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ALEMANIA CELEBRA EL TERCER LUGAR
Especial para la prensa/Alemania
El estadio de Stuttgart en Alemania guarda entre sus pilares el triunfo de la selección alemana sobre Portugal.
Un encuentro que estuvo en juego la tercera posición de la Copa del Mundo, pero Alemania la luchó como si fuera el primero.
Para Juergen Klinsmann estaba en juego el honor de ser la sede del Mundial y la deuda a un pueblo que los apoyó desde inicios del campeonato, para Felipe Scolari era conseguir el premio de consolación para no irse con las manos vacías.
Los coros del inolvidable Himno Nacional se escucharon en todo el país, unidos en una sola voz, cantando con orgullo cada letra de la canción.
Con ese sentimiento y respaldo de todo un pueblo, la selección germana salió al campo, más de 50 mil alemanes en el estadio gritaban ensordecedoramente “Deuschland (Alemania)”.
En la portería alemana estaba un hombre diferente, pero gran conocedor del campo, un viejo destacado de la arquería, Oliver Kahn, otra vez de titular y con la banda de capitán de la selección, como en los viejos tiempos, pero esta era su última actuación con la selección.
“Klins” sentó a su mejor arma en el banquillo, Michael Ballack, dejó que su talentoso equipo peleara el título menor, confió en ellos y lo hicieron a la perfección.
Mientras Luis Felipe Scolari trato de darle vida a su equipo, Portugal no jugó como quería por más que su portero Ricardo atajara cada disparo, pero el escudo se quebró en el segundo tiempo, aparecieron los goles de Alemania y Scolari no pudo hacer nada, mas que sentarse a ver a sus soldados heridos en pleno combate, masacrados lentamente por los alemanes.
Cuando los primeros goles de Alemania se anotaron, la famosa ola se hacía sentir en el colosal estadio, los tambores comenzaron a sonar y Klinsmann ya tenía un lugar seguro en el cielo de Franz Beckenbauer, Scolari se hundía en el infierno de la derrota, a pesar que al final del juego sólo respondieran con un gol.
El pito del árbitro central sonó, fueron fragmentos de silencio cuando esto sucedió, el juego había terminado, Alemania fue superior 3-1 sobre Portugal.
Las banderas se alzaron, la canciones no paraban de sonar, el júbilo del pueblo alemán era indescriptible, nunca se había visto tanta alegría en ellos, estaban conscientes que no era el primer lugar, era sólo el tercero, pero lo celebraron como si fueran campeones.