmán, ex presidente del parlamento y aliado del FSLN, considera que un triunfo de Daniel Ortega provocaría en política exterior “una diversificación del portafolio de relaciones” de Nicaragua hacia Venezuela, Brasil y Argentina, las que considera potencias emergentes en América Latina.
No prevé una confrontación con Estados Unidos a pesar del histórico enfrentamiento sandinista con la potencia del norte.
“La Guerra Fría se terminó, Nicaragua y Centroamérica no tienen problemas de terrorismo, ni problemas que a Nicaragua puedan llevar a un conflicto con Estados Unidos, excepto el narcotráfico, pero ése es un problema más de Estados Unidos que de nosotros, pero no veo en la agenda temas que sean difíciles”.
Sin embargo, reconoce que el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se enfrenta a Estados Unidos, por lo cual cree que “Daniel Ortega estaría consciente de que tiene que tener una distancia también de Chávez”.
Ortega, sin embargo, ha apostado a oxigenarse con Chávez para favorecer su campaña política a través de la importación barata de urea, operaciones de la vista a personas pobres y la promesa de los petrodólares.
montealegre buscaría a Washington
El FSLN se relacionará con China, donde busca inversionistas para la construcción de un Canal Interoceánico. Y ése sería otro giro importante, dice Guzmán, al dejar de lado a Taiwán.
En relación a los juicios de soberanía en La Haya, Guzmán piensa que debe fomentarse una política de Estado como expresión de todos los sectores del país.
Si ganase Eduardo Montealegre, candidato presidencial de la ALN, prevé “una política muy obsecuente con Estados Unidos, demasiado subordinado y cerrando otros espacios de la política exterior… básicamente sería una continuidad del gobierno de Bolaños”.
En cuanto a Edmundo Jarquín, candidato presidencial del MRS, Guzmán espera una vocación latinoamericanista y que restablezca relaciones con la Unión Europea que ahora busca a Centroamérica. “Tendría una personalidad propia esa relación”, expresa.
En cambio, de ganar José Rizo, candidato presidencial del PLC, éste tendría que reconstruir su relación con Estados Unidos y ampliaría sus relaciones hacia Taiwán y Corea del Sur. “Le veo cierta vocación asiática”, dice.
Espera cambios en política económica
A juicio de Guzmán, la prioridad del presidente Enrique Bolaños era el pago de la deuda interna (veinte por ciento del presupuesto del Estado). Considera que Ortega tendría nuevas prioridades, como los créditos para sectores productivos en lugar del crédito de consumo.
Ortega también ofrece subsidios a sectores productivos. Guzmán dice que la propuesta hace parte de una política alimentaria para entregar a los campesinos “créditos en especie” tales como vacas y semillas mejoradas, “en un afán de que seamos capaces de producir nuestra propia comida”.
Guzmán dice que Ortega no ofrece condonación de deudas sino reestructuración de las mismas en el orden de los cuarenta millones de dólares.
Sin embargo, acota, “de ninguna manera un nuevo gobierno de Daniel Ortega podría estar pensando en imprimir papel moneda sin respaldo”.
¿Ahuyentaría la inversión Ortega? “En absoluto —considera Guzmán—, la inversión extranjera ha sido escasa en Nicaragua es por el tamaño del mercado”, asevera Guzmán.
Piensa que advertir de un posible “descalabro económico” si Ortega gana, es una “mala manera de hacer campaña”. “Daniel Ortega, su partido y sus aliados forman parte del sistema político, económico y social de Nicaragua, querer excluirlos del sistema es una operación extremadamente peligrosa para el país”, afirma.
Si ganase Montealegre, piensa Guzmán, habría una “preocupación por pagarle a la banca, ya como Ministro de Hacienda casi suprimió la contrapartida de Nicaragua para la cooperación externa de Japón con el vaso de leche escolar y equivocadamente incluso para el mundo empresarial seguiría favoreciendo unos intereses muy cuantiosos, pero de un grupo muy pequeño de personas que más bien afecta la estabilidad política de Nicaragua”.
En Jarquín ve una mayor preocupación hacia los pobres aunque viene de laborar largos años para la banca multilateral que ha implementado el “consenso de Washington” en América Latina.
Guzmán espera del gobierno sandinista una mayor inversión eficiente en salud y educación, para garantizar mejores servicios y una gratuidad en la educación. Piensa que Jarquín también se inclinaría por esta meta.
En el caso de Montealegre cree que su política social es “inexistente” y “más bien veo los amagos por suprimir el seis por ciento a las universidades” y “hay presiones por privatizar las pocas empresas estatales” que todavía hay.
En el caso de Rizo, no aprecia una mayor creatividad que la del “canon del FMI y el Banco Mundial”.
Por otra parte, sobre el futuro de las reformas constitucionales, Guzmán piensa que el mejor camino es su derogación.
Finalmente, ¿espera confrontación de un gobierno sandinista con la empresa privada y la sociedad civil?
Guzmán sostiene que “eso es desconocer la realidad objetiva de Nicaragua”.
“Hay actores económicos que vienen claramente del sandinismo, son socios con otros sectores no sandinistas, han creado empresas, hacen negocios juntos y no creo que estén pensando que se van a volver de la noche a la mañana en sus enemigos”.