Graves acusaciones contra ex cabo nazi

Los cuerpos de una veintena de desaparecidos en Chile durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990) fueron quemados en la colonia alemana Dignidad, informó ayer el diario La Nación, que citó el testimonio de un ex jerarca de ese enclave. Los desaparecidos eran habitantes de la zona campesina de Parral, 340 km al sur […]

Los cuerpos de una veintena de desaparecidos en Chile durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990) fueron quemados en la colonia alemana Dignidad, informó ayer el diario La Nación, que citó el testimonio de un ex jerarca de ese enclave.

Los desaparecidos eran habitantes de la zona campesina de Parral, 340 km al sur de Santiago, que cayeron prisioneros de los militares en las primeras semanas del golpe que instaló la dictadura de Pinochet, el 11 de septiembre de 1973.

Llevados a la colonia, situada en una zona montañosa al este de Parral, los militares los asesinaron y los sepultaron en una fosa, pero cinco años después sus restos fueron exhumados por órdenes de Paul Schaefer, el líder del asentamiento.

“Todos los cuerpos fueron quemados” con fósforo químico, afirmó Gerhard Mücke, ex guardaespaldas de Schaefer citado por el diario del gobierno chileno, en una declaración ante el juez Jorge Zepeda, que investiga esas y otras desapariciones de prisioneros en la colonia Dignidad.

Schaefer, Mücke y otros 16 ex jerarcas del enclave alemán se hallan encarcelados desde hace 16 meses acusados de una “asociación ilícita” con la Policía secreta de Pinochet y los militares para eliminar a prisioneros de la dictadura.

Schaefer, de 84 años, huyó del país en agosto de 1987 y permaneció prófugo hasta que fue detenido en Argentina en marzo de 2005 y expulsado a Chile para enfrentar 26 denuncias por violaciones a niños de familias campesinas de Parral.

Por estos delitos, el ex cabo enfermero del ejército nazi que en 1961 fundó la colonia Dignidad junto a un grupo de alemanes, fue condenado el pasado 24 de mayo a 20 años de prisión, mientras continúa el proceso que dirige el juez Zepeda por los desaparecidos y otras violaciones a los derechos humanos en el asentamiento.

La eliminación de los restos humanos, que después de ser quemados fueron lanzados al río Perquilauquén, según el testimonio de Mücke, se produjo a fines de 1978, en la misma época en que Pinochet ordenó exhumar los cuerpos de decenas de otros prisioneros enterrados clandestinamente para hacerlos desaparecer definitivamente.

Pinochet ordenó esta operación conocida en sus servicios secretos como “»Retiro de Televisores”, de acuerdo a otra investigación judicial, tras el hallazgo de los cadáveres de 15 campesinos sepultados en hornos de cal en la zona de Lonquén, en las afueras de Santiago.

Además de la cúpula de la colonia Dignidad, el juez Zepeda mantiene como inculpados al general retirado Manuel Contreras, fundador de la Dina, la temida policía secreta del régimen militar, y otros ex agentes, incluido el mayor Armando Fernández Larios, cuya extradición desde Estados Unidos acordó la Corte Suprema el pasado 12 de julio.

Fernández Larios huyó de Chile en enero de 1987 cuando desertó del Ejército que comandaba Pinochet y se entregó a la justicia de Estados Unidos, donde admitió que “por órdenes superiores” participó en el asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier, cometido en Washington el 21 de septiembre de 1976.

Antes de ese atentado, en el que Letelier murió junto a la ciudadana norteamericana Ronnie Moffitt cuando una bomba estalló bajo su automóvil, Fernández Larios integró la “Caravana de la Muerte”, que fusiló a decenas de prisioneros durante un recorrido por Chile en octubre de 1973.

El pedido de extradición aprobado por la Corte deberá ser cursado por la Cancillería chilena, que remitirá los antecedentes al Departamento de Estado.

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