Pese a todos los golpes que ha sufrido el beisbol de las Grandes Ligas, ha logrado sobrevivir y recuperarse al grado de animar a los aficionados para que asistan a los estadios. (FOTOSLA PRENSA/ AP)

Futuro del beisbol

Desde que salió a la luz pública el escándalo de BALCO, el beisbol está recibiendo mucha —algunos dirían desproporcionada— atención en su carácter de verdugo de las drogas [doap_box title=»Carga histórica» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El beisbol también parece generar un debate caliente con respecto a temas económicos más que cualquier otro deporte. ¿Por qué A.J. Burnett […]

  • Desde que salió a la luz pública el escándalo de BALCO, el beisbol está recibiendo mucha —algunos dirían desproporcionada— atención en su carácter de verdugo de las drogas
[doap_box title=»Carga histórica» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El beisbol también parece generar un debate caliente con respecto a temas económicos más que cualquier otro deporte. ¿Por qué A.J. Burnett invita al desprecio por haber firmado un trato de cinco años por un valor de 55 millones con los Azulejos, mientras que a nadie le importa que un jugador marginal de la NBA como Keith Van Horn sea garantizado con 73 millones por seis años por los Nets?

Bud Selig y el sindicato están intentando cambiar la imagen. “No creo que los fans presten tanta atención a quien sea el culpable”, dijo Swangard. “Son todos estos millonarios en un cajón de arena generando billones de dólares al año y están actuando como un par de mocosos malcriados. Allí es donde entra la frustración para mucha gente”.

La evidencia sugiere que los fans pagarán entradas más caras y comprarán merchandising sin tomar en cuenta el uso de esteroides. El año pasado, cuando la carrera de Rafael Palmeiro se encendió en llamas y el hedor del libro de José Canseco continuaba propagándose, el beisbol logró un récord de 74 millones de fans

Contrasten eso a la temporada de 1995, cuando la asistencia se zambulló en respuesta al cierre de la Serie Mundial. El fan continuará asistiendo, mientras que el consumidor podría dejar de hacerlo. Pero el fan suele recordar desaires o transgresiones que el consumidor podría olvidar fácilmente. Lo peor que puede suceder es cancelar una Serie Mundial.

¿Entonces por qué los medios parecen estar más obsesionados que los fans con el uso de drogas en el beisbol? Quizás, Swangard dijo, la nueva generación de fans ya no ve al beisbol como un mero deporte. Es sólo entretenimiento.

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dos posibles caras de lo que le espera a la pelota

Tomado de ESPN.com

Las Grandes Ligas tienen la habilidad de sobrevivir a las malas noticias, como puede verse en la recuperación de los problemas de juego de Pete Rose, la simpatía de Marge Schott por Hitler, los juicios de Pittsburgh por estupefacientes y los chillones uniformes color mostaza de los Padres de San Diego.

Desde los primeros años de la década de los setenta, sólo dos conflictos se han negado a desaparecer.

El primer conflicto es la eterna búsqueda de paz laboral. El beisbol ha sufrido ocho huelgas y cancelado la Serie Mundial de 1994. Hace cuatro años hubo un respiro, cuando los propietarios y los jugadores llegaron a un nuevo acuerdo laboral horas antes de que estallara la huelga número nueve.

El segundo conflicto es el escándalo de los esteroides. Es una pesadilla que ha socavado el equilibrio estadístico del beisbol, echando una nube de sospechas sobre los jugadores de la actualidad, y ahora amenaza con traer el caos a la cuna de la inmortalidad en Cooperstown.

Durante los próximos meses, estos dos grandes problemas del deporte podrían resolverse o estallar en unísono. En diciembre, cuando se resuelvan las dificultades legales de Barry Bonds y Mark McGwire participe por primera vez en la votación al Salón de la Fama, vencerá el convenio colectivo de trabajo del beisbol.

