Ayer Honduras, Nicaragua y Panamá reiteraron las críticas hacia la Unión Europea (UE) por su régimen arancelario para la importación de banano, que consideran muy alto y que les impide mayor presencia en los mercados comunitarios.
Los tres países latinoamericanos, que figuran entre los productores de ese fruto, expresaron sus quejas ante el Órgano de Solución de Disputas (OSD) de la Organización Mundial del Comercio (OMC), con sede en Ginebra.
“Desde enero pasado los abastecedores tradicionales de América Latina colectivamente han perdido ya participación de mercado en comparación con el mismo período del año anterior”, coincidieron los representantes de las naciones descritas.
Incluso, precisaron que los abastecedores de los países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP) “han ganado participación en una cantidad que es virtualmente equivalente” a su pérdida.
EN VEREMOS
La Comisión Europea consideró que reducir ese gravamen erosiona las preferencias de la UE a los países ACP, que son naciones en desarrollo cuyas exportaciones de banano al mercado comunitario tienen un trato preferente, y no se ven afectadas por ese arancel.
El arancel de 176 euros por tonelada que la UE impone para la entrada de banano latinoamericano en sus mercados, mantiene enfrentados a los comunitarios con esos tres países, además de Colombia, Costa Rica, Brasil, Perú, Venezuela, Ecuador y México.
En esta ocasión, Honduras consideró que lo que la UE llama “neutralidad comercial, es discriminación ilegal” y viola las resoluciones y recomendaciones hechas por la institución multilateral al respecto.