chase utley, de los filis de filadelfia, disparó de hits en 35 juegos de forma consecutiva. (la prensa/ ap)

JOE… ¡QUÉ LEJOS ESTáS!

Racha hiteadora sigue inalterable en las Mayores [doap_box title=»Rose el último» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Fue en 1978 que Pete Rose con 37 años, nos levantó de las butacas manteniéndonos de pie a lo largo de 44 juegos, antes de fundirse en Atlanta. El ambidextro, bateando a la derecha frente al novato Larry McWilliams, recibió pasaporte en […]

  • Racha hiteadora sigue inalterable en las Mayores
[doap_box title=»Rose el último» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Fue en 1978 que Pete Rose con 37 años, nos levantó de las butacas manteniéndonos de pie a lo largo de 44 juegos, antes de fundirse en Atlanta.

El ambidextro, bateando a la derecha frente al novato Larry McWilliams, recibió pasaporte en el primer inning y descargó una violenta línea que fue atrapada en gran forma por el propio monticulista en el segundo.

Fracasó nuevamente en la quinta entrada, y cambiando de perfil para hacerle frente al relevista Gene Garber, se fue en blanco dos veces más, la ultima de ellas en el noveno con dos outs. Fue un cierre dramático pues Garber con la cuenta de 2-2 envió una píldora de cloroformo al home para adormecer al encendido bateador.

El ritmo de Rose en los 44 juegos, supera al registrado por DiMaggio en ese mismo trayecto durante la racha de 1941. Rose disparó 70 hits en 182 turnos, para un promedio de 385, antes de encontrarse con McWilliams y Garber; en tanto DiMaggio en sus primeros 44 juegos conectó 66 hits en 174 veces al bate para un porcentaje de 379.

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Esfuerzo de Utley, congelado después de 35 juegos

La amenaza desapareció y regresó la calma. El cielo sigue en su sitio, pueden comprobarlo. Chase Utley se esforzó como si estuviera realizando uno de los trabajos de Hércules, pero no pudo moverlo. La racha de Joe Dimaggio, inalterable, majestuosa, ha sobrevivido a otro reto.

¿Quién será el próximo?

Con el impulso de Utley, el crecido artillero zurdo de los Filis de Filadelfia, el fantasma de Willie Keeler y el recuerdo de Pete Rose, fueron reactivados. Ellos, con rachas de 44 juegos hiteando, han sido los más próximos al ritmo alucinante de Dimaggio, quien se extendió hasta 56, durante aquella súper-agitada temporada de 1941, precisamente cuando Ted Williams registró un porcentaje de 406 puntos.

Diablos, después de aquellas atrapadas improbables del antesalista de Cleveland Ken Keltner con su guante volteado ahogando un par de cohetes, y la rapidísima reacción del short Lou Boudreau, para convertir un bount brusco y peligroso en doble play, Dimaggio continuó con otra racha de 16 juegos repartiendo palo.

Así que, debió alargarse hasta 73, pero fue interrumpido en 56 aquel 17 de julio de 1941 ante 67 mil 468 aficionados, y el mundo del beisbol empinado, emocionado, pendiente de cada swing.

La mayor proeza

Muy temprano este año, Jimmy Rollins, también de los Filis, continuó hasta 38 la racha de 36 que sostenía rugiendo cuando cayó el telón de la temporada del 2005. ¡Qué importaba el asterisco al lado de una marca quebrada en dos temporadas, si Rollins lograba saltar, avanzar más allá de 56! Pero no pudo, se quedó corto, incluso uno detrás de Paul Molitor quien llegó a 39 en la campaña de 1987.

En 1969, Lee Allen editor de la revista Sports, ya desaparecida, realizó una encuesta entre expertos, preguntando: ¿Cuál ha sido la más grande hazaña en la historia del beisbol? Se explicó que Allen se puso en contacto con más de 300 personas incluyendo miembros del Salón de la Fama, otros peloteros estrellas, dueños de equipos, managers, coachs, jueces y buscadores, hombres que habían dedicado su vida al beisbol.

¿El resultado? Una abrumadora victoria para Joe Dimaggio con su racha. En ese tiempo, quedó en segundo lugar la marca de 60 jonrones en una temporada establecida por Babe Ruth en 1927, pese a que había sido superada en 1961 por Roger Maris.

