Felipe Calderón, del oficialista PAN, lleva una estrecha ventaja de apenas el uno por ciento sobre su rival Andrés Manuel López Obrador, de izquierda. (la prensa/afp/susana gonzález )

Comicios reflejan división social

En México se acumulan profundas desigualdades sociales [doap_box title=»Instituciones a prueba» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La joven democracia mexicana y sus instituciones electorales, con apenas una década de existencia, están a prueba tras la incertidumbre creada por los reñidos comicios presidenciales del domingo. «Sin duda están en una prueba y espero que la pasen, hay un trabajo […]

  • En México se acumulan profundas desigualdades sociales
[doap_box title=»Instituciones a prueba» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

La joven democracia mexicana y sus instituciones electorales, con apenas una década de existencia, están a prueba tras la incertidumbre creada por los reñidos comicios presidenciales del domingo.

«Sin duda están en una prueba y espero que la pasen, hay un trabajo de muchos años, de 10 años cuando menos, en la construcción de un Instituto Federal Electoral (IFE) autónomo y ciudadanizado», dijo a la AFP la analista Rosana Fuentes, académica del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

«No estamos en el peor escenario, no se ha desconocido a la autoridad electoral, pero se le está minando y yo creo que eso no es constructivo para el país», añadió Fuentes al ser preguntada por la reacción que ha tenido el Partido de la Revolución Democrática, PRD, que podría impugnar la derrota de su candidato.

Mientras que el candidato de izquierda ya se prepara con abogados para pedir que se rectifiquen los presuntos errores, el gobernante Acción Nacional (PAN) insiste en que su aspirante es el ganador.

«Es cierto que aún falta mucho por cambiar en el sistema electoral mexicano, pero nuestras instituciones no pueden ni deben ser cuestionadas, nos han costado mucho a todos, y existen innumerables candados que eliminan la posibilidad de un fraude», detalló Jaime Cárdenas, abogado y ex consejero del IFE.

En México, que durante 71 años fue gobernado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), las elecciones solían ser sólo un trámite en el que se simulaba el respeto al voto.

Sin embargo, desde finales de 1990, cuando se creó el IFE, los comicios presidenciales quedaron a cargo sólo de ciudadanos que integran el órgano directivo de esa institución y que eligen al azar a más de un millón de personas que se encargan de recibir y contar los votos en las casillas el día de la elección. Los comicios en los que resultaron ganadores el presidente Ernesto Zedillo (1994-2000) del PRI y el actual mandatario Vicente Fox, del PAN, que gobierna desde 2000, fueron conducidas de esta manera.

«Sería muy injusto que se pusiera en duda el trabajo de más de un millón de mexicanos que participaron en la elección» el pasado domingo, dijo la analista Fuentes.

AFP

[/doap_box]

MÉXICO/ AP

El frente de la batalla electoral por la Presidencia de México se extiende desde los barrios pobres que rodean a la ciudad de México hasta las mansiones palaciegas en los vecindarios más ricos de la capital.

Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional, prometió continuar las políticas económicas de libre mercado de ese grupo conservador que gobierna el país, y Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática, de corte izquierdista, se comprometió a gobernar para los pobres.

En ese marco, la contienda electoral, aún no resuelta, ha puesto de manifiesto las profundas divisiones de clase en México, y ha colocado en la parte más alta de la agenda las dolorosas desigualdades acumuladas durante siglos.

En México residen al menos 10 personas con fortunas de miles de millones de dólares, pero la mitad de los 103 millones de habitantes vive con sólo 4.50 dólares diarios.

Ese abismo social y cultural que divide al país fue la piedra angular durante la campaña de López Obrador.

Le guste o no, el próximo líder de México tendrá que enfrentar la tarea titánica de hacer el país más igualitario antes que las tensiones sociales estallen.

“México es una bomba de tiempo”, dijo Sergio Ernesto Josué, un chofer de 65 años, quien al hablar muestra sus dientes rotos y manchados. “Todos ellos aquí han hecho sus fortunas adentro del país. México tiene mucha riqueza natural pero está muy mal repartida. Los de arriba han hecho un mal ejemplo por lo que genera el país”.

Sigue sin estar definido quién sucederá al presidente Vicente Fox, cuya administración de seis años concluye el 1 de diciembre. Parece posible que ocurran protestas callejeras, luego de que López Obrador desafió el martes la aparente victoria de Calderón y exigió un conteo voto por voto.

Un conteo preliminar dio a Calderón una ventaja de unos 400,000 sufragios, pero las autoridades electorales no pueden declarar un ganador antes del miércoles, cuando comenzará el conteo oficial.

Josué, quien busca clientes fuera de las mansiones rodeadas por altos muros de piedra en el vecindario adinerado de Las Lomas, dijo que la inmigración a Estados Unidos representa la única forma de que gente pobre como él salga adelante.

El chofer votó por López Obrador, a la espera de que el izquierdista fomente por fin una repartición más justa de la riqueza.

La campaña de este año ofreció esas y otras esperanzas a los desposeídos de México.

Alentados por el sorprendente triunfo de Fox en el 2000, que puso fin a siete décadas de gobierno de un solo partido, y decepcionados después por la incapacidad del Presidente para generar los millones de empleos prometidos, esos olvidados parecieron creer verdaderamente que López Obrador les daría prioridad.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí