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Un todoterreno del futbol
De niño, en Joeuf (Lorena, Francia) era el “pequeñajo”, de adolescente el “gordo”. Más tarde será conocido familiarmente como “Platoche”. Después, saboreará la gloria del balón, se convertirá en uno de los “embajadores” de Francia y llegará a ser consejero especial del presidente de la FIFA.
Jugador excepcional, este nieto de albañil piamontés siempre tuvo claro que lo suyo era el futbol, aunque de joven no interesaba a los reclutadores.
El Nancy le sirvió para darse a conocer, perfeccionar su arte del tiro libre y ganar su primer trofeo, la Copa de Francia.
En 1976, con 21 años, fue convocado por primera vez para la selección. El 27 de marzo, en su primer partido contra Checoslovaquia, cuando el capitán Henri Michel se preparaba a cobrar una falta, el novato le dijo: “Deja…” Platini tiró y marcó. La leyenda estaba en marcha.
En 1979 va al mejor club de Francia, el legendario Saint- Etienne, con el que consiguió un campeonato y participó en copas europeas. Tres temporadas con los “Verdes” que lo impulsaron al estrellato y a ser contratado por uno de los mejores clubes del mundo, la Juventus de Turín, de Gianni Agnelli, el todopoderoso presidente de Fiat, donde logró, no sin gran esfuerzo, seducir al público italiano.
Francia campeona
Al mismo tiempo, escribió con la selección francesa las más bellas páginas de su carrera.
En el Mundial España-1982 los “Azules” fueron considerados el equipo que desplegó el futbol de mejor calidad, con una generación de excelentes jugadores: Alain Giresse, Jean Tigana, Maxime Bossis, Luis Fernández, Dominique Rocheteau, Manuel Amoros y Patrick Battiston, entre otros.
En un partido épico contra la República Federal de Alemania en Sevilla, en semifinales, los galos llegaron a ir adelante 3-1 en la prórroga, pero fueron alcanzados y cayeron en la tanda de penales. Finalmente se quedaron con el cuarto lugar.
El mismo grupo fue protagonista de otro partido que quedó para la historia, esta vez en el Mundial de México-1986, en Guadalajara, cuando eliminaron a Brasil en cuartos de final en la tanda de penales. Terminaron en el tercer puesto.
En 1984, Platini ofreció un primer título a su país: el Campeonato de Europa de Naciones, organizado en Francia, torneo en el que marcó nueve goles, un récord en la competición.
Aunque pronto descubrió la cara más amarga del futbol: la tragedia de Heysel, en un Juventus-Liverpool, que causó 39 muertos en mayo de 1985. Aunque con retraso, se celebró la final.
Platini marcó el gol de la victoria con un penal y esbozó un gesto de triunfo del que se arrepintió durante mucho tiempo.
Desde ese momento, Platini dejó de vivir el futbol como una pasión. Con 32 años, se despidió el 17 de mayo de 1987, un domingo lluvioso, en Brescia.
Su reconversión no fue fácil. Después de un pasaje fallido por el mundo de los negocios, volvió al futbol como seleccionador del equipo nacional en 1988.