(La Prensa/A.Cerda/Fotoarte: La Prensa/ Luis González S.)

Coches de La Gran Sultana

Quienes visitan la ciudad de Granada y no viajan en coche es como haber ido al mar y no llenarse los pies de arena. Un recorrido por coches jalados por caballos te abre un mundo mágico por las calles de La Gran Sultana [doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Anteriormente, la cooperativa de cocheros de Granada estuvo […]

  • Quienes visitan la ciudad de Granada y no viajan en coche es como haber ido al mar y no llenarse los pies de arena. Un recorrido por coches jalados por caballos te abre un mundo mágico por las calles de La Gran Sultana
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Anteriormente, la cooperativa de cocheros de Granada estuvo bajo la responsabilidad del MTI y se regulaba según la Ley de Transporte, pero en mayo del 2006 la municipalidad aprobó una ordenanza para el control de los coches y carretones. El objetivo fue establecer los requisitos para su legislación y garantizar la seguridad sanitaria de los animales.

La encargada de Unidad Ambiental de la Alcaldía, Teresita Sequeira, señaló que dentro de los requisitos se establece que el propietario del coche debe renovar el registro de la placa y circulación cada cinco años, y renovar anualmente la matrícula. Además, debe presentar certificado de su salud y el de sus animales.

La Alcaldía, la Policía Nacional y el Instituto Nicaragüense de Turismo son las principales instancias que supervisan el funcionamiento de estos medios de transporte, lo que da una cierta tranquilidad y seguridad para el turista.

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ESPECIAL PARA LA PRENSA

“Yo tuve el mejor coche de mi tiempo”, dice Luis Arauz, conocido popularmente como Payino. Narra que inició su trabajo teniendo como compañeros a conocidos cocheros de quienes aprendió algunos secretos del oficio, como Chente Garay, José Granados y Ernesto Morales, quienes ahora forman parte de la historia del servicio de transporte en coche de la ciudad de Granada.

Pronto don Luis se convirtió en uno de los mejores cocheros de su tiempo y efectivamente gozó, además, de tener uno de los mejores coches de la Granada de los años cincuenta.

La herencia dejada por Arauz se ha convertido en uno de los mayores atractivos de la ciudad colonial de Granada, ya que es común observar en las calles a una gran cantidad de turistas que a bordo de coches jalados por caballos recorren los principales sitios atractivos de la ciudad.

VAN Y VIENEN

Los fines de semana es seguro encontrar, a eso de las 6:00 p.m., a muchos turistas de diversas edades y nacionalidades que utilizan los tradicionales coches de Granada y visitan el Malecón para observar el momento preciso en que se oculta el sol. Unos vienen y otros van, pero todos tienen algo en común: el deseo de apreciar la belleza histórica y natural de la ciudad en compañía de los singulares equinos.

Ni la necesidad de caminar por las hermosas calles coloniales, ni las ganas que puedan tener los turistas de hacer ejercicios son más fuertes que el deseo de aventurarse a conocer el medio de transporte más antiguo de La Gran Sultana.

Las capillas de María Auxiliadora, Xalteva, La Merced, Catedral, San Francisco y Guadalupe son las seis iglesias de referencia de la ciudad y constituyen parte del centro histórico de Granada, el más visitado por los coches que llevan a los turistas ávidos por conocer los secretos históricos que guardan sus paredes y altares.

A los sitios más visitados se suma la antigua fortaleza de La Pólvora, la antigua estación del tren y el antiguo Convento San Francisco.

“Los precios son variados y hay para todos los gustos. Hay recorridos de una hora a tres y más, todo está en dependencia del tiempo y es negociable”, dice Manuel Álvarez, quien trabaja como cochero desde hace dos años.

“Los precios para los turistas extranjeros generalmente andan por los 10 y 20 dólares. Puede hacerlo con su familia o amigos, y si no alcanzan en uno solo, entonces se contratan varios coches para hacer el recorrido por los sitios de su preferencia”, asevera.

Recuerde, si desea sumergirse en la historia de la ciudad más antigua de América fundada en tierra firme y recorrer sus amplias y hermosas calles a bordo de un coche jalado por caballos, sólo tiene que llegar a la ciudad y ubicarse en cualquier esquina, o bien, buscarlos en el Parque Central entre las 7:00 a.m. y 6:00 p.m., donde tradicionalmente inician los recorridos solicitados por los turistas.

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