Después de obtener varios campeonatos nacionales con los Dantos, montar una enorme camioneta Toyota Land Cruiser y sacarse la lotería, Omar Cisneros sintió que estaba a un paso de tocar el cielo, pero no pasaría mucho tiempo hasta ser bajado de las nubes.
“De pronto estaba en prisión. Me echaron preso porque vendí dos veces la misma casa, es decir, cometí estelionato. Aún recuerdo lo devastada que estaba mi familia y cómo yo había destruido una empresita familiar. Mis amigos me dieron la espalda y no tuve de otra que pasar varios meses en La Modelo”, recuerda el timonel.
Pero Cisneros no muestra amargura e insiste en que no le avergüenza hablar de esos temas porque desea que sus amigos, compañeros, pero sobre todo sus hijos, no pasen por las penas que él vivió por su amor a la fama y su desapego total a la ética.
“Muchas veces me siento con mis hijos en el comedor y les pido perdón por todo lo que hice y las vergüenzas que les hice pasar, porque no quiero que sean lo que yo fui. Y sé que no serán así, porque he tenido el cuidado de que estudien y que sean profesionales con valores en su vida”, agrega Cisneros.
Y aún cuando ciertamente hay personas que se resisten a creer en los cambios de Omar, otros sin embargo han dado la bienvenida al controversial timonel, que aunque todavía conserva frases explosivas para las Series Finales anda por la vida de forma pacífica.
“Tengo unos tres o cuatro años en que empresas que venden vehículos, por ejemplo, me dan crédito sin fiador. Me han demostrado que confían en mí. Yo he conseguido patrocinios para la Selección Nacional, para el equipo de Matagalpa y es hoy y no le he quedado mal a nadie. La verdad no quiero volver a quedarle mal a nadie”, asegura.
Cisneros se ha vuelto un hombre de hogar cuando no hay beisbol, y cuando el torneo está en lo fino es común ver a su esposa con sus hijos y nietos sentados en las gradas del estadio, respaldándolo.
“Ahora no paso de ir al estadio, al cine, a la Iglesia y a la casa. Quiero conservar bien todos mis créditos. Antes pensaba que no pagar era ser un hombre vivo, ahora estoy al día hasta con el chavalo que me deja LA PRENSA”, aseguró este nuevo Omar.