- Alemania termina en el tercer lugar
[/doap_box]
Bastian Schweinsteiger liquida a Portugal
-
Ver Infografia > Schweinsteiger. No traten de pronunciar ese apellido. Uno puede morderse la lengua.
Después de la victoria de Alemania por 3-1 sobre Portugal, ahora todos sabemos quién es Bastian Schweinsteiger, el chavalo de 21 años, irreverente y poco disciplinado que juega para el Bayer Múnich.
Él realizó los tres disparos, incluyendo el desviado por Petit, que sepultaron al equipo de Felipe Scolari en el casi siempre desteñido duelo por el tercer lugar.
Qué impactos, los dos que perforaron a Ricardo en los minutos 56 y 78.
Ejecutados con pierna derecha, desde fuera del área, escalofriantes, juntando sonido, furia y precisión, imparables. Lo mejor de un partido gris que se estaba entristeciendo por el crecimiento del 0-0.
Y el otro, el del segundo gol, a los 61 minutos, cobrando un tiro libre, con esa potencia rotunda, doblando el tobillo de Petit, quien intentó desviar el cohete, y lo hizo hacia su propia cabaña, desarticulando por completo a Ricardo.
Construido en las escuelas del Bayern Munich, Schweinsteiger ha sido tan difícil de controlar como los disparos hechos ayer, y que tanto necesitó Alemania para poder vencer a Italia.
Cuentan de él, en una nota elaborada sobre su comportamiento, que un día lo encontraron en el jacuzzi que tiene el camerino del Bayern en el Estadio de Munich, bañándose con su novia.
En otra ocasión, tuvieron que sacarlo de una discoteca ya en otro día, recordándole que tenían un juego por la tarde; agreguen una multa por conducir a más de 200 kilómetros en una zona restringida, y la sanción del equipo enviándolo casi media campaña a las categorías inferiores.
Es un chavalo. Sólo tiene 21 años, y Jurgen Klinsmann decidió correr el riesgo de convocarlo y sostenerlo, retando las advertencias de la prensa alemana.
Ayer, Schweinsteiger fue la figura del juego, mientras Miroslav Klose, ansioso por aumentar su cuota goleadora, fracasaba buscando cómo apretar el gatillo cada vez que incursionó al área.
Portugal no podía irse con las manos vacías, y en el minuto 87, cuando los gallos estaban por comenzar a cantar, Luis Figo se filtró por la derecha y envió un centro al segundo palo, que Nuno Gomes, en palomita, con un certero cabezazo, hizo llegar a las redes.
El 3-0 se convirtió en 3-1 y no hubo tiempo para otro movimiento en la pizarra.
La victoria germana no es propiamente un orgullo, pero sí un amortiguador de la amargura provocada por la derrota ante Italia. Portugal, en tanto, tuvo que resignarse a terminar cuarto, un peldaño detrás de lo conseguido en 1966, cuando se impuso a la URSS 2-1, con la jefatura de Eusebio.
El gran triunfador en esta Copa Mundial ha sido Klinsman. Sólo él 13 por ciento de los alemanes, contra viento y marea, creyó que el equipo podía llegar a ser un gran competidor en el torneo.
El estilo de mando de Klinsman no gustaba a muchos, y hasta fue cuestionado el hotel que escogió para la concentración en Berlín, en un sector residencial.
Pero Alemania se fajó, y sólo perdió con Italia en una de las más electrizantes batallas de la Copa, decidida a última hora, con dos goles formidables. Portugal también cumplió y el técnico Scolari podría estar camino de un monumento por todo lo que ha logrado.
Un juego calmo que de pronto entró en erupción, con el cañoneo de Schweinsteiger.