- Sin duda, el “Pibe” ha sido uno de los mejores de todos los tiempos
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DIEGO ARMANDO MARADONA
¿Ángel o demonio? Diego Armando Maradona tiene la virtud de combinar ambas facetas, porque si bien era un Dios en la cancha, su vida se asemeja mucho a un descenso vertiginoso a los infiernos. Los internautas lo eligieron “futbolista del siglo”, mientras que la FIFA prefirió a Pelé.
Nacido en Villa Fiorito, un paupérrimo barrio de Buenos Aires, Diego creció en una familia de ocho hermanos. Su destino parecía sellado si no fuera porque aquel niño bajito y regordete poseía una facilidad innata para el fútbol: de técnica impecable, era capaz de hacer cualquier cosa con el balón.
Diez días antes de su 16 cumpleaños, jugó su primer partido profesional con la camiseta de Argentinos Juniors. Su talento y clase eran tan evidentes que fue convocado para la selección cuatro meses más tarde, aunque su juventud le impidió ser llamado para el Mundial de 1978 que se jugó en suelo patrio. Tras un breve pasaje por Boca Juniors, aterrizó en Europa, en el FC Barcelona.
Antes de ponerse la camiseta blaugrana, jugó su primer Mundial, en España, que resultó un auténtico fiasco. Fue expulsado por agredir al brasileño Leandro.
Adulado por la hinchada del Barça, sólo pudo ofrecerles una Copa de España, en 1983. Los tacos de Andoni Goicoetchea —que le causaron una fractura de tobillo y una rotura de ligamentos— y una hepatitis lo dejaron fuera de combate..
La mano de Dios
En 1984, desembarcó en el Nápoles por 8 millones de dolares. Fue el principio de la “diegomanía”. Maradona, que estaba en el mejor momento de su carrera, logró dos campeonatos italianos (1987 y 1990), la Copa de Italia en 1987 y la Copa de la UEFA en 1989. Lo nunca visto en el Sur….
Su consagración llegó en el Mundial 1986. Condujo a su equipo hasta la final, donde ofreció el pase del 3 a 2 a Jorge Burruchaga contra la RFA.
Pero su mejor partido fue, sin duda, el de cuartos de final contra Inglaterra, a la que le encajó dos goles históricos. El primero con la mano haciéndolo pasar por un cabezazo (la celebérrima “Mano de Dios”). El segundo al término de una carrera de 50 metros en 10 segundos y 89 centésimas en la que dejó desparramados a cinco jugadores ingleses para plasmar lo que ya muchos consideran “el gol más lindo en la historia de un Mundial”.
“El pibe de oro” estaba en lo más alto, pero la cocaína que consumía con fruición —se lo enseñaron en Barcelona contó más tarde— le empezó a pasar factura. Un primer control positivo se tradujo en una suspensión de 15 meses en 1991. El “rey de Nápoles” dejó su ciudad por el FC Sevilla y después regesó a su país y al Newell’s Old Boys.
Los demonios del “dios”
Fue el principio del fin. Aunque Argentina alcanzó la final del Mundial italiano en 1990 (nadie puede olvidar las lágrimas de Maradona después de la derrota contra Alemania 1-0) la Copa del Mundo de 1994 en Estados Unidos significó un nuevo golpe, esta vez fatal, para su carrera y su reputación. Después de un control antidopaje positivo de efedrina, Maradona fue excluido de la competición. 15 nuevos meses de suspensión.
Jugó dos temporadas más en el Boca Juniors. Otro control positivo de cocaína en 1997. Maradona abandona, el 30 de octubre 1997, el día que cumple 37 años. Su nombre aparece más en la sección de sociedad que en deportes. Engorda 40 kg, intenta desengancharse pero no puede, y, dos graves crisis cardíacas, en enero 2000 y abril 2004, lo obligan a someterse a una cura de desintoxicación.
Se marchó para ello a Cuba, a la tierra de su amigo Fidel Castro y su ídolo El Che, cuyo rostro lleva tatuado en el brazo. Ofrece declaraciones a troche y moche echándole la culpa de sus males al mundo entero.
Un fiasco en su vida personal, “el pelusa” fue un genio en el terreno. Así se lo confirmaron los 50,000 hinchas que el 10 de noviembre de 2001 abarrotaron la Bombonera para ver a su ídolo por última vez en acción con la camiseta albiceleste. Fue un delirio, como todo él.
A comienzos del 2005, se hace reducir su estómago en Colombia y pierde 30 kg. En agosto, el “pibe de oro” se convierte en animador TV de “La noche del 10” y abre el programa con su invitado especial: Pelé.