Siéntanse libres de tomar los alegres comentarios del comisionado Bud Selig como una señal positiva. Aquí estamos, a pocos meses del Armagedón y los propietarios acaban de cancelar sus reuniones trimestrales en Toronto porque no tienen nada urgente para discutir. Ante la ausencia de los problemáticos David Glass y Drayton McLane Jr., el silencio nunca ha sonado tan bien.

La bomba del esteroide

Sin embargo, la durmiente sirena aturdirá si explota la próxima bomba de esteroides. Primero está Bonds, cuya vida se está siguiendo al estilo The Truman Show. Es ingenuo pensar que hemos escuchado la última palabra del desprestigiado relevista de Arizona, Jason Grimsley. Y la candidatura al Salón de la Fama de McGwire no puede ser otra cosa que una distracción de la celebración que rodea a Cal Ripken Jr. y Tony Gwynn.

Buenas ganancias

Estas bombas de tiempo amenazan una época generalmente positiva del juego. Como señaló Selig en el Juego de las Estrellas, el beisbol generará un récord de 5.2 mil millones de dólares en ganancias este año. Los factores fueron el aumento de asistencia a los partidos, el popular sistema de wildcard, el nuevo acuerdo con Fox y el impacto positivo del nuevo sistema económico —con su impuesto de lujo y los componentes de la división de ingresos— y el deporte está en un lugar feliz.

El Clásico Mundial de Beisbol tuvo buenos resultados como medio para promover el consumo global del deporte, y la operación MLB.com de Bob Bowman sigue generando dinero e innovaciones.

El rating del Juego de las Estrellas ni siquiera se estancó este año a pesar de la ausencia de Manny Ramírez.

Pero a partir del escándalo de BALCO, el beisbol está recibiendo mucha —algunos dirían desproporcionada— atención en su carácter de verdugo de las drogas deportivas. Mientras que hombres como Floyd Landis o Justin Gatlin pueden llegar a copar los titulares por un determinado período, quien finalmente acaparará la atención es el beisbol.

Más información

Sólo por diversión, ingresamos las palabras “Bud Selig” y “esteroides” en Google, y salieron 263,000 resultados. Una búsqueda similar de Paul Tagliabue, comisionado de la NFL a punto de retirarse, devolvió 33,900 resultados.

David Stern, comisionado de la NBA produjo 329,000 resultados, incluyendo un artículo de mayo del 2005 en el que los legisladores calificaron a la política de estupefacientes de la NBA como “bastante patética” y “un chiste”. Pero probablemente no sabías eso ya que la noticia fue empañada por la primicia de que el relevista de los Mellizos, Juan Rincón, había sido suspendido por 10 partidos por haber violado las reglas de las Grandes Ligas con respecto a la prohibición de esteroides.

El beisbol considera que la obsesión de los medios con sus conflictos es un cumplido. Los líderes del juego atribuyen la atención al preciado lugar que ocupa el deporte en el corazón y la mente del público americano.

“Todos aquellos conflictos nos mantienen en un estatus muy alto, y, de alguna manera, debemos estar agradecidos”, dijo el presidente de los Cachorros de Chicago, Andy Mac Phail. “Es parte de nuestra bendición. El hecho que a las personas les importe es lo que nos mantiene vivos. Pero también es una maldición porque las expectativas son más altas”.

¿Estatus más alto?

Todo eso nos dejó pensando: ¿Tiene el beisbol un estatus más alto que los otros deportes? ¿O es su posición el resultado de heridas autoinfligidas por incompetencia, arrogancia o una combinación de ambas?

ESPN.com pidió la opinión de las siguientes cinco personas: George Will, comentarista político; Dr. Charles Yesalis, experto en estupefacientes; Mark Farinaru-Wada, co-autor de Game of Shadows, Paul Swangard, profesor de marketing deportivo de la Universidad de Oregon y Mike Paul, asesor de reputación deportiva.

Tal vez sus opiniones no te digan precisamente adónde se dirige el beisbol. Pero con seguridad te ayudarán a explicar la situación actual del deporte.

