Quejarse de la juventud es una tendencia recurrente de todas las épocas (se encuentra ya en los griegos, y en Cicerón, por ejemplo), quizá olvidando un poco que cada generación es, en buena medida, lo que de ella ha hecho la anterior.
Esas quejas no son nada nuevo. Sin embargo, sí hay ahora algunas cosas nuevas que nunca ha habido en la historia.
Todos estamos hoy extraordinariamente influidos por los medios de comunicación. Y si las nuevas generaciones se creen sin sentido crítico todo lo que les cuentan, se exponen a una seria manipulación, les pueden hacer creer lo que quieran, y eso es peligroso para el sentido de la realidad.
Es verdad que esos medios de comunicación suelen recoger opiniones de gentes muy diversas, pero también en eso hay muchas veces manipulación, porque primero se nos dice una temporada cómo debemos pensar y luego nos lo preguntan.
Es preciso suscitar un sano sentido crítico ante los medios de comunicación, procurarse otras fuentes de información y de formación, leer, pensar, hablar, procurar dar profundidad a la vida.
Es fundamental que haya —en la familia, en la enseñanza, en los medios de comunicación, en la calle— un ambiente que estimule, que prestigie los valores, que ayude a la gente joven a enfrentarse a la realidad, a tomar las riendas de su propia vida, a encontrarle un sentido.
Amistad, autoridad y obediencia
La amistad entre padres e hijos se puede conjugar perfectamente con la autoridad que requiere la educación.
Es preciso crear un clima de gran confianza y de libertad, aun a riesgo de que alguna vez seamos engañados. Más vale que luego ellos mismos se avergüencen de haber abusado de esa confianza y se corrijan.
En cambio, cuando falta un mínimo de libertad, la familia se puede convertir en una auténtica escuela de la simulación.
Cuesta mucho obedecer, les parece humillante…
Tienen que entender que, nos guste o no, todos obedecemos. En cualquier colectivo, las relaciones humanas implican vínculos y dependencias, y eso es inevitable. No pueden engañarse con ensueños de rebeldía infantil.
Pero, de todas formas, piensa si quizá les cuesta mucho obedecer porque tú no sabes mandar sin imperar. No olvides que hay muchos detalles que hacen más fácil y grata la obediencia.
La vida está llena de alternativas. Vivir es apostar y mantener la apuesta. Apostar y retirarse al primer contratiempo sería morir por adelantado.
!Adelante jòvenes las metas en comuniòn con Dios seràn cumplidas!