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Un gran impulso
Al igual que su dinámico equipo, los alemanes le mostraron al mundo y a sí mismos un nuevo rostro, dejando a un lado el tabú de ondear la bandera mientras le dieron la bienvenida a cientos de miles de turistas a una fiesta sin incidentes.
La mejor noticia del último mes fue lo que no sucedió: no hubo violencia de hooligans o problemas con los grupos neonazi. Tampoco hubo terrorismo ni una avalancha de prostitutas ilegales, como se temía antes del torneo.
En cambio, los alemanes redescubrieron el orgullo patriótico suprimido por décadas debido a su nefasto pasado nazi, en gran medida gracias a un equipo joven y de vocación ofensiva que se ganó el corazón del país.
La gente joven, en especial, ondeó la bandera de forma que sus padres jamás imaginaron hacer durante su juventud, y los jugadores y aficionados cantaron el himno a toda voz antes de los partidos.
“Hoy en día es una generación completamente diferente”, dijo Dunja Mueller, de 19 años, ataviada con un collar negro, rojo y dorado mientras se dirigía a la “Fan Mile” de Berlín, donde hasta 900,000 personas se congregaron para ver los partidos.
“No estamos muy orgullosos de nuestro pasado, pero sí de nuestro presente”, agregó. La bandera estaba por todos lados, en ropa, pintada en los rostros, colgada en automóviles. Incluso sus fabricantes tuvieron dificultades para cumplir la demanda.
El torneo también sirvió para poner en vitrina a un país lleno de autoestima, orgullo y más flexible que antes.
“La gente ha visto a Alemania como un país alegre y lleno de confianza, se sienten en casa en esta comunidad”, dijo el presidente Horst Koehler en una entrevista con el diario germano Bild. “Los alemanes se han identificado con su país y con sus colores patrios, y eso me parece fantástico. Y creo que es maravilloso que ya no soy el único con la bandera en su vehículo”.
Guenter Gebauer, un sociólogo deportivo en la Free University de Berlín, dijo que el torneo le dio a los germanos una oportunidad de presentar la versión ideal de sí mismos. “Creo que la gente en Alemania vio a la Copa del Mundo como una oportunidad de presentarse como les gustaría que los vieran, hacer realidad en estas cuatro semanas la imagen ideal que tienen de sí mismos”, indicó.