La fraternalidad ha imperado entre los fanáticos de diferentes países en el Mundial, aunque por supuesto han habido algunas excepciones. (LA PRENSA/AFP)

Fiesta le gana a la violencia

Hooligans, neonazis y racismo controlados BERLIN/AFP A cuatro días del cierre del Mundial-2006 en Alemania, los organizadores parecen haber ganado la batalla a la violencia, que fue tapada por la fiesta del futbol, como se demostró este martes en Dortmund tras la victoria de Italia por 2-0 sobre Alemania en semifinales. Cuando quedaban algunos meses […]

Hooligans, neonazis y racismo controlados

BERLIN/AFP

A cuatro días del cierre del Mundial-2006 en Alemania, los organizadores parecen haber ganado la batalla a la violencia, que fue tapada por la fiesta del futbol, como se demostró este martes en Dortmund tras la victoria de Italia por 2-0 sobre Alemania en semifinales.

Cuando quedaban algunos meses para el inicio de la Copa del Mundo los temores a peleas entre hooligans, el movimiento de grupos neonazis y el aumento de la prostitución forzada, desafiaban a las autoridades germanas.

Este martes, el Mundial dio muestra de que venció a esos flagelos que rodean al futbol. Primero con un ejemplo contundente cuando el estado de Brandemburgo, en los alrededores de Berlín, prohibió a un grupo neonazi por su propaganda en la que se atacaba con insultos racistas al jugador de la Mannschaft de origen ghanés, Gerald Asamoah.

“Con la prohibición, estamos enviando un mensaje claro en la lucha contra las organizaciones de extrema derecha y mostrando que somos un país abierto y que da la bienvenida a todo el mundo”, declaró Joerg Schoenbohm, Ministro del Interior de Brandemburgo.

Poco después, la calle demostraba que la fiesta que se comparte, no tiene ni color ni bandera. Más de un millón de hinchas miraron en toda Alemania en pantallas gigantes la semifinal Alemania-Italia, en distintas ciudades del país, en zonas reservadas a los aficionados.

En Berlín, unos 900,000 hinchas, entre los que estaba el alcalde de la ciudad, Klaus Wowereit, se juntaron para sufrir delante de la Puerta de Brandemburgo, en el “Fan-meile”. En Francfort, unas 80,000 personas se juntaron en el Main Arena y en las calles de Dortmund, 200,000 hinchas sin billetes se contentaron con disfrutar el espectáculo juntos.

Uno de los espectadores particulares de ese duelo de tricampeones no resistió la tensión, por lo que mantuvo su rutina yéndose a dormir temprano, como de costumbre. El Papa Benedicto XVI prefirió cerrar los ojos antes que sufrir en el duelo entre su Alemania natal y su Italia de los últimos 25 años de su vida.

Otra batalla ganada por el gobierno germano fue la que le planteó a la prostitución. Este martes, la Organización Internacional de Migración (OIM) y la agencia sueca de desarrollo indicaron que “no se había notado un aumento del tráfico de personas para el ejercicio de la prostitución desde países de Europa del Este hacia Alemania durante la Copa del Mundo”.

“La campaña tuvo un efecto positivo. Mostró que no se necesita aceptar el tráfico”, afirmó Fredric Larsson, portavoz de OIM.

De hecho, los incidentes que rodearon al Mundial llegaron sobre todo desde fuera de Alemania. Por ejemplo, este martes informaron desde Haití que dos personas murieron tras las eliminaciones de Argentina y Brasil, por discusiones que terminaron de forma absurda.

En Francia, los festejos de la victoria de los “Bleus” ante Brasil fueron violentos y arruinaron la fiesta en París, que la víspera de la semifinal Francia-Portugal anunció la movilización de 2,000 policías para garantizar la seguridad tras el partido, ante un rival que tiene la segunda mayor comunidad del país.

Las autoridades tomaron medidas para calmar las aguas, pero un diario galo se encargó de removerlas. France Soir bajo el título “No hagan trampa, por favor”, pidió juego limpio a los lusos, a los que destruyó con calificativos durísimos.

El técnico luso Luiz Felipe Scolari se enojó, pero después intentó calmar el juego: “Ver jugar a Figo o Zidane es una fiesta. Con ellos, la pelota no llora cuando llega a sus pies”, dijo.

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