- Virus del beisbol en el baloncesto
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Los Tigres, jugando para su estelar Jason Walters, derrotaron a los Pistones 95-77 y los Tiburones-Bancentro cayeron “sorpresivamente” 73-71 ante las Águilas de Red Nicarao, anoche en el Torneo Superior de la Asociación de Clubes (ACB), en el gimnasio de la Universidad de Managua (UdeM).
En otras circunstancias sorprendería una derrota de los Tiburones ante las Águilas, y no sería raro que los Tigres recurran constantemente a su mejor jugador, el estadounidense Walters.
Sin embargo, ante la posición en la que se encuentran los Tiburones y Tigres, que junto a los Jaguares y Pumas están clasificados a la etapa semifinal, y que Walters aún disputa el liderato de puntos de la liga, no cabe duda que la ACB está sufriendo los síntomas que actualmente destruyen al beisbol nicaragüense.
La derrota se ha convertido en una estrategia de los entrenadores de los equipos clasificados, sin importar la asistencia del público que paga para presenciar un espectáculo deportivo. Lo único que les importa es intentar encontrarse con el club más débil en la semifinal.
Además, los árbitros parecen poco interesados en cantar las faltas cotidianas del juego y sólo en caso de roces evidentes ocupan el silbato.
Los árbitros de mesa, que llevan el control de las estadísticas y del cronómetro del encuentro, han determinado no detener el reloj cuando las acciones del partido sí lo exigen por reglamento. Únicamente lo hacen en situaciones obvias.
Y, como si fuese poco, los últimos minutos del partido los jugadores los ocupan para exhibir sus habilidades debajo del aro.
El Torneo de la ACB ha cerrado prácticamente su etapa regular, sólo restan tres partidos de reprogramación para que inicie la semifinal el miércoles 26 de julio.