Terminó la Copa Mundial de Futbol. Italia se llevó el título a casa, después de vencer a Francia (en penales) en un partido de baja intensidad, ensombrecido por el amargo adiós de Zinedine Zidane.
Nicaragua vivió paso a paso, durante un mes, las emociones de este evento.
LA PRENSA, a su vez, cumplió con sus lectores con un suplemento deportivo con toda la información diaria, de los juegos, notas curiosas, comentarios. Indiscutible, de primer lugar.
Fue un trabajo intenso donde se trató de cumplir con una fiel afición del futbol internacional que crece, gracias al impacto que provoca ver constantemente a todas esas estrellas por televisión.
Ojalá que esta emoción sea capitalizada por las autoridades deportivas del futbol nacional, de esos quijotes del deporte que ponen su tiempo y dinero para impulsar ligas.
Pero de algo debemos estar claros. Este empuje y atracción del futbol no significará que desde hoy será el deporte rey de Nicaragua.
Para eso falta mucho dinero, tiempo y años de trabajo. Mejorar el nivel deportivo no simplemente es comprar balones y repartirlos entre los chavalos del barrio.
Es organización, planificación, capacitación de árbitros, entrenadores, administradores deportivos y especialmente jugadores con técnicos que les enseñen a jugar.
Aquí estamos lejos de querer igualar a países de Centroamérica, como Honduras o Costa Rica. Se requiere mucha inversión, y no contamos con esos recursos.
Sin dudas, el futbol debe ser uno de los deportes más practicados de la actualidad, pero los resultados y atletas de primer nivel aún saldrán del beisbol y boxeo.