Grandes impactos

Hay récords impactantes. Viendo cómo cada día que pasa es más difícil encontrarse con un ganador de 300 juegos, uno piensa que nunca será ni siquiera amenazada la marca de 511 victorias lograda por Cy Young en su carrera.

¿Se imaginan 25 temporadas de de 20 triunfos? Es más factible que se le acaben las baterías al sol y se apague.

¿Y qué decir de las 41 victorias conseguidas por Jack Chesbro de los Yanquis en 1904? Misión completamente imposible en una época en que ningún pitcher se acerca a las 40 aperturas. Chesbro terminó con 15 triunfos de ventaja sobre su más cercano perseguidor, Cy Young, quien obtuvo 26.

Quienes creímos por largos años que la marca de 257 hits en una temporada, fijada por George Sisler jamás sería alterada, nos hundimos en las butacas, asombrados por la arremetida de 262 realizada por Ichiro Suzuki en el 2004.

Pero, ¿qué hay de las 190 impulsadas registradas por Hack Wilson en 1930? Pese al surgimiento de grandes bateadores, permanece intacta soportando las embestidas del tiempo y los vientos huracanados.

¿Por qué la racha de Dimaggio es considerada tan abiertamente como lo más difícil?

Se trata de conectar de hit cada día. Un jonronero puede atravesar por bajones de voltaje, igual que un pitcher ganador, pero un bateador en racha, debe ser efectivo sin pausas.

El tiempo pasa, y qué lejos se ve Joe.

Llegó, rugió y triunfó

En 1936, Babe Ruth se había ido, y aunque Lou Gehrig seguía funcionando como factor, los Yanquis desplazados, sin meter las narices en las tres últimas Series Mundiales, estaban urgentes de algo más, y Joe Dimaggio era la sangre nueva.

Aterrizó y fue una sensación inmediata. Como novato se metió en el equipo de estrellas de la Liga Americana, registró un promedio de .323 y disparó 29 jonrones patrullando el jardín central en el inmenso Yanqui Stadium. Los Bombarderos obtuvieron el campeonato de la Liga Americana y se impusieron en seis juegos a los Gigantes de la Serie Mundial de 1936. Joe bateó 346 en el clásico de otoño. Ahí estaba, el nuevo ídolo.

En 1941, los Yanquis estuvieron un poco perezosos en el despegue. Joe no escapaba al contagio. Antes del histórico 15 de mayo, inicio de la racha, apenas bateaba para 327 puntos y venía de fallar tres veces ante Mel Harder de los Indios.

Un hit en el primer inning contra el zurdo de los Medias Blancas Ed Smith, fue el inicio de la gran historia. A partir de ese momento, Dimaggio comenzó a caminar sobre el arco iris de la grandiosidad.

Manejando la presión

Empezó a ser mencionado cuando extendió su racha a 18 y el ruido creció al superar los 30. Convertido en una amenaza para George Sisler, dueño de la racha de 41, y sin haber oído algo sobre Willie Keeler que en 1897 había estado incontrolable por 44 juegos, Dimaggio aprendió a manejar la presión. Repentinamente, el país entero seguía sus huellas.

Saltó sobre la racha de 33 de Rogers Hornsby y continuó hacia los 40 en un alarde de consistencia. En un doble juego contra los Senadores de Washington, Dimaggio superó la marca de Sisler y fue en busca de los 44 de Keeler. Fue en otro doble juego contra los Medias Rojas donde se apoderó del nuevo récord con 45, y con el mundo del beisbol excitado, avanzó hasta los 56.

En ese fantasioso trayecto, que ahora parece sacado de Las Mil y Una Noches, Joe bateó para .408 con 91 hits en 223 veces al bate. 15 de esos hits fueron jonrones, produciendo 55 carreras en 56 juegos. En el mismo período los Yanquis ganaron 41 juegos y perdieron sólo 13. Cuando la racha empezó, los Yanquis estaban en cuarto lugar, pero al impulso de Dimaggio, saltaron al primer lugar y se mantuvieron.

En ese 1941, Ted Williams tuvo que esperar un buen rato para atraer la atención mientras se convertía en el último bateador de 400 puntos en el beisbol. Dominó Ted la recta final de la temporada, y su cierre fue electrizante alcanzando un porcentaje de 406.

La discusión continúa, pero con los Yanquis campeones, Dimaggio ganó el título de Más Valioso.

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