- Su victoria no fue aplastante, como esperaba, para “refundar” Bolivia
La Paz/EFE
El gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) alcanzó el 50.1 por ciento de los votos para la Asamblea Constituyente, con el 87 por ciento de las urnas escrutadas, pero está lejos de la meta que el presidente Evo Morales se había fijado para “refundar Bolivia”.
Durante la campaña, el Presidente boliviano reiteró que aspiraba a tener el 70 e incluso el 80 por ciento de los votos, para contar en la Asamblea con dos tercios de los 255 escaños, necesarios para aprobar la nueva Constitución.
“Esta vez quisiéramos no sólo ganar con el 50 por ciento más uno, sino con el 70 por ciento por lo menos, para que la Asamblea Constituyente sea el poder del pueblo, dueño absoluto de esta noble tierra”, dijo el 20 de junio.
“Para garantizar la nacionalización (de los hidrocarburos), debemos ganar por lo menos con el 70 ú 80 por ciento de los votos”, agregó Morales seis días más tarde, en otro discurso de la campaña electoral.
El domingo pasado, ya terminada la jornada electoral, reclamó el triunfo y dijo que el MAS tenía el 60 por ciento de los sufragios, pero el recuento de la Corte Nacional Electoral (CNE) no confirma tampoco esa cifra por ahora.
El MAS tiene un millón 176 mil 747 votos (mayoría justa del 50.1 por ciento), la alianza conservadora Poder Democrático y Social (Podemos) suma 366 mil 759 (15.6 por ciento) y la centrista Unidad Nacional (UN) 181 mil 187 (7.7).
El resto se reparte entre una veintena de partidos y movimientos menores.
Aunque las encuestas de opinión divulgadas durante los últimos meses atribuían a Morales un respaldo popular del 70 al 80 por ciento, la votación del MAS para la Asamblea se quedará más cerca del 54 por ciento que él obtuvo en las elecciones generales de diciembre pasado.
La misión de observadores de la Unión Europea (UE) calificó de positivas las elecciones del domingo, pero señaló al Gobierno por su profusa campaña y al órgano electoral por una deficiente información.
La jefa de la misión europea, Mónica Frassoni, llamó la atención por el peso particularmente fuerte de lo que se puede definir como campaña institucional, o sea del Gobierno y de las autoridades departamentales que entraron de una forma poco adecuada y no respetuosa de las mejores prácticas.