¿Qué otras responsabilidades pueden asumir nuestros hijos e hijas ante la entrega de dinero?
El dinero que damos a los hijos (2da. parte)
A modo de síntesis, para los que no leyeron mi columna —por causa injustificada o justificada—, nos referimos a la problemática del dinero y nuestros hijos, buscando una relación dinero-educación desde temprana edad (entre 7 y 12 años).
Al serle entregada una determinada cantidad de dinero, de ésta, los adultos (padres, madres, tutores) podemos lograr beneficios creando no sólo determinadas habilidades, por ejemplo cómo “manejar el dinero”, sino también inculcar en ellos y ellas el trabajo y sacrificio que cuesta conseguirlo, por supuesto siempre de forma honrada y honesta.
¿Qué otras responsabilidades pueden asumir nuestros hijos e hijas, ante la entrega del dinero? A partir de ese momento la paga debe convertirse en un derecho incondicional. Deberá darse el día fijado “el día 15 de cada mes”, no aplazándose o posponiéndose (a no ser por causas mayores, imprevistas, que de suceder habrá que explicar hasta convencer de una forma seria y responsable) y por supuesto tampoco regatear: “mirá, ¿qué te parece si hoy te doy tanto… y la próxima semana el resto?”
De cumplirse con el acuerdo familia mayor-familia menor, la otra cara de la moneda como consecuencia deberá cumplir con los encargos de tareas domésticas, siendo incondicionales las palabras: “papá después lo hago”.
Es importante que los acuerdos tomados en cuanto a periodicidad de tiempo de “entrega” se cumplan estrictamente, al menos con una frecuencia de una semana. ¿Por qué tan breve tiempo? Es que cuando los hijos hijas son pequeños quizá les resultaría difícil hacer previsiones a largo plazo. En todo caso hacia los 12 años se puede hacer quincenal.
Otro elemento ha de ser el monto que se pague, el cual deberá ser lo totalmente justo. Y ¿cómo sé lo que es exactamente justo? Habrá que realizar algún tipo de gestión previa investigativa por parte de los padres en función de proporcionarle ni un córdoba menos, ni un córdoba más. Es bueno acostumbrar a los hijos a la sobriedad.
No es recomendable sobrepasar la cantidad establecida semanalmente, ni siquiera al final de esta etapa. Debemos tener en cuenta si debe aumentarse o no, de si incluye algunos gastos necesarios como el material escolar, el costo del transporte necesario, etc.
Esta edad es propicia para las “chiverías”. ¿Y si quiere comprar? Él o ella tendrá dos opciones: o sacrifica uno de sus gastos habituales, o si no tiene dinero puede esperar y ahorrar. (Amén que las “chiberías”, constituyen alimentos poco nutritivos y sumamente grasientos).
No obstante pueden haber lo que llamo “primas económicas”, es decir un “dinerito extra” por hechos sobresalientes relacionados con hábitos que queremos desarrollar (haber hecho su trabajo sin que le avisen, haber mejorado las notas…). En todo caso han de ser pequeñas cantidades y otorgadas por hechos indiscutibles.
Por último, es bueno crear la norma de que “quien rompe paga”, si es por negligencia. Me refiero al cuido que deba darle, por ejemplo a los libros, al uniforme, a los objetos de la casa, etc. Esto ayudará a crear el hábito de cuidar lo que uno tiene. Naturalmente nuestro ejemplo en la sobriedad y en el cuidado de las cosas será la condición necesaria.
(Continuaremos).