… El hombre salió deprisa de la casa al patio, pero de pronto, adelgazaba… y más adelgazaba. Cuando más corría más se secaba. Al llegar al río era casi un hilo, entonces, sintió miedo, decidió regresar al instante; dio la media vuelta y despacio engrosaba poco a poco caminaba y se ensanchaba. Sin ganas de volver, casi arrastrando sus pasos llegó de regreso al patio; ahí era más ancho todavía pero antes de llegar a la puerta de su casa explotó.