- Es el nuevo disco de Ziggy Marley
PARIS,/AFP
Cuando se le habla de guerra, él responde “amor”, si se trata de un encuentro de futbol que termina de mala manera, es “falta de amor”: Love is my Religion (Amor es mi Religión) no es solamente el título del nuevo disco de Ziggy Marley, hijo de Bob, sino también su “mantra”.
Digno hijo del reggae, Ziggy Marley se presentó como un “dador de amor” en el concierto que dio hace unos días en París en el marco de la gira mundial de que lo llevará después, entre otros países, a España, Estados Unidos, Argentina, Brasil y Perú.
Ziggy, autor, compositor, cantante, músico (toca varios instrumentos) y productor, interpretó varios títulos de Dragonfly (2003), su primer disco solo, pero sobre todo nuevas odas al amor (Friend, On the beach in Hawaii), y por supuesto Love is my Religion.
“El amor es mi filosofía definitiva, aunque todavía tengo que perfeccionarla”, declara en el teatro musical en el que ensayan sus músicos, tocados con gorros de lana con los colores jamaiquinos, amarillo, rojo y verde.
¿Su espiritualidad es una herencia de su padre? Ziggy, de 37 años, responde: “No, que yo sepa, aunque… Pero no, apareció hace sólo un año, de repente, en medio de una conversación. Me preguntaron cuál era mi religión, y yo respondí ‘el amor’. Y eso fue una verdadera revelación”.
En realidad, Ziggy no es religioso. Es más, piensa que “toda religión institucionalizada es el diablo. O, si se quiere, convierte a Dios en un producto, una facilidad, con un montón de rituales. Demasiado complicado”.
Balanceándose en su silla, con una risa alegre y espontánea que hace saltar su melena rizada al estilo rastafari, Ziggy Marley repite su mensaje con segura tranquilidad, sin adoptar en absoluto el tono de un predicador.
“Vine a París por vez primera hace unos diez o quince años, y estoy contento de volver para propagar mis mensajes de amor. Lo que yo llamo ‘energía positiva’, contrariamente a esa dureza que mi padre calificaba de ‘esclavitud mental’”, dice.