Tesoro estadounidense

Pueden decir lo que quieran acerca de las proclamaciones que sugieren que la NFL, con su administración seria y sus relaciones laborales armoniosas, ha superado al beisbol como pasatiempo nacional. Pero cuando los estadounidenses necesitan un abrazo, todavía miran al diamante.

El beisbol, más que cualquier otro deporte, ayudó a levantar los ánimos de la nación luego de la masacre del 11 de septiembre. Los estadios fueron más que una fuente de entretenimiento, constituyeron una fuente de contención.

“Otros deportes pueden desafiar la popularidad del beisbol, pero no están arraigados en la cultura americana como la pelota”, dijo Swangard. “Tal vez sea el fruto de la longevidad. Pero siempre ha sido beisbol, tarta de manzana y Chevrolet. De seguro que no era Lacrosse o la NBA”.

Dicho retro-romanticismo ayuda a explicar por qué los libros de Babe Ruth y Roberto Clemente fueron bestsellers este verano, y los fans estaban tan ansiosos por abuchear a Bonds cuando perseguía los 714 del Bambino.

Gran parte del encanto del beisbol es el prestigio de sus números, y toda amenaza a algo tan sagrado de seguro armará algún escándalo. La naturaleza del juego es lo que lo hace tan conductivo a la disección y a las críticas.

“¿Cuántos aficionados de la NFL pueden decirte cuántas yardas recorrió Walter Payton?”, dijo George Will. “El beisbol es un deporte de episodios discretos, de modo que tiene una relación diferente con los números. Si un jugador de beisbol usa alguna droga para mejorar su rendimiento, el éxito de sus lanzamientos o sus bateos mejorará, y eso quedará registrado. Si lo hace un liniero interior, ¿quién se da cuenta? ¿Cómo lo mides? No hay parámetro estadístico”.

Escrutinio de los medios

Un nivel más alto es una cosa. Un doble nivel es otra cosa completamente distinta.

El columnista de beisbol del New York Post, Joel Sherman, recientemente hizo una pregunta apasionante: si el Dr. James Shortt, el médico del equipo que recibió una sentencia en prisión por dispensar drogas ilegales a los Carolina Panthers, ha trabajado en el beisbol, ¿acaso los titulares y noticias no tendrían que haber sido un poco más grandes y llamativos?

Esto es tomado como un símbolo de falta de respeto hacia nuestros colegas en la profesión de redacción de futbol, pero la aparente aceptación ciega de los medios parece ser bastante inverosímil.

En caso de que no supieran, el apoyador Bill Romanowski juega un importante rol de apoyo para Bonds en el libro Game of Shadows. Los jugadores de Carolina se refirieron a la política de “testeo” de esteroides en la NFL como “un chiste” y el número de jugadores de 300 libras en los campos de futbol este verano incrementó a casi 430.

“¿Acaso creemos que el peso es adquirido por comer muchas hamburguesas?”, dijo Will. “No lo creo. Es sospechoso”.

¿Por qué con la NFL se hace la vista gorda? En algunos casos, uno puede analizar a los entrenadores controladores que usan el acceso como un arma y que ofrecen menos información que el Pentágono.

Mayor interés

Cuando el gerente general de los Medias Rojas, Theo Epstein, expresó su deseo de emular a los Patriots, algunas personas lo tomaron como un signo de que un cono de silencio envolvería Fenway Park. Pero la naturaleza del beisbol hace que sea más difícil para los equipos controlar el flujo de información. Todos los días, los escritores de Boston se presentan en la oficina de Terry Francona para tener las últimas noticias. Si Gabe Kapler tiene una lesión de ingle, los fans de los Medias Rojas lo van a saber.

A los jugadores de beisbol no les gusta tener a los periodistas en el clubhouse todos los días, pero es una cuestión de tradición.

“Hay una intimidad particular entre los jugadores de beisbol y la prensa”, dijo Will.

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