La izquierda mexicana anunció ayer que la resistencia civil que comenzó hace una semana por el supuesto fraude en las elecciones presidenciales se endurecerá, aunque no dio más detalles.
“Serán acciones absolutamente fuertes que no dejen duda de que no vamos a dejar pasar una imposición”, declaró Gerardo Fernández, vocero del comité creado para defender el presunto triunfo del izquierdista Andrés Manuel López Obrador.
Fernández dijo ayer que el 30 de julio será clave para las acciones post electorales y añadió que esperan que a la próxima marcha asistan unos 2,5 millones de mexicanos.
Militantes y simpatizantes del PAN comenzaron a su vez ayer una campaña de entrega de volantes en 160 cruces vehiculares de la ciudad por “la defensa del voto”, en los que reparten volantes, banderines y moños blancos.