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La diferencia entre Nicaragua y otros países donde las jóvenes inician la vida sexual a corta edad es que en nuestro país, a la par de las primeras experiencias sexuales, vienen también los embarazos no deseados o no planeados pues la escasez de información que hay es enorme y los tabúes de la sociedad se mantienen muy bien arraigados de una generación a otra.
En el campo, por ejemplo, las niñas son iniciadas en la vida sexual entre los 12 y los 13 años de edad. Muchas de ellas quedan traumatizadas porque la experiencia les resulta dolorosa.
Esta precocidad, entre otras cosas, es negativa para las jovencitas en el sentido de que la maternidad temprana interrumpe el desarrollo normal de la sexualidad de la mujer.
Tener hijos demasiado jóvenes les perjudica la sexualidad, porque se ven obligadas a marginar el placer sexual para darle prioridad a la crianza y al cuido de los hijos.
Hasta la edad de 20 años, las mujeres aún están en la etapa de descubrir cómo llegar al orgasmo.
No es si no hasta la fase entre los 25 años y los 30 años de edad, que la mujer alcanza el esplendor de su feminidad y aprende a conocerse mejor a sí misma.
Es alrededor de esa edad cuando comienza a permitirse algunas prácticas que en la adolescencia no se permitía, debido a los tabúes de la sociedad. Descubre también el método que más le conviene para planificar.
Por otro lado, la mujer que llega a los 40 años y que ya no tiene la menstruación, en teoría debería de lograr alcanzar mejores orgasmos porque se supone que ya conoce muy bien su propio cuerpo y sabe lo que en el acto le produce más placer.
Las mujeres de 40 y más años aprenden a disfrutar con todos sus sentidos del acto sexual y muchas aseguran que llegan a disfrutar más los preliminares y las caricias en el cuerpo que la propia penetración.
Las mujeres después de los 40 años tienen el potencial de convertirse en las mejores amantes porque tienen experiencia y conocimiento del juego sexual y no están preocupadas en criar hijos.