Con visión de servicio al contribuyente: reto de la DGI

Un cambio estructural en el sentido que la Dirección General de Ingresos (DGI) se vuelque a la sociedad con una visión orientada al servicio del contribuyente, es lo que el titular de la DGI ha tratado de impulsar a lo largo de estos años. La DGI debe orientarse a la sociedad y a los sectores […]

Un cambio estructural en el sentido que la Dirección General de Ingresos (DGI) se vuelque a la sociedad con una visión orientada al servicio del contribuyente, es lo que el titular de la DGI ha tratado de impulsar a lo largo de estos años.

La DGI debe orientarse a la sociedad y a los sectores de la economía de los cuales a su vez se retroalimentará. Es con esa visión y en el ejercicio de esa gestión que el director ha sostenido reuniones con organismos gremiales como la Cámara de Comercio de Nicaragua, así como con los principales dirigentes de la Asociación de Comerciantes de los Mercados. Esta relación estrecha es fundamental con el fin de recabar toda la problemática y de esa manera buscar en ese sentido se ha logrado cambiar la imagen represiva que se percibe del fisco.

Esta modalidad de trabajo no ha significado de ninguna manera mano blanda, sino que se ha ejercido un trabajo en el que el profesionalismo y tecnicismo han venido de la misma mano.

El papel de la Dirección General de Ingresos con esta mentalidad está orientada al servicio del contribuyente, o sea que el personal de la Administración Tributaria sea del área de Fiscalización (Auditoría) o de cualquier otra dependencia, haga un papel muy profesional que además de detectar cuál es el problema en una empresa a su vez se convierta en un asesor del contribuyente.

En esta relación profesional y técnica, el empleado de la Administración Tributaria debe explicar al contribuyente por dónde estriban las dificultades en la parte legal o contable por ejemplo, o bien la mala ubicación de las cuentas, de manera que no ejerza una función donde el contribuyente perciba que únicamente le llegan a medir las costillas.

Que si el empleado de la Administración Tributaria actúa y se presenta al contribuyente como un profesional cuya asesoría le permitirá evitar problemas futuros más serios y le deja no un reparo sino toda una actividad para mejorar sus controles y aplicación de las leyes y otros aspectos, sólo de esa manera el trabajador del físco será percibido como alguien que es socio de la empresa, que le importa la promoción y crecimiento de la misma y que no trata de ahogarla y este tratamiento no es ninguna flexibilidad, creo que haciendo presencia permanente permitirá que las “cosas no se nos vayan de la mano”.

La cercanía del fisco con los contribuyentes con el fin de evitarles futuros problemas, darle seguimiento es fundamental porque ese nivel de proximidad, de sintonía, evitará por ejemplo que los retenedores se queden con el IVA, el cual es sagrado porque lo pagan los contribuyentes y debe ser reservado para enterarlo en el tiempo estipulado y no extemporáneamente.

El fisco no es ninguna institución financiera, ni nada que se parezca, entonces es imperativo impulsar una política en que el acercamiento a los sectores no esté reñido con la inflexibilidad en la aplicación de la ley, creo que lo cortés no quita lo valiente, que la clave del éxito es la cercanía a la gente, porque en la medida de esa aproximación vendemos cultura tributaria para nosotros y para toda la sociedad. Tenemos que entender que todos debemos de pagar. Que es imperativo forjar esa conducta de servicio, es lo único que podemos dar y si bien es cierto hay que ser enérgico para hacer cumplir las obligaciones a los contribuyentes, lo cierto es que se debe aplicar el profesionalismo, ausente de actitudes de prepotencia y de medidas fuera del marco legal.

Hoy Nicaragua cuenta con un Código Tributario moderno, donde quedó clarísimamente definidos los derechos y obligaciones de los contribuyentes y del Estado, el que permitirá prestar a los contribuyentes un servicio adecuado y será la brújula que les guiará para el cumplimiento de sus obligaciones formales, siendo un medio de motivación para mejorar su comportamiento cívico.

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