Camino a la santidad

Enrique Salvo Mendieta dejó todo lo que un joven podría desear para servirle por completo a Dios. Asegura que lo que más desea es una Nicaragua que ame a Dios y trabaje por el desarrollo de la nación. [doap_box title=»Mensaje a nicaragua» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Enrique Salvo envía este mensaje al pueblo de Nicaragua, exhortando a […]

  • Enrique Salvo Mendieta dejó todo lo que un joven podría desear para servirle por completo a Dios. Asegura que lo que más desea es una Nicaragua que ame a Dios y trabaje por el desarrollo de la nación.
[doap_box title=»Mensaje a nicaragua» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Enrique Salvo envía este mensaje al pueblo de Nicaragua, exhortando a la oración y al perdón.

“Tengo fe que Dios nos quiere dar un nuevo amanecer; pero necesitamos de la oración, la tolerancia y el perdón. Al pedirle perdón a Dios y perdonar los sufrimientos que hemos vivido, limpiaremos nuestras almas para así poder ver hacia adelante y quitarle la fuerza destructiva a las personas y eventos que han perjudicado tanto a nuestro pueblo. No podemos apreciar la esperanza y la luz del amanecer si estamos enfocados en las pesadillas de la noche anterior. Los dones de Dios sólo se pueden apreciar con un espíritu de paz y unidad, cosa que sólo ocurre cuando sabiamente reconocemos que todos somos hijos del mismo Dios”, expresa el mensaje de Enrique Javier Salvo Mendieta.

[/doap_box]

Lo conocí en Cuapa, el santuario mariano más importante de Nicaragua. Tiene apariencia de buen chico. Podría disfrutar la vida a como mejor le convenga, tomando en cuenta que es miembro de una acaudalada familia, pero con muchos valores. Dejó todas las comodidades y hace un año tomó una santa decisión: servir a Dios con todo su ser.

Enrique Javier Salvo Mendieta, luego de muchas reflexiones y con los sanos consejos del sacerdote y humanista, el padre Neguib Eslaquit decide marcharse a estudiar sacerdocio. Desde hace un año se encuentra preparándose para sacerdote en un seminario de la Arquidiócesis de Nueva York.

“Mi decisión de estudiar sacerdocio nace porque he sentido que Nuestro Señor me ha llamado. Luego de muchas reflexiones, del apoyo de mis padres y del sacerdote Neguib Eslaquit he tomado la decisión de servir con mucha entrega y fe a Dios”, afirma con satisfacción Salvo Mendieta, quien se declara un admirador del fallecido Papa Juan Pablo II y del sacerdote Eslaquit.

PARA SER FELIZ

Salvo Mendieta reconoce que ha sido un joven privilegiado por la familia que tiene, sin embargo asegura que desde que ha conocido a Dios ha podido experimentar cómo se siente la paz y la felicidad cuando se tiene una comunión con el Creador.

“Es verdad que he tenido una vida de muchos privilegios materialmente, pero hasta ahora siento que estoy haciendo lo que Dios quiere y me estoy sintiendo con mucha paz y felicidad”, expresó Enrique Salvo Mendieta.

Hizo un llamado a la población de Nicaragua a vivir en comunión con Dios, porque es con Él que realmente se halla paz, gozo y felicidad “todo es transitorio en la vida, pero Dios es por siempre”, señaló Salvo Mendieta.

Expresó que el mundo necesita de sacerdotes y misioneros para que prediquen la palabra y anuncien con aliento que Jesús trajo mensajes de vida eterna.

Enrique Salvo Mendieta se considera un apasionado de la lectura y la escritura, ambos dones los utiliza para hacer llamados a la reflexión, escribir cuentos y también escribe sobre la Virgen y la espiritualidad.

“Siento mucha paz escribiendo sobre reflexión y espiritualidad. La verdad que Dios me ha iluminado para valorar más a Dios, la vida y a la gente”, afirma Salvo.

UN SUEÑO

Dentro del humanismo y bondad que caracteriza a Enrique Salvo hay un sueño: revela que quiere ayudar a la comunidad migrante de nicaragüenses en Nueva York, en los aspectos del idioma, entre otras costumbres de Norteamérica, como una forma de ayudarles a adaptarse al ambiente.

“Los inmigrantes son gente que salen de su país para ayudar a su familia. Me gustaría ayudarles en el nombre de Dios. Es algo que quiero hacer con esa gente”, asegura Salvo Mendieta.

Exhortó a las familias nicaragüenses a permanecer unidas amando a Dios. “Lo mejor que podemos dar a nuestras familias, nuestros hijos es formarlos en el amor de nuestro Creador”, precisa el joven nicaragüense.

Religión y Fe

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí