Ésta es la casa de padilla, adquirida a un costo próximo a los 500 mil dólares, en Arlington. (fotos la prensa/e. rodríguez/enviado especial/Arlington)

padilla por dentro

El chinandegano abre su interior a nuestros lectores [doap_box title=»El carro de Padilla» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] [/doap_box] un vistazo al enigmático carabinero Enviado especial/arlington/Texas Aquellos lugares que sustentan las nostalgias de su infancia anónima en Chinandega son ahora tan distintos y distantes de los que hoy en día le rodean en su espectacular comodidad en Arlington, […]

  • El chinandegano abre su interior a nuestros lectores
[doap_box title=»El carro de Padilla» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

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un vistazo al enigmático carabinero

Enviado especial/arlington/Texas

Aquellos lugares que sustentan las nostalgias de su infancia anónima en Chinandega son ahora tan distintos y distantes de los que hoy en día le rodean en su espectacular comodidad en Arlington, Texas.

“Ahora es fácil conseguir lo que uno quiere, pero para llegar a este momento he tenido que trabajar duro”, señala Vicente Padilla, a modo de bienvenida, mientras nos hace pasar al interior de su casa en esta ciudad.

Sin embargo, la puerta más importante que Padilla abrió a LA PRENSA fue la de su interior, siempre cerrada herméticamente a los medios. Pero el nica comprendió la necesidad de animar a las nuevas generaciones con su ejemplo.

“Veo bien eso —mostrar su casa, su carro y sus sentimientos— para que los chavalos de Nicaragua vean lo que se pueden conseguir si se trabaja duro”, reacciona Vicente a nuestra petición. “Hagámoslo”, agrega.

Padilla compró una hermosa casa en Arlington, cuyo valor se aproxima al medio millón de dólares y edifica una más grande en Chinandega para su familia, a un costo cercano al millón.

En la casa de Texas, además de seis habitaciones, tiene su espacio para adiestrarse, piscina y un estudio donde a través de su computadora dialoga con muchos amigos y amigas.

Tiene tres vehículos: una camioneta Hummer, un carro Infiniti y el recién adquirido Lamborghini, un deportivo italiano que cuesta 250 mil dólares y que causa revuelo por donde pasa en el mismo Arlington.

TRABAJÓ DURO AL CAMPO

¿Alguna vez imaginaste estas comodidades?

No. Nunca. Vos sabés que en nuestro país uno trabaja duro, pero es difícil salir de las limitaciones. En cambio, aquí tenés más oportunidades. Y en eso, el beisbol ha sido como una bendición para mí.

¿Fue dura tu infancia?

Sí hombré. Desde chavalo yo trabajé duro al campo. Cortando algodón o en las bananeras. Ahí no había tiempo para jugar. Pero creo que todo lo que pasó me hizo más fuerte y me sirve mucho ahora.

¿Sería duro perderlo todo?

Uno tiene que saber que es pasajero y que si Dios dispone quitarte lo que te ha dado, pues hay que respetar su voluntad. Lo que te quiero decir es que trabajé al campo y si tengo que volver a hacerlo, pues lo haría, ni modo.

¿Sentís que has madurado?

Bueno, yo creo que sí. Al menos ahora estoy pensando en mi familia y en asegurarles el futuro. Antes no pensaba de esa forma. A todos nos gusta la buena vida, pero hay que trabajar duro para mantenerse en estos niveles.

¿Te gustaría ser un ejemplo?

No sé si me gusta eso o no, pero sé que muchos chavalos dicen que quieren ser como yo. Entonces uno quiere que al menos tengan algo bueno que aprender. Yo también quise ser como Denis Martínez o muchos de los buenos peloteros que hemos tenido.

Hay quienes te creen enigmático…

No sé porqué. Lo que yo soy es alguien que prefiere vivir apartado y distante de los medios. Hay periodistas que no me han tratado bien y yo no les tengo rencor, pero agradecería que no se metan con mi vida privada, sobre todo en Nicaragua, que es donde llego a distraerme un poco, luego de trabajar fuerte durante seis meses aquí. Nadie es perfecto, y hasta los mismos periodistas deben cometer errores.

¿Y cómo te distraés?

Aquí me distraigo jugando billar, yendo de compras o jugando cartas con mis compañeros de equipo. Allá (en Nicaragua) me gusta ir a la playa, visitar una finca que compré y darle de comer a los animales. Tengo chanchos, gallinas, caballos, venados, pavo reales y gansos.

¿Tenés muchos amigos?

En el equipo tengo sobre todo compañeros, pero hay un muchacho que se llama Carlos Sánchez, que es el terapista del equipo, y me ha ayudado mucho a mantener el brazo saludable. Es un amigo. Ahora, en Nicaragua, tengo un montón de amigos.

¿En qué invertís tu dinero?

En este momento no tengo inversiones. Tuve en Costa Rica, pero eso se terminó. En este momento estoy concentrado en jugar y lucir bien para conseguir un buen contrato el próximo año y asegurar a mi familia y a mis amigos.

¿Te quedarás a vivir aquí?

No hombré. A mi país no lo cambio. Voy para allá